domingo, 31 de octubre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
A MEDIO CAMINO

Creo que hasta la fecha he entrenado bien, sin prisas y con la constancia necesaria para llegar a buen puerto, que no es otro que lograr bajar mi marca en maratón.
La semana deja, hasta el momento, dos rodajes, uno de sesenta y cinco minutos y otro de cincuenta, más otra salida de series, en esta ocasión 4x2000; si, me falta aún la tirada la larga, la del domingo, ya lo sé, pero ésta será especