jueves, 12 de octubre de 2017

XIX Media Maratón Vía de la Plata: Mi historia

Llego más pronto de lo normal. Vienen mis amigos desde Madrid y quiero alarga el tiempo junto a ellos. Se retrasan un poco más de la cuenta por ese pequeño atraco que sufrieron en una estación de servicio (12 euros por dos desayunos), pero que después nos deja más de una risa. Nos vamos juntando todos. Madrileños y Leoneses. El Equipo, donde el tiempo pasa muy deprisa, como siempre, y se hace inevitable prepararnos para correr. Calentamiento, poco, foto, deprisa, y a la línea de salida.
Un poco para adelante, otro para atrás, este arco no que es el otro. Seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno y silbato para lanzar nuestros cuerpos a la carrera. “Suerte” digo a mis amigos y me voy a mi ritmo; tranquilo para administrar el medio depósito, no tengo para más y cuanto más dure la gasolina menos sufriré. Disfruto del pequeño recorrido por las calles de La Bañeza.
Después carretera, más carretera, e intentar seguir los pasos de la fila de corredores a la que me aferro. Corro en soledad, dejando que las sensaciones, que los recuerdos me acompañen, que hagan que los kilómetros pasen sin darme cuenta. El Teleno a lo lejos, sirviendo de faro, de distracción. Botella de agua, que recojo para darle apenas dos sorbos, y que me dice que ya llevo cinco kilómetros. Bueno un poco más. El cromo hoy no corre ni en contra ni a favor. Solo corre. Acompaña mis pasos. Unos pasos que se van distanciando de los corredores que van por delante. La Luz de la reserva se enciende al entrar en Miñambres de la Valduerna; dejó que me alcancen e intento seguir sus pasos. El pueblo hoy está silencioso. Vacías sus aceras. Sin palabras de aliento. Lejos de los primeros años que corrimos estas mismas calles. Su indiferencia es el premio a nuestro esfuerzo. Mis fuerzas llegaron hasta donde tenían que llegar, no hay más. Los pasos que seguía se me van. Kilómetro 12. Todos los ruidos han desaparecido, solo permanecen el sonido de mi respiración y el de mi zancada al golpear el suelo. Corriendo en soledad, rodeado de maizales, de tierras ya con su fruto recogido y que esperan el arado. Veo como todos los pasos se han alejado definitivamente. Sintiendo como mi lucha por seguir sus pasos resultó inútil. Me saca de esa soledad ese ciclista que me cruzo y da sus ánimos, esa pareja que a sus aplausos añaden “vamos campeón”, ese “¡vamos! que con letras blancas está pintado en el asfalto. Lo peor ya queda atrás, vuelvo a la carretera que me devuelve a La Bañeza, con el Teleno empujando desde atrás. A estas alturas solo pienso en que pasen los kilómetros, que aunque despacio, cada paso me acerca más al final. Eso es lo único que ahora pasa por mi cabeza. La recta, la larga recta, que me lleva a cruzar la vía del tren, se me hace eterna. Esa larga recta donde la soledad es más soledad, y donde las ausencias son más ausencias. La vía, creo que muerta, me hace todo más fácil.
Las palabras de aliento vuelven a mis oídos. Las piernas, con la proximidad de la meta, van más deprisa. Busco con la mirada ese último giro, a la izquierda, que me muestra la plaza Mayor, los arcos, la meta. Esa meta que cruzo con los ánimos de la gente, con los ánimos de los míos.

domingo, 8 de octubre de 2017

XIX Media Maratón Vía de la Plata: Fotos

Hoy se ha disputado en La Bañeza su XIXMedia Maratón Vía de la Plata. Prueba que servía para despedir la VII CopaDiputación Carreras Populares de León.
Os dejo con las fotos de la carrera. Si corriste, la Media o los 10 kilómetros, búscate que igual te encuentras. 


sábado, 30 de septiembre de 2017

RE-VERSOS: ANDRÉS ELOY BLANCO


Canto a España

Para cantar a España, traigan a nuestro coro
unos, su voz de bronce y otros su voz de oro.

¡Poeta, labrador, soldado, todos,
en diversos altares y por distintos modos,
poetas, por el numen vital del optimismo!
¡Canten sus églogas los labradores,
entone el jardinero su madrigal de flores
y agite el navegante su poema de abismo!

Y canten por la España de siempre, por la vieja
y por la nueva: por la de Pelayo
y por la que suspira tras la reja,
por la de Uclés y la del Dos de Mayo:
por la del mar y por la de Pavía
y por la del torero... ¡España mía!
pues siendo personal eres más grande;
¡por la de Goya y por la de Berceo
y por el Pirineo,
que ansiando más azul subió hasta el Ande!
Por toda España, torreón de piedra
con un Cristo tallado, bajo talar de yedra.

