sábado, 11 de abril de 2009

MI (SU) REFUGIO

Amigo mío, dicen que la cara es el reflejo del alma, y en tú caso así es, no sabes disimular y eso te mata; tragas carros y carretas; acumulas gota tras gota, hasta que no te entran más y rebosas; y después ¿por qué camino tiras?, sabes que no tienes elección, “la loba” ya cerro el circulo, estas dentro de el, das vueltas y más vueltas, no encuentras salida, ni respuestas, y lo que es aún peor, a nadie que te las pueda dar.
Sabes que eres buena persona, fiel amante y fiel amigo, pero en presencia de “la loba” estas perdido; pero al menos que no te pidan una sonrisa, no las sabes fingir; dices que tiemblas cuando llega con su piel de cordero y con su sonrisa de hiena, y que todo es pura fachada.
Amigo mío, dices que “La loba” cuando esta en su monte finge ser feliz, pero no lo es, nunca podrá serlo, porque quien vive como ella, preocupada por el que dirán nunca alcanzará la felicidad.
Amigo mío, dices que sus lobeznos, los que podrían hacer que la situación cambiase, no hacen nada, que ven pero que no quieren ver; entonces amigo, ¿que puedes hacer tú?.
Amigo mío, te quiero ayudar, déjame, se que en momentos como estos lo necesitas; te voy a dar un consejo, luego tú haz lo que quieras, como siempre.
Yo cuando me encuentro, como tú llamas, dentro de un círculo, de ese círculo del que es imposible salir, salgo a correr, no para huir, eso nunca, pero haciendo kilómetros y kilómetros las cosas se ven de otra manera, recorriendo esos caminos de Dios, esos montes y esas orillas del río Torío, lugares que te ayudan a alcanza la paz interior, donde la cabeza deja de pensar para evadirse a otros parajes más placenteros; disfruta amigo, disfruta.
Si has llegado hasta aquí leyendo, te estaras preguntando de que hablo, pero en esta ocasión solo mi amigo y yo lo sabemos, se lo debo, perdonarme.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Creo que tu amigo debería confiar en tí Saturnino. Pocas veces y de poca gente tendrá un ofrecimiento más sincero.

Además, el simple hecho de compartir penas y dudas hacen de estas algo más llevadero.

Mucha suerte para tu amigo. ;-)

Daniela Haydée dijo...

Profunda desazón me viene a la mente (interpretación libre de tu post y tal vez errónea) y a continuación la convicción de que hasta los círculos son quebrantables.

Nuestras circunstancias, no son el problema, sino como nos enfrentarmos a ellas, y si a nuestro lado hay alguien que ve las cosas desde la objetividad, atarlo bien cortito deberíamos.

Espero que justamente sea eso lo que haga tu amigo contigo, que te tenga muy a su verita y oiga tus palabras por encima de sus pensamientos, ya que sabias son y buena intención llevan.

Un abrazo.