Me acerco a la línea de salida, distraído, mientras
observo la fuente de los ocho caños, y pienso que hasta aquí he estado rodeado
de los míos, del Nunca correrás solo; en ese agradable desplazamiento, en ese
café que siempre deja risas, en esa foto de grupo, y en ese calentamiento
escaso. Tranquilo en la espera, tanto que me sorprende el arranque de la
carrera. Los primeros se alejan deprisa, mientras yo procuro que esas prisas no
me afecten. Hoy si se lo que quiero hacer. Disfruto de las calles de Benavides,
antes de que estas me dejen a merced de la carretera, y los corredores empiecen
a desparramarse por el asfalto. La tranquilidad hace que el primer
avituallamiento llegue sin apenas darme cuenta. La música hasta aquí ha sido
buena compañía, pero hoy no es día para compartir ni pasos ni canciones, así
que me voy con mi ritmo, esperando que el suyo llegue hasta Benavides. A partir
de aquí, kilómetros de soledad, de remar metro a metro sobre el asfalto, de
escuchar en el silencio; cruzo el puente que me mete en la interminable Santa
Marina del Rey, tierra de ajos, que deja extenuada mi mente, para volver a la
carretera, ya aburrida, franqueada por tierras donde el maíz, que emerge con
fuerza, pronto tapara el horizonte. La vista distraída, la mente llena de voces
de interior, de conversaciones intrascendentes, escuchando el sonido de las
campanas de Villamor, que tocan a misa, y el croar de las ranas, a la entrada
de Puente de Órbigo. Correr sin pensar. Llego al puente de piedra, al del Paso
Honroso, el que se abre a los caminantes que van a Santiago, y que hoy comparto
con esa hilera de peregrinos a los que dejo mi buen deseo: “Buen Camino”.
¿Cuántos sueños e ilusiones han cruzado por él?. Sigo divagando, me lo puedo
consentir. La carrera dirige mis pasos hacia caminos sombríos, donde los chopos
se abren para dejar paso. Ya me pesan los kilómetros, ansío la meta, deseo que
aún tendrá que esperar un poco. El río Órbigo, ahora contra corriente, va
buscando el mar, mientras yo empiezo a ver mi destino. Benavides ya a la vista.
Corro el último esfuerzo con el ánimo de mis compañeros, que ya me esperan al
cruzar la meta.
sábado, 26 de mayo de 2018
domingo, 20 de mayo de 2018
XIII Media Maratón del Dulce: Fotos
Con buena mañana para correr, al menos al
principio de la mañana, con buena compañia, de principio a fin, se ha disputado en Benavides de Órbigo, la XIII Media
Maratón del Dulce, carrera puntuable para la VIII Copa Diputación CarrerasPopulares de León.
Si corriste, y disfrutaste del durante, aquí
os dejo algunas fotos, para que disfrutes del después.
Fotos:
PINCHA AQUÍ.
jueves, 17 de mayo de 2018
¡CAMPEONES!
Hoy toca disfrutar de una final de mi Aleti. No puedo hacerlo en la intimidad de mi casa, por eso de que una final del Atlético de Madrid no debe ser de interés general. Salgo con mi hijo, caminamos despacio, distrayendo nuestras cabezas, en busca de un tranquilo bar.
Empieza el partido. La confianza en los nuestros es total, aunque los comienzos no sean para ello, pero pronto todo cambia, un error, y gol. La historia se empieza a escribir en rojiblanco. Descanso, para los jugadores, y para nosotros.
Empieza el partido. La confianza en los nuestros es total, aunque los comienzos no sean para ello, pero pronto todo cambia, un error, y gol. La historia se empieza a escribir en rojiblanco. Descanso, para los jugadores, y para nosotros.
Echa a correr el
balón. La segunda parte pasa a ser nuestra, y con el equipo bien plantado,
presionando en campo del rival, llega un robo de balón, desmarques, el balón al
primer toque y gol. Sonrisas, amplias. Complicidad. Por delante tiempo para saborear.
La fiesta ya está instalada en el corazón, cuando llega otro latigazo, y otro
gol, el de Gabi, y con ello la entrada de Torres, del Niño. Pitido final. Y llega
el momento de levantar la Copa: Llega su momento, y el de todos los que
sentimos estos colores como nuestros, los jugadores agrupados, con sus medallas
al cuello, El Niño en el centro, Gabi coge la Copa y se mete entre ellos, se
acerca a Fernando que espera, y a la limón la levantan al Cielo del mundo. El Niño, y todos
nuestros niños, ya tienen su Copa.
Hoy, los niños de Aleti, los
pequeños y los grandes, si saben porque son del Aleti.
sábado, 12 de mayo de 2018
RE-VERSOS: CARLOS MARZAL
Otra cita
Mañana
escribiré. El poema está hecho.
Se
perderán definitivamente
—quizá
ya se han perdido—
los
hábitos que anteceden al día del dictado:
el
capricho con que un tema nos busca,
el
hallazgo del metro necesario,
la
memorización de los versos finales.
Todo
se perderá definitivamente,
Porque
ha llegado la hora de escribir.
A
esas citas uno acaba acudiendo
tarde
o temprano.
Ejercicios
idénticos
nos
conceden la ilusión de avanzar:
la
sagrada violencia del fuego,
relegar
al olvido un rostro del amor,
una
breve y feliz convalecencia.
Mañana
escribiré. Y volverán los hábitos
que
acompañan al día del dictado:
el
capricho con que un tema se pierde, se transforma,
las
dudas sobre el metro necesario,
la
modificación de los versos finales.
Después
se hará el silencio una vez más,
como
si nunca hubiese dicho nada.
Y
sabré esperar de nuevo,
soportaré
la idea de que toda palabra
bien
pudiera ser la última.
Siento
nostalgia de momentos antiguos.
La
impotencia de escribir, en aquel tiempo,
era
capaz de herirme.
Hoy
ya sé que a las citas se acude
para
poder librarnos de las citas.
Ignoro
si soy dichoso o desdichado.
El
caso es que mañana escribiré.
de Carlos Marzal
lunes, 7 de mayo de 2018
XXXII Carrera Popular “El Salvador”: A vueltas
Eran tres vueltas. Tres vueltas por La Bañeza. Tres.
La primera, cuando todas las ganas de
correr me llevan a hacerlo deprisa, a mi deprisa, cuando el calor no es tanto
calor, cuando corremos agrupados, cuando la gente de la acera todavía de mira,
cuando los ánimos son más ánimos.
La segunda, es la que te gustaría que no
existiese, la que quieres que pase rápido. Es esa en la que siempre te doblan, corras
lento o corras rápido, da igual siempre te pillan. Es esa que más odias.
La tercera, estoy cansado, o empiezo a
estarlo. Bajo y subo, y vuelvo a bajar, las mismas cuestas del principio.
Vuelvo por las calles casi vacías, ajeno al caminar de las aceras. Estoy
cansado, o empiezo a estarlo, de correr, o quizás de contar, una, dos y tres,
subo la última cuesta, cruzo la primera meta.
Y con ellos. Con mis amigos del Nunca correrás solo, antes, y después, no fueron ni una, ni dos, ni tres, que fueron muchas las risas que nos echamos. Grandes compañeros.
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Copa Carreras Populares León,
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