sábado, 30 de abril de 2011

I COPA CARRERAS POPULARES DIPUTACIÓN DE LEÓN

Mañana da comienzo la I Copa Carreras Populares Diputación de León. Esperemos que el trabajo y esfuerzo se vea recompensado con el apoyo de los corredores de esta provincia, para que así continuen adelante iniciativas como estas.
Iniciativa ya demandada por muchos de los corredores populares, ya que era del todo ridículo que en un mismo día coincidiesen dos e incluso hasta tres carreras.
El pistoletazo de salida se dará en la bonita localidad de Astorga, con la II Carrera Popular de Santo Toribio; donde se correra una distancia de 10 kilómetros, y además habrá carreras para los más pequeños quienes intentaran emular a sus padres, mientras a estos se les cae la baba.

lunes, 25 de abril de 2011

LIBERTAD DE SENSACIONES

Dejo que transcurra la mañana, no tengo prisa. El sol se va cubriendo de nubes, y empieza a tener el aire por compañía. Con parsimonia me enfundo la camiseta térmica de manga larga, el pantalón por debajo de la rodilla, y unas viejas zapatillas. Salgo a la calle en busca del banco de los estiramientos, charlo con el encargado del polideportivo, en un intento de alargar el momento de comenzar, o de volver, o de acabar, con la sensación de haber terminado un ciclo y de estar a la espera de empezar otro, y mientras eso llega solo correr.

Empiezo a pequeñas zancadas, bajo mis pies barro hierba y el camino de pequeños guijarros que saltan a mi alrededor. Los músculos de mi piernas quejándose, luchando por situarse en su lugar, con un "dejáme estar que ese era mi sitio". Acompaso el ritmo a esa calma previa, mi cuerpo corre de nuevo, siento la libertad que da la naturaleza. La Candamia, esa naturaleza tan conocida y tan agradecida, cruzo el río por el viejo puente de madera en busca de las cuestas de los pinos. Hoy solo un poco, lo suficiente para volver a sentir. Poco a poco recuerdo el ritmo entrenado durante los últimos meses, el paso cómodo para hacer kilómetros sin más. Hoy solo cuarenta minutos, que dieron para mucho, hoy he vuelto a correr para llegar a la conclusión que después de Mapoma se cierra un ciclo, y que ahora llega el momento de correr para disfrutar y descansar para correr; y para saber que el próximo objetivo esta situado en septiembre y diciembre, y eso aún está muy lejos.

viernes, 22 de abril de 2011

REZANDO AL CIELO

(foto cortesía de Pascual)
Ultimamente no veo más que mirar al cielo; la lluvia, la intensa lluvia, se ha llevado la ilusión de miles de "papones" que durante estas fechas sacan a la calle sus santos, ha impedido que cornetas y tambores eleven sus rezos al cielo.
Se dice, muchas veces, qué mal de muchos consuelo de tontos; pero los que viven con más intensidad la Semana Santa, difícil consuelo pueden tener, el único quizás, pensar que un año pasa pronto.
Y esa misma lluvia, que dió al traste con tantos sueños, a mí me ha dado el respiro y el tiempo suficiente para recuperar el cuerpo y la mente del esfuerzo del maratón. Dicen los que saben, que después del esfuerzo de correr cuarenta y dos kilómetros hay que descansar y asimilar el desgaste; pero creo yo, que eso no quiera decir parar del todo, vale que paremos unos días o una semana, pero después debemos empezar los entrenamientos poco a poco, a baja intensidad. Y tampoco querrán decir que no se pueda participar en ninguna carrera en dos o tres meses, aunque lo dicen, porque bien se pueden correr, siempre y cuando seamos conscientes del periodo en que nos encontramos, y vayamos a disfrutar corriendo en compañia de nuestros amigos, como si fuera un entrenamiento más.
Y yo, no voy a mirar al cielo, y el lunes llueva o no llueva salgo a correr.

martes, 19 de abril de 2011

MAPOMA 2011: UNA DÍA ESPECIAL

(Ángel, nuestro cámara; Abe; Jaime; Raúl; Jan; Sonia y Saturnino)