Por la que da una mano del Quijote en Lepanto
y en Calderón descifra, como Daniel, la Vida,
y por la que saluda y tira el manto
cuando la cigarrera va a la corrida ...
Por Gerona sin Francia, por Numancia sin Roma,
por Galicia emigrante, por Valencia huertana;
por la que se sonroja cuando asoma
el estilete de Villamediana;
por un Alfonso Díez, que hace las leyes;
por un Alfonso Trece, que es la Ley de los Reyes;
por la que, mientras ruge Gonzalo en Ceriñola,
toma una espina al huerto de Loyola,
toma una flor al huerto de Teresa;
por Aragón, que el fuero consagra y multiplica;
por Aragón, donde la Pilarica
dijo que no quería ser francesa.. .
Por León y Asturias, Aventino de España;
por Guipúzcoa dormida en la montaña;
por los tres lotos de las Baleares,
y por Andalucía que va a Sierra Morena
y Andalucía de la Macarena
y Andalucía de los olivares.

Por Canarias del Teide, que es un fanal y un grito
—canario de Canarias— ¡Oh, dulce don Benito!...
Por Cataluña, cuerno de abundancia;
por Navarra, que dijo: —¡Mala la hubiste, Francia!
por las lanzas de Diego velando una Menina;
por la tierra que ríos de maravilla riegan
y por Castilla, a cuyos pies doblegan
Saúl la espada y Débora la encina.
Castilla, hembra de acero de forja toledana,
cuyo encanto en la vía requebró Santillana,
Castilla, que en las armas de Santander gobierna
su nave con las velas hinchadas de galerna;
Castilla del Imperio y de Padilla,
Castilla, que en sus Peinas es la Madre Castilla
para los goces y los desamparos,
desde Isabel, que forma la Escuadrilla,
hasta Victoria de los ojos claros...


de Andrés Eloy Blanco

domingo, 24 de septiembre de 2017

VIII Carrera de Relevos: Mi historia y las fotos

Legó el día de la Carrera de Relevos de la Copa Diputación Carreras Populares de León. Me encanta esta carrera por los valores que transmite. Solidaridad, compromiso, amistad...y cuantos adjetivos queramos añadir que supongan un esfuerzo colectivo. Un trabajo de Equipo,
oy tocaba recorrer el Camino de Santiago: Astorga-Astorga, dividido en tres etapas. La primera entre Astorga y El Ganso, la segunda El Ganso-El Ganso, y la tercera El Ganso-Astorga.
Con cuatro Equipos acudía el Nunca correrás solo a la cita, yo enclavado en el Equipo D, me tocó hacer la segunda etapa, para mí la más dura. Y a las 11:30 horas daba inicio mi andadura, el plan era sencillo, correr, disfrutar y acompasar mis pasos a los de mi compañera María Jesús, que corría en el Equipo B, el femenino.
Salimos tranquilos, desde atrás, sin prisas, solo con nuestras exigencias. Dejamos el pueblo con el ánimo de los corredores que han terminado su etapa y con los que esperan a que yo la termine. El Camino, lleno de peregrinos, pronto nos muestra sus cartas, rompe piernas al principio, con alguna bajada para recuperar, pero siempre picando. Las sensaciones van llegando, lo que hace que afrontemos, quizás el tramo más duro, sin mayor problema. Los kilómetros pasan bien, y llegamos a Rabanal, ya hace un rato que nos vamos encontrando con los corredores que vuelven pero eso no nos inquita lo más mínimo, nosotros a lo nuestro. Y en Rabanal tenemos que llegar a dar la vuelta a la iglesia que, como bien sabemos los que andamos el Camino, está en lo más alto. La bordeamos, la damos la vuelta, y a correr cuesta abajo. Así mucho mejor. Recuperamos aliento y a desandar lo corrido. “Buen Camino” que cruzamos con las decenas de peregrinos que ahora encontrábamos de cara, con sus ánimos y aplausos. La vuelta se nos hace más corta y sin darnos cuenta divisamos El Ganso. Ya lo tenemos. Últimos giros y a cruzar una meta merecida, con el aplauso de los corredores, pero sobre todo con los aplausos de nuestros compañeros del Nunca correrás solo.
Después momentos de post carrera, momentos de satisfacción.


Para terminar esta entrada, os dejo con las FOTOS de la carrera, a disfrutar de ellas:
3ª ETAPA

sábado, 9 de septiembre de 2017

RE-VERSOS: LEOPOLDO MARECHAL


¿Y MÁS ALLÁ?

Un extraño viajero musitaba en la noche:

—Yo escalaré la cima; profanarán mis huellas
la nieve que cien siglos dejaron al pasar
y en lo alto, cara a cara, miraré las estrellas...
                  —¿Y más allá?

—Romperé la maraña de los bosques añejos,
violaré con mis manos toda virginidad
y veré nuevos mundos sobre los mundos viejos.
                  —¿Y más allá?

—Lucharé contra todo lo imposible; mi grito
será luz en el hondo silencio secular
y venceré en la lucha, porque soy de granito.
                  —¿Y más allá?

—No habrá un palmo de mundo que yo ignore; mis ojos
bajarán al abismo, subirán al azul
y, como dos palancas, romperán los cerrojos
del libro del Destino que agobia mi testuz.

Soy una imagen vaga, la sombra de un deseo;
pero hallaré algún día mi oculto manantial...
¡Entonces seré el Hombre que soñó Prometeo!
                  —¿Y más allá?

