No todo es correr: Últimos libros interesantes
Hace 6 horas
Comentaba hoy a Sonia, durante una suave y placentera salida, que tiene que aprender a sufrir en los entrenamientos; que no tiene que forzar pero que poco a poco tiene que ir cogiendo más fondo, lo que acabará ayudando en carreras de larga distancia; que no tiene porqué agobiarse con los entrenamientos, que simplemente salga a correr, y se olvide de esos planes de entrenamientos, duros en ocasiones, y disfrute haciéndolo; que fije una buena base y después piense en mejorar, pero después, nunca antes.
El sábado por la mañana cumplía con una tradición o quizás con una costumbre que desde mi lejana infancia llevo acabo; costumbre o tradición que quizás tenga los días contados, aunque mientras los abuelos tengan ganas y fuerzas seguiremos alimentando, me refiero a la matanza del gocho, como por esta tierra se llama; y por supuesto para remate la agradable comida alrededor de la mesa camilla, con ese brasero, hoy ya eléctrico, calentando nuestros pies, puesto que nuestro cuerpo no necesita más calor, las diversas y abundantes viandas lo calientan de sobra.
Pero el fin de semana, no había terminado, con pocas horas de sueño, y después de una rápida y reconfortante ducha, me dirigía hacía la localidad de Busdongo, tenía cita con las “XIV Jornadas Gastronómicas de la Tercia”, otra joven tradición o costumbre, donde en compañía de buenos amigos dábamos cuenta de otra buena comida y de otra agradable sobremesa.