Esta quizás sea la crónica que más me ha costado escribir, quizás por la carga sentimental que contiene. He procurado, a pesar de saber el final, ser objetivo y plasmar parte de mis sentimientos en ella, otros permitirme que queden en mi corazón. Y también he procurado ser lo más breve posible, pero esto no lo he conseguido, os pido perdón, y os dejo con la crónica.
Suena el despertador; despierto y me quedo con los ojos cerrados; trato de poner en orden mis pensamientos, de ahuyentar mis miedos; oigo a Sonia por el pasillo, "qué pasará por su cabeza", pienso mientras me incorporo en la cama; la encuentro en la cocina desayunando, aparentemente tranquila, "Buenos días, ¿qué tal?" (cuantas veces le preguntaré esto hoy o me lo pregunte a mi mismo), "Bien", responde; sigo con mi rituales, termino con mis vicios y manias, y espero pacientemente a que Sonia acabe con los suyos; con las mochilas al hombro, cargadas de todas nuestras ilusiones, abandonamos nuestro refugio.
Al salir nos recibe una mañana fresca y aún oscura; con paso sereno iniciamos un camino que ya habíamos transitado el año anterior, cuando ella iba a correr los diez kilómetros y yo el maratón, quizás ese mismo día decidió que un año más tarde ella correría conmigo su primer maratón; en el metro, donde se mezcla el final de una larga noche y el sueño con el inicio de un nuevo día y el ensueño, intento buscar anécdotas de mis viajes anteriores para darle una tranquilidad que yo también necesito; llegamos a La Cibeles, a la puerta del Ayuntamiento, donde nos mezclamos con los amigos de la comunidad blogera y con nuestros amigos del Nunca, donde se buscan las últimas palabras de apoyo, de ánimos, donde un simple hasta luego significa: Mucha Suerte; la hora se acerca y el gran grupo se empieza a disgregar; nos vamos a dejar las mochilas, con los amigos que van a compartir parte de nuestro sueño (Abe, Ángel, Jan, Jaime y Raúl), mientras Sonia busca en una última llamada a nuestro Ángel de la Guarda, que esta de camino, el último impulso.
Iniciamos la ascensión de Recoletos, Sonia a mi lado, ella con su llamador de ángeles yo con mi diablo de Timanfalla, la miro, la veo tranquila, aunque imagino que no puede estarlo, mi cuerpo es sacudido por un sinfín de emociones, de dudas, de miedos; vemos acercarse a los globos, a los guías de muchos sueños, y por qué no presumir que conocemos a parte de ellos, al gran Ángel de la Mata con su globo de 3h30m y a Amelia con su globo de 4h30m, quiénes con su cariño nos dejan toda su fuerza, y también a Gonzalo, a quién no vemos pero que ayer compartió comida con nosotros, con su globo de 3h45m; se van y nos dejan con la visión del arco de salida, la inmensa marea humana nos envuelve, Sonia a mi lado, rodeados de los amigos, la impaciencia del momento explota en aplausos, desde lejos percibimos que han dado la salida; la excitación va en aumento, cojo la mano de mi hija, no digo nada, solo la miro; nos movemos, apretujados, pasos cortos, frenazos, gritos de alegría o de miedo (quién sabe), más pasos cortos, más frenazos, más gritos, Sonia junto a mí, escoltados por nuestros amigos, un trote, más trote, la línea de salida bajo nuestros pies, ahora sí, llegó el momento de con letras, Dios quiera que de oro, empezar a escribir nuestro particular cuento.