Más allá, más allá. Y esa voz era fría
como un trozo de hielo.

¿Qué ha de ser más allá?
¡Pero el hombre, incansable, por la senda seguía
y su canto en las sombras era un himno inmortal!

de Leopoldo Marechal

domingo, 3 de septiembre de 2017

XIV Legua Nocturna de Santa María: una historia de miradas

Quizás sea hora de sacar las historias del tintero. Una de las historias, que mi apatía va dejando en él, es la de Santa María del Páramo.
Con la mejor compañía, la del Nunca correrás solo. Con la tormenta amenazando Santa María del Páramo. Con los rayos rasgando su noche, espero la salida. La oscuridad va siendo protagonista. Finas gotas empiezan a caer, casi al mismo tiempo que la cuenta atrás llega al momento del ¡ya!. Mis pasos ya corren las calles de Santa María, “cuidado con el bordillo”, calles mojadas por un agua ansiada por todos. Busco mi ritmo, mi sitio; busco el carril bici que aisla la villa del campo, y que por un rato será mi compañero, junto con el agua que ahora cae con más fuerza. Las calles me reciben, sin los ánimos de la clientela de ese bar, que llenaba su terraza, y hoy está vacía por la lluvia. Sin esa fuerza, sin esos ánimos, con más noche, completo la primera vuelta, donde los aplausos, gritos y miradas vuelven a llenarlo todo.
Otra vez en busca de ese carril que rodea la villa, el pueblo o la ciudad, depende de quien lo mire, donde mi sombra se difumina y la hace fantasmagórica. Corro cómodo, corro a gusto, lo que hace que el tiempo pase deprisa. Retorno a las calles vacías, paso por ese bar, hoy inanimado, corro la última calle, vuelvo a oír los gritos de ánimos, a creer ver esas miradas, entro en el estadio, cojo la calle uno para disfrutar de los últimos metros. Para disfrutar de las sombras que ocultan las miradas más cómplices. Para cruzar mi meta de contrastes.

martes, 15 de agosto de 2017

XIV Carrera Popular Losada: mi historia

Vuelvo a Losada. Todo está como siempre o al menos así lo sigo viendo yo. Viaje hecho con mis amigos del “Nunca”. Recogida de dorsales, cita con nuestros cafés, y a calentar lo que se pueda, que ya el sol está haciendo lo suyo, y a la línea de salida para afrontar el nuevo y desconocido recorrido.
Me sitúo tras la línea, en la parte trasera del grupo, a esperar el final de la cuenta atrás y el momento de correr. ¡Ya! Es la palabra mágica. El momento esperado de correr y de afrontar el primer cambio del recorrido. Mis pasos, los pasos de todos, se meten en ese estrecho camino que poco a poco se estrecha más, y más, hasta acabar en estrecha senda. Senda de correr de uno en uno, a mí me da igual, no sé lo que pensaran los que quieran correr más. Yo para empezar no me parece mal el ritmo. Salimos de la trampa y otro camino que nos lleva a las calles de Losada. A lo conocido, a un asfalto que poco a poco nos sube. Una subida que mis piernas no asimilan bien y atrancan todo el engranaje. Empiezo a sufrir sin tener que hacerlo. Giro a la izquierda, sube y baja hasta volver hacia la ermita y vuelta al centro del pueblo. Vuelta a ese camino que poco a poco se estrecha, a ese camino que se hace senda, y que enfila a los corredores. A esas calles ya conocida. A sufrir ese repecho que sigue atragantándome. El aire parece que no entra en mis pulmones. No voy cómodo. ¡Sufrir!, no era a lo que venía. Del sube y baja, a llegar al giro a la derecha que nos aleja de Losada. Subir y subir es lo que ahora hay por delante. Kilómetro 4. Recibo el primer avituallamiento como un regalo. La garganta seca agradece el agua. La suave rampa se va adaptando a mi zancada, las malas sensaciones me van dejando. Pasos cómodos, tranquilos, agradables ahora. Disfruto del entorno de robles, de los helechos que se echan encima y  relajan el esfuerzo. Las rampas de tierra, duras al final, nos desembocan en el asfalto de una apartarla carretera. Subidas y bajadas. Repechos que ahora afrontó con comodidad en espera de la bajada a tumba abierta hasta Losada. Otro avituallamiento. Este que separa lo duro de lo blando. Las subidas de la bajada. De un esfuerzo a otro esfuerzo. Otro trago de agua y a dejarse ir. Dejo que mi zancada sea larga, que el aire me llene. Sin darme cuenta llego a las primeras casas de Losada, donde a las puertas de sus casas, algunos sentados, otros de pie, sus vecinos aplauden a mi paso. Palabras de ánimo que me llevan a cruzar la meta en poquito menos de una hora.
¡Uf! ya acabó todo. Carrera dura, pero ahora ya se ve todo de otro color. Del color naranja, por supuesto, del color del “ Nunca”. Del color de compartir la alegría del triunfo de Alicia y del podium de Paqui, y del gran esfuerzo del resto de compañeros. De la post carrera. Del color de todas las risas.