jueves, 4 de junio de 2015

10 KM UNIVERSITARIOS CIUDAD DE LEÓN: MI HISTORIA


Se puede ver la vida de muchos colores; si todo va bien la vemos de color rosa, si todo va mal la vemos de color negro, y si el domingo en los 10 Km Universitarios Ciudad de León la viste de color morado.
Y así, de morado y con ganas de disfrutar de la carrera me presento en la línea de salida. No tarde mucho en deshojar la margarita y tras una breve reflexión conmigo mismo y con el destino, decido correr tranquilo, y que mejor ocasión que hacerlo junto a los muchos amigos que, como yo, han decidido acompañar a la nota discordante, la camiseta amarilla de los 50 minutos, que tan alegremente lleva nuestro amigo Arsenio.
Esperamos la salida animados por el speaker, suben los decibelios, la música mueve nuestros pies, manos en alto, y nos vamos tras la camiseta amarilla. Tropezones por aquí y por allá, con cuidado y, lo dicho, sin prisas. Calentando motores y regulando el ritmo salimos de la zona universitaria, para ir dejándonos caer hasta la conocida Granja y la Candamia; vamos bien, como no podía ser de otra manera, siguiendo a nuestra camiseta amarilla; de la zona de recreo nos vamos adentrando en la ciudad, Chantria, San Francisco y ya respiramos el aroma de la calle Ancha, hoy con poco gente dando ánimos, antes de llegar a nuestra Catedral; esto se me está haciendo demasiado corto; el grupo de amigos comandado por Arsenio sigue compacto, siendo adelantados por los que tienen fuerza y quieren bajar de la barrera de los 50 minutos; atrás dejamos el barrio de La Palomera para llegar a las puertas del Campus de Vegazana, ahora sí, cuesta bajo los adelantamientos se suceden, respiraciones agitadas y entrecortadas, la recta antes de entrar en la pista de atletismo, para recorrer esos últimos metros con la vista puesta en el crono, viendo como paso a paso nos acercamos al objetivo, a cruzar la meta en 49:59. Quizás nunca un globo ha entrado en meta tan acompañado; quizás nuestro amigo Arsenio haya hecho historia.
Me sentí raro sin mi camiseta naranja del “Nunca correrás solo”, raro al no tener el dorsal en el pecho. Vi raros a mis compañeros de Equipo y a mis amigos del correr. Pero he disfrutado de una carrera bien organizada de principio a fin. Que otros tomen nota.

1 comentario:

Rafael dijo...

Esas carreras sin presion son las que mas se disfrutan, va todo mas lento, da tiempo a ver mas a disfrutar mas, son un lujo. Este verano seguro que tambien te veo correr rapido, lanzado como te vi el año pasado, estas en plan descanso del guerrero pero el guerrero volvera.
Un abrazo.