Empezamos moviéndonos al ritmo de carrera, vamos cogiendo el ritmo poco a poco, no tenemos prisa, suavecito suavecito Castellana arriba; vemos a Tecolinha y a Pedrín, intercambio de ánimos, y continuamos con nuestro ritmo, tranquilos, “qué tal”, “bien”, al grupo se une Alfonso; ya estamos en el Bernabeu, donde los caminos de los maratonianos y los corredores del diez mil se separan, donde los aplausos caminan de una acera a otra, muchos estarán el próximo año en este lado, como le ha ocurrido a Sonia; primer avituallamiento, “ahora el terreno es más favorable”, empezamos a hidratarnos, Sonia sabe que eso es muy importante, no hace calor pero no importa, hay que beber; el grupo corre alegre, todos pendientes de Sonia, vamos por debajo de seis, y a medida que avanzamos nos acercamos al 5´30´´, haciendo algún kilómetro por debajo, “Tranquila”; atrás ya hace un rato que dejamos el globo de cinco horas, a tiro el de cuatro treinta, portado entre otros por nuestra amiga Amelia, entre risas y los mejores deseos de que no nos volvamos a ver hasta la meta continuamos; nos aproximamos a Cuatro Caminos, primer punto donde encontraremos apoyo de nuestra gente, allí esta Anabel; "¿Qué tal?”, ”Voy bien tranquilo”, “Ahora cuesta abajo hasta Sol”; nos dejamos ir, el ritmo aunque controlado se hace más alegre, mi interior me atenaza y me pide cautela, la veo bien, pero mis miedos no quieren dejarla correr, he visto demasiados cuerpos demasiadas ilusiones devoradas por Mapoma y no quiero, me niego, quiero ver una gran sonrisa cuando todo esto acabe; Fuencarral, Gran Vía, Preciados, miro a mi hija, sonríe, corre feliz, el grupo continua como un mismo alma, Sol, Mayor, que lujazo, que ambiente, Plaza de Oriente, túnel de Bailén, “Viene un tramo de subida”, regulamos y seguimos a ritmo; 1h57m56s, cruzamos la media, miro otra vez más a Sonia, no veo síntomas de cansancio, “tres kilómetros de terreno favorable, recupera, tranquila”, avenida Valladolid, la que en otras ocasiones se me hace eterna, pero hoy empequeñecida por lo que estoy viviendo, por esa felicidad atenazada por mis miedos, Príncipe Pío, donde volvemos a ser vitoreados por los nuestros, Beatriz y Tábita, Aitor, Anabel, Julio, donde recordamos y echamos de menos a Ángeles; entramos a la temible, por muchos, Casa de Campo, Sonia se lleva la mano a su muslo derecho, una, quizás dos veces, como no queriendo que la vea, pero sí, veo el gesto, y sí, no digo nada, no pasa nada, ”qué tal”, “bien”, eso es lo que cuenta; mi amigo Abe decide quedarse, su gemelo ya lleva un rato avisándole, también Alfonso hace unos kilómetros decidió tomárselo con más calma, al igual que Jaime, seguimos avanzado por Casa de Campo, el tobillo de Jan le pide cautela, y poco después la noche pasa factura a Raúl; el grupo, ahora de tres, Sonia, Ángel y yo, ya busca la salida de la Casa de Campo, “¿habrá llegado mamá?”, creo que no, pero queremos creer que sí o necesitamos creer, queremos correr rápido y al mismo tiempo correr despacio para que nuestro Ángel de la Guarda este entre los que nos esperan en Lago, quiero que sienta que nuestra hija va bien, y que nuestro cuento sigue escribiéndose en letras de oro; los gritos de la gente anuncian que salimos de Casa de Campo, que llegamos a Lago, mientras los gritos de los nuestros anuncian nuestra llegada, Tábita y Beatriz, Anabel y Beatriz, Mariano y Lucia y Enrique, y Julio; y seguimos corriendo, Sonia y yo nos miramos mientras pensamos que no hemos visto a quién más deseábamos ver, y seguimos corriendo sabiendo que era lo mejor que podía pasar; llegamos al kilómetro 32, “tres horas clavadas”, “¿qué tal?”, “bien”; sigo pidiendo cautela, pero en estos momentos sé que vamos a llegar, siento que mi hija va inmensa, pero sigo teniendo presente los miedos, he visto demasiada gente sufriendo y me sigo negando a que eso pase hoy, en puerta del Ángel el clic de la cámara de fotos de Aitor grita “vamos”; llegamos a