sábado, 18 de mayo de 2013

RONDA: 101 KM. CON LA LEGIÓN


El tiempo pasa lentamente; parece que ha transcurrido una eternidad desde que, junto a mis compañeros de aventura, accedí al interior del campo de fútbol, al punto de: Ya no hay marcha atrás. Cinco amigos dispuestos a sufrir la serranía de Ronda, uno lo hará en Mtb, otro en la modalidad de Duathlon, y el resto en la modalidad de marchadores.

Mis compañeros de aventura
Sentado en el suelo dejo que el ambiente vaya invadiendo mi alma. Medito y reflexiono lo que voy a vivir, sobre cómo he planteado la carrera. Intercambio de cortas conversaciones con mis compañeros. El entorno, poco a poco, se está volviendo impresionante. Saco el teléfono de mi mochila. Miro el reloj, una vez más, inmóvil, ajeno a todo. Me convenzo de que lo planeado es lo correcto. Se acerca la hora, mi cabeza está aquí y allá; efectúo la primera llamada del día, de un día que promete ser largo, en busca de palabras de tranquilidad que van de un lado a otro; un “ten cuidado” que se cruza con un “no te preocupes”.
Llega el momento de los marchadores, mi momento, los ciclistas ya hacen diez minutos que nos cedieron el protagonismo. Los ánimos se vienen arriban con los ¡Vivas! y esas gorras que una y otra vez buscaban el cielo de Ronda. Empiezo caminando muy lentamente entre los dos mil corredores que, unos sabiendo a lo que se enfrenta y, otros inconsciente de ello, sonríen y gritan y se abrazan. Las calles de Ronda llenas de sus gentes, sin un metro de acera libre, espectacular. Sigo caminando junto a José, mi compañero de viaje, y Francisco Javier, disfrutando del ambiente; de momento tampoco se puede hacer otra cosa. Poco a poco se van abriendo pequeños huecos que permiten iniciar el trote, no sin antes despedirnos de Javier, que lo hará andando, y desearnos suerte.
Una empinada y empedrada calle nos invita a dejar los ánimos de los Rondeños, para adentrarnos, bajo la atenta mirada de un sol que amenaza desde lo alto, por polvorientos caminos de tierra. Sin prisas, despacio. Si la tranquilidad es una virtud, en este tipo de pruebas mucho más. “Los 101 kilómetros no se corren en el primer kilómetro”. Por delante muchos kilómetros de paciencia. Pasamos el primer avituallamiento sin parar en él, como teníamos previsto. Las cuestas empiezan a aparecer en el escenario, lo que hace que volvamos a caminar. Mi idea de carrera, que aún no os lo he dicho, es acabar en torno a las dieciocho horas, para ello intentaré trotar mientras pueda en el llano y bajadas no pronunciadas y andar en las subidas y cuando el cuerpo ya no pueda, y no pienso apartarme del guión.
Caminar, correr, caminar, correr por caminos ahora amplios y rodeados de encinas que permiten hacerlo sin dificultad. Los kilómetros se van acumulando en nuestras piernas, aunque hay que aprovechar estas primeras horas de frescura física para no desgastar la cabeza. “Se prudente” me repito una y otra vez. Llegamos al kilómetro 24, primer avituallamiento de comida fría, donde nos entretenemos lo imprescindible. Después de caminar un poco volvemos al suave trote, siempre intentando adaptarnos al terreno por el que transitamos. Subir y bajar, subir y bajar, mientras intento buscar sensaciones en mi interior; voy bien, sé que voy a acabar y quiero hacer mía esa certeza. El paso por Arriate arranca tímidos aplausos de reconocimiento. El camino ahora nos regala algo de sombra, y nos permite tomarnos un corto respiro antes de afrontar una dura y larga subida.
El sudor vuelve a nuestras frentes a media que el terreno se inclina. Cuestas de inacabables zigzagueos que pone a los corredores en fila de a uno. Conversaciones entrecortadas cuando no silenciadas del todo; terrenos para ver y no pensar.
Atrás dejamos esos cinco o seis kilómetros complicados, y unos 42 de carrera; ahora el perfil parece que se pone de nuestro lado y hasta el km. 58 nos da un respiro. Caminamos mucho, deprisa, sin permitirnos un respiro. Tanto mi compañero José, como yo, seguimos con buenas sensaciones, vamos cómodos y el cansancio no ha hecho mella. Largas rectas y suaves cuestas, corremos, volvemos a trotar suavemente. “Si seguimos así acabamos en 15 horas”. Alcalá del Valle; terreno agradable; caminos polvorientos; Setenil de las Bodegas, kilómetro 58 y donde hemos dejado la mochila de apoyo. Vamos muy bien y eso nos anima. Llegamos al control y nos encontramos con una visión desagradable; una larguísima cola para recoger la mochila. Nadie entiende el por qué está pasando esto, cómo una organización de 11 puede cometer estos fallos, al final hora y media hasta que nos la entregaron. Después, cansancio en las piernas, sentimientos de que te han machacado una buena carrera, y poco más, nos cambiamos deprisa y nos ponemos en marcha. Hemos llegamos de día y salimos de noche.
Encendemos las luces. Nuestro frontal ilumina nuestra marcha y la luz roja intermitente que nos hemos colocado en la mochila señalan el camino de los que vienen por detrás. Durante los primeros kilómetros dejamos que las piernas vuelvan en sí. Nos vamos dando ánimos en un intento de minimizar lo sucedido,  de recuperar el optimismo y volver a disfrutar del escenario que nos brinda la noche, una noche siempre llena de incertidumbres. Ya no corremos, solo caminamos, “no paramos en el cuartel y así recuperaremos algo del tiempo perdido”. La dictadura de los kilómetros sigue su devenir. Hemos recuperado la moral.
En el cuartel de la Legión, kilómetro 78, nos esperan Alex y nuestro amigo Legionario, que han participado en Duathlon y Mtb respectivamente, y están dispuestos a disfrutar de unas merecidas cervezas. Nos animan e informan de lo que nos queda por delante. “Ya lo tenéis, suerte”.

Con la moral restablecida abandonamos el acuartelamiento. Caminamos y aprovechando el terreno favorable comemos y bebemos, pronto nuestro frontal empieza a alumbrar la dura cuesta de La Ermita. Durante unos kilómetros solo subir y subir, siguiendo como hormiguitas las lucecitas rojas. Fuerza y coraje. Hemos ascendido a buen ritmo lo que nos permite recuperar mejor en la bajada que ahora tenemos por delante, Benaoján, la Estación y vuelta al zigzagueo. El camino vuelve a tornarse complicado, nos desviamos por una senda que asciende en zigzag, dejando ver en lo alto, muy a lo alto, los parpadeos rojos. Seguimos en pos de esos guiños, dejándonos seducir por ellos. Kilómetros de guiños que parecen no terminar nunca. Luego las cosas se complicaron, mi compañero empieza a tener problemas físicos y tenemos que parar. “Tranquilo esto ya está, no tenemos prisa, tenemos mucho margen”. La interminable fila de marchadores nos ofrece su ayuda y su apoyo. “Estamos bien ahora seguimos”. Y seguimos ascendiendo esos últimos trescientos metros, tranquilos, despacio, ya nada importaba, solo la meta. Hablo, hablo y hablo en un intento de que no piense, que solo camine. Otro parón, otro bajón, “venga va, no pasa nada”. El último esfuerzo, solo cuatro kilómetros. Caminamos con la tranquilidad que da el saber que estamos cerca del fin.
Tímidamente empieza amanecer y la niebla nos regala una visión enigmática de Ronda. Ya en la cuesta del cachondeo, que la deben llamar así por la risa que da subirla, ya en las calles de Ronda, acercándonos al sueño. Corremos, como no, hay que entrar como campeones. Sonreímos. Miles de sensaciones recorren mi cuerpo. Enfilamos la recta en busca del milagro de la felicidad, ese que se produce cuando cruzas la meta. Nos abrazamos. “Lo hemos conseguido”. 20 horas 48 minutos. ¡Viva la Legión!.

Y hasta aquí la historia de un modesto corredor que no buscó una gran gesta, solo su satisfacción personal.

11 comentarios:

german dijo...

Enhorabuena campeón vaya o fortaleza mental.......

Abelardo Cuerda Leira dijo...

Estaba claro que te la merendabas, solo faltaba saber cómo lo harías, gracias por compartirlo. Y encima lo de ayer... Un saludo muy atlético ;-)

Abuelo Runner dijo...

Yo creo que estamos en la misma sintonia Satur, se trata de ir haciendo retos que nos gusten y nos haga ilusion hacerlos, cumplir con el objetivo es nuestra MMP.. un abrazo y a descansar que te lo as ganado.
Felicidades CAMPEÓN.

PACO GACELA. dijo...

Felicidades Satur, lo que tu hicistes, yo, no me atrevería, tienes una fortaleza increible, enhorabuena por la hazaña, saludos.

Anónimo dijo...

Enhorabuena y un fuerte abrazo, CAMPEÓN.

Javier G.

JK dijo...

¡Mis felicitaciones más sinceras!,hay que hacerlo y terminarlo y lo habeís logrado,superando las adversidades.Enhorabuena por lo realizado,un abrazo

A de la Mata. dijo...

Satur: Enhorabuena. Una prueba dura, más si hace calor. En ese avituallamiento, recuerdo que yo no pare. Lleva conmigo el equipo de noche. Tremenda cola y mucha gente, perdió ese tiempo y mas. Espero que hayáis tenido buen regreso. Un abrazo. A de la Mata.

Halfon Hernandez dijo...

Satur te has comido esos 101 de una forma admirable, es una suerte tenerte al lado en una carrera.

Una pena ese avituallamiento, pero lo tendremos en cuenta para cuando toque hacerla.

Celina dijo...

Felicidades Saturnino! una pena esa espera en el avituallamiento, tendrán que mejorar ese aspecto desde la organización, pero muy buena vuestra carrera, repleta de momentos que sin duda serán inolvidables. Preciosa esa fotografía entre la niebla. Un beso enorme!

Mauri dijo...

Nino, Nino ¡Enhorabuena!! No paras de hacer muescas amigo, no te queda culata ya.

Un abrazo

Saturnino dijo...

german: Gracias. La cabeza es la mejor aliada que tengo en esas distancias.
Abelardo Cuerda Leira: Estaba seguro de merendarme los 101 y la décima. Confianza ante las dificultades.
Abuelo Runner: Eso es lo importante, superar los retos disfrutando de ellos. PACO GACELA.: Seguro que si te enfrentases a ellos tú también lo superarías. Gracias.
Javier G: Muchas gracias.
JK: Gracias. Íbamos preparados para disfrutar y superar los malos momentos con el objetivo de llegar a meta; eso era lo importante.
A de la Mata.: De los errores siempre se aprende. Prueba dura pero bonita. El regreso ya sabes, cansado y con ganas de llegar a casa.
Halfon Hernandez: Vamos que muy pronto tienes tu reto. Suerte.
Celina: La carrera bonita; los fallos subsanables. No podía dejar pasar esa fotografía. Gracias.
Mauri: Tengo culata para rato. Muchas gracias.
Un beso para ellas y un abrazo para ellos.