la altura del Vicente Calderón (ni sé como se llama el puente ni mi importa, para mí siempre será el puente del Calderón), giro a la izquierda, recta, avituallamiento, otra recta y empezamos a subir, “tranquila, olvídate del tiempo, disfruta”, ronda de Segovia “mete un piñón más” me dice Sonia, Dios mío música celestial, o esto se nos va de las manos como diría mi amigo Abe; “Tranquila, tranquila”, seguimos subiendo, glorieta del emperador Carlos V, “esto ésta”, mi cuerpo es todo sentimiento, curva a la izquierda, subidón de Alfonso XII, un corredor sin aliento asistido por voluntarios frena los ímpetus de mi hija, o los freno yo o los frena nuestro Ángel de la Guarda; “Traquila, difruta”, veo a Miguel (corredor leonés que hoy corrió los 10 kilómetros), “Miguel, Miguel”, no me oye, “Miguel”, nos oye nos ve, corre a nuestro lado “qué tal”, “muy bien”, “qué alegria, vamos Sonia, carrerón”; Sonia sonríe, ya lleva un rato sonriendo; seguimos corriendo, kilómetro 40, kilómetro 41, Sonia ya no puede con sus emociones y rompe a llorar, agarro con fuerza su mano, no sé lo que siento; puerta de Álcala, último esfuerzo, entramos al Retiro, abrazo a mi hija “Disfruta, este es tu momento”, seguimos corriendo, abrazados, cogidos de la mano, Ángel en un gesto que le honra se coloca detrás, no amigo, ese no es tu sitio, tu sitio esta a nuestro lado, nos acercamos a la meta inmersos en un mundo de sentimientos difícil de describir, y los nuestros vuelven a estar ahí, primero Tábita y Beatriz, y después, busco más que nunca a nuestro Ángel de la Guarda, la veo, esta vez sí, Sonia sonríe entre llantos, oigo los gritos de “Sonia, vamos”, pero mi mirada busca la de Ángeles, se cruzan (y nos decimos todo), aquí estamos, atrás dejamos a todo el grupo (Ángeles, Sandra, María Eugenia, que acababan de llegar de León; Mariano, y mis sobrinos Lucia y Enrique, que hoy no podían cruzar la meta con nosotros, era el momento de mi hija; Anabel, que fiel a la tradición nos recordaba con su presencia la de Ángeles; de Julio; de Elena; de Aitor; de Esther, sin nuestro Ángel-illo); y cruzamos la meta, agarrados de la mano Ángel a la izquierda, Sonia en el medio y yo (el padre) a la derecha; y ya no se pudó contener y lloró, por qué no, es grande lo que ha conseguido y es muy grande lo que me ha hecho vivir; la abrazo, la beso, la dejo que sienta o nos dejamos que sintamos; continuamos con los tramites, hidratación, relajación, recogimiento y reconocimiento personal, recogida de mochila y ahora al encuentro con los nuestros; busco a Ángeles, nos abrazamos, no necesitamos decirnos nada, ella y yo sabemos de nuestros miedos, y ella y yo sabemos de nuestra inmensa alegría; Sonia se abraza a su madre y llora, tampoco necesitan decirse nada, ellas también saben de su alegría.
Siempre termino estas entradas con los agradecimientos (a Dios gracias que acabas, diréis), hasta esto me resulta difícil (no acabar, sino agradecer), pero voy a ello: Gracias a todos los que en la distancia habéis vivido esta experiencia con nosotros, qué sois muchos; Gracias a todos los que habéis estado animando al pie del camino (qué también sois muchos); Gracias a Sandra y María Eugenia porque hicieron un gran esfuerzo para estar; Gracias al gran grupo que nos acompañó durante parte del recorrido, Alfonso, Jaime, Abe, Jan, Raúl; Gracias a Ángel por no saber correr solo; Gracias a Ángeles (nuestros Ángel de la Guarda) por haber estado siempre a nuestro lado; y para terminar Gracias a Sonia, mi hija, por dejarme ser el Gran Caballero de su cuento, de un cuento que ella, y solo ella ha escrito con grandes letras de Oro.

domingo, 17 de abril de 2011

MAPOMA: SUEÑO CUMPLIDO

(Foto cortesía de Ángel)

sábado, 16 de abril de 2011

MAPOMA: A UN DÍA




Ya hemos recogido nuestros dorsales, 645 y 3504; ya sentimos el soplo del maratón, las mariposas revolotean a nuestro alrededor, y nuestros corazones empiezan a ser invadidos por la alegría.

Corazones divididos, porque quien nos proporciona el aliento más desinteresado, nuestro particular Ángel de la Guarda no puede estar con nosotros compartiendo estos momentos. Se encuentra en León, donde hoy, a las 18:00 horas, con Sandra unos puestos más atrás, elevará su Virgen de la Esperanza hacia el cielo leonés, y seguro que alguna plegaria se filtrará entre la tela de su capillo pidiendo suerte para los maratonianos, y en especial para su hija. Pero esa parte del corazón que permite que estemos donde queramos, estará allí, con ella, ayudando a levantar esa Virgen de la Esperanza, sintiendo a cada paso su alegría y también su pena.

Pero el domingo la tendremos con nosotros, bien en Lago o bien en el Retiro, aunque a todos nos gustaría que fuese ya en el Retiro, en la meta, porque eso sería buena señal.

Bueno, ya solo un día, se acaba esta serie de entradas maratonianas, donde solo he querido motivar a mi hija y que solo pensase en la entrada que su padre le dedicaría al día siguiente.

Suerte a todos y como dijo Sonia: Nos vemos en Mapoma.

viernes, 15 de abril de 2011

MAPOMA: A DOS DÍAS

Repetimos sistemáticamente rituales y gestos como si con ellos quisiésemos atrapar las últimas sensaciones. Sobre la misma cama de siempre descansa mi mochila, junto a ella una maleta, repaso mentalmente, que no falte nada, vuelvo a recontar, ¡Ilusión!, ¡Compromiso!, ¡Motivación!, ¡Confianza!, ¡Humildad!, "¿está todo?", "sí, o debería", cierro la maleta y cierro mi mochila.

Todo listo para en unas horas empezar el camino que tanto tiempo llevamos esperando, y que hará que Sonia empiece a sentir de cerca su maratón, viaje en el que no nos acompañara nuestro Ángel de la guarda, un Ángel que no reencontraremos hasta el domingo, quizás en Lago o quizás en El Retiro, pero que durante todo este tiempo estará junto a nosotros.

Antes de mi partida quiero dar las gracias a todos los que durante ésta larga semana habéis ido dejando vuestros mensajes de apoyo y a todos los que lo habéis leído y no supisteis que decir o simplemente no quisisteis decir nada; también agradecer a los que el domingo vais a hacer el esfuerzo de estar apoyando durante la carrera, en especial a los que se desplazarán desde León, y a todos los que dediquéis unos segundos de vuestro tiempo en pensar en nosotros, a todos gracias.

Y para terminar deciros que, tanto Sonia, como yo, estaremos en la quedada fijada el domingo a las 08:00 horas en la puerta del Ayuntamiento, donde espero saludar a muchos de vosotros.

jueves, 14 de abril de 2011

MAPOMA: A TRES DÍAS

En alguna parte he leído que en la semana previa al maratón no se debe hablar de ello con otros corredores, para no autopresionarse, como si eso fuera fácil; yo no estoy muy de acuerdo con ello, como bien habréis podido comprobar, ya que llevo toda la semana dando la matraca sobre el tema, además de pensar que viene bien comentar aspectos de la carrera (a mi me motiva), y que resulta complicado aislarse del mundo cuando todos, familia, amigos, compañeros, están pendientes de la carrera que vas a correr en unos días.

La semana, a falta de tres días para la cita, transcurre en relativa calma, aunque el paso de los días haya hecho que suaves cosquilleos recorran mi cuerpo; cosquilleos de tranquilidad porque veo a mi hija con muy buenas sensaciones, con fuerza física y mental para afrontar los míticos cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros.

Hoy haremos el último rodaje por separado, me hubiese gustado hacerlo con Sonia, pero se niega (me da que ya no quiere verme ni en pintura), y después habrá que terminar de preparar el equipaje, mañana emprenderemos el viaje para empezar a escribir el principio del cuento.

Y termino recordando un fragmento del poema “Éxtasis humilde” de Rafael Heliodoro Valle:

Vibro tan sólo por un sueño, vibro

por realizar un simultáneo empeño:

que leamos los dos el mismo libro

y soñemos los dos el mismo sueño…

miércoles, 13 de abril de 2011

MAPOMA: A CUATRO DÍAS

¡Ilusión!¡Compromiso!¡Motivación!¡Confianza!...¡Humildad!; qué pinta la humildad en todo este lío del correr, estarás pensando; puede que nada o puede que todo, pero Sonia lo cierto es que tiene mucho que ver, y si consultas cualquiera de tus queridos diccionarios (esos que tanto me mandas mirar) podrás comprobar que en una de sus acepciones dice: “Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”.

Y con ese conocimiento de nosotros mismos, con humildad y sin prepotencia, debemos saber hasta dónde hemos llevado nuestros entrenamientos, hasta dónde será capaz de llegar el sufrimiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente, y dónde debe estar el límite de nuestros objetivos.

También debes tener presente esa humildad en el trato con todos los que te están apoyando, con los que corren y con los que no corren, porque a todos ellos no les une ningún interés, solo les une la ilusión de tu primer maratón.

Y hoy miércoles, a las 09:00 horas, están a cuatro días de ver cumplido tu humilde sueño.

martes, 12 de abril de 2011

MAPOMA: A CINCO DÍAS

¡Ilusión!¡Compromiso!¡Motivación!¡Confianza!. Sonia, sabes que en la preparación de todos mis maratones siempre he dado mucha importancia al estado anímico, y durante estos meses he procurado inculcarte que una cabeza fuerte te ayudará a cumplir con el objetivo; la tarea al principio no fue fácil, nada es fácil en la vida, todo tiene su coste y hay que procurar que éste sea el mínimo posible, pero cuando el cuerpo no responde la labor se complica, la confianza se viene abajo, y frases como “no me sale nada” o ”no puedo” afloran a nuestros labios.

Al principio de este cuento, recuerdo que te decía: “hay tiempo, no te preocupes”; las cosas no salían y recuerdo que te decía: “sal a correr y aprende a sufrir”; unos días reinaba el optimismo y otras la desolación y recuerdo que te decía: “nunca te pares, si no puedes vete más despacio, pero corre“; y pasaba el tiempo, surgían complicaciones, y recuerdo que te decía: “no pasa nada, nadie dijo que esto iba a ser fácil”; y seguía pasando el tiempo y empezaste a ganar en motivación y querías que llegase el día, ya no tenias miedo y recuerdo que te decía: “nunca des una coartada a tu mente, porque te lo recordará en la carrera”; y las cosas seguían cambiando y toda tú eras confianza y recuerdo que te decía: “sigue mi hombro, a mí paso”; y llegó un día en que no te dije nada, en que corrimos hombro con hombro, si, recuerdo que solo corrimos.

Y hoy martes, a las 09:00 horas, a cinco días de tu primer maratón, te digo: “que no me acuerdo de los malos momentos”; y te digo: “que te sobra motivación y confianza”; y te digo: “que vas a lograr tu sueño".

lunes, 11 de abril de 2011

MAPOMA: A SEIS DÍAS

¡Ilusión!¡Compromiso!; Sonia, en estos tiempos en los que nadie se compromete, en los que prevalece el yo yo y más yo, adquiriste un compromiso contigo misma y con el maratón, y no con uno cualquiera sino con Mapoma, y estas a seis días de poder cumplirlo; compromiso también extensible con los que te rodean, amigos, familia, y en mayor medida con tu madre y conmigo.

Ese compromiso, ese no querer defraudar, te llevo a ver los entrenamientos no como una obligación ni como un deber sino como un deseo.

Solo seis días, a esta misma hora, te separan de que ese deseo empiece a cumplirse, y mientras llega el momento escucha a tu cuerpo, escucha a los que te quieren.

domingo, 10 de abril de 2011

MAPOMA: A SIETE DÍAS

¡Ilusión!, bendita ilusión; Sonia, quién no tiene ilusiones no vive. La vida la compone un sinfín de sueños, unos cumplidos a medias y otros que nunca se cumplirán, pero en los que dejamos parte de nosotros.

Dentro de siete días, a esta misma hora, empezarás el final de un bonito cuento, o quizás, solo quizás, se al principio de un largo viaje; un viaje que nunca olvidarás.

Lejano esta aquel día en que tomaste la decisión de correr tu primer maratón, algo que aunque fácil seguro te resulto difícil, pero nunca tanto como prepararlo; han pasado muchos días, muchos entrenamientos, muchos sinsabores, muchas dudas, también alguna lágrima, pero la ilusión que te llevo a tomar la decisión te acercara zancada a zancada a tu meta.

sábado, 9 de abril de 2011

RE-VERSOS: DE RAFAEL HELIODORO VALLE

“Éxtasis humilde”

Vibro tan sólo por un sueño, vibro

por realizar un simultáneo empeño:

que leamos los dos el mismo libro

y soñemos los dos el mismo sueño.

Las palabras serán piedras preciosas,

claras Ormuces, misteriosas Chinas,

rosas antiguas, delirantes rosas,

palabras con aroma y sin espinas.

Será la aurora fina y dulce y clara,

y toda tarde clara, dulce y fina,

y toda noche clara y fina para

oír a la oropéndola que trina.

Y sabremos la voz que envíe el viento,

y será al verdad el cuento moro

y cantará el pájaro en el cuento

y en la noche de miel la flor de oro.

Nos volveremos a la sombra suave,

adonde el Invisible nos arroja,

hacía el terror de lo que no se sabe

y el perfume de lo que se deshoja…

martes, 5 de abril de 2011

2, 1, MAPOMA

El tiempo transcurre ajeno a mis deseos e indiferente a la realidad que me rodea; cada semana, cada día, cada zancada me acerca a un Mapoma antes lejano y vivido con tranquilidad, y ahora su cercanía me produce cierta ansiedad; sensación que por conocida no es menos intensa, además de pensar que es necesaria para seguir manteniendo el respeto que correr un maratón me merece.

La semana aunque ha sido un desastre en cuanto a la planificación de los entrenamientos no lo ha sido en lo referente al número de salidas y de intensidad de las mismas.

Tres rodajes, martes jueves y viernes, seis diez y doce kilómetros respectivamente, con una intensidad entre cinco y cinco quince, sin series, solo correr y ganar en confianza, solo correr y saber a qué ritmo llevaremos Mapoma, duda que agradablemente me ronda la cabeza desde hace dos semanas, quizás algo más, y que la salida del domingo ayudará a solventar.

A las diez de la mañana he quedado con Sonia; hoy haremos un recorrido de unos veintiséis kilómetros que hago siempre dos semanas antes de Madrid, duro y exigente y que suele marcar los tiempos del Mapoma, nunca me ha fallado; así que empezamos con la idea de correr al ritmo que pretendo marcar el día diecisiete, y que Sonia está más que capacitada para seguir; poco a poco cogemos el ritmo que nos acerca al conocido Portillín, Tendal, Paradilla, Camino Santiago, San Felismo, Arcahueja, el encuentro con Mauri, Valdelafuente, Puente Castro, La Candamia y final de trayecto, buenas sensaciones y buenas perspectivas; al final no queda más remedio que mirar los fríos números, 26500 metros, 2h28m, 5m36s de media, y esos números me llenan de mesurado optimismo.

A pesar de ese optimismo debemos seguir con los pies en la tierra y no dejarnos llevar; debemos ser conscientes de que una maratón es muy larga y sobre todo, que se hace muy larga; que siempre surgen momentos de dudas y de sufrimientos, y hay que estar preparados para ello; pero quizás lo más importante, aparte de los entrenamientos, sea la mentalización positiva, y ahora es el momento de pensar en positivo, de meter en nuestra cabeza que seremos capaces de disfrutar y de sufrir, y que cruzaremos la meta con una sonrisa en nuestros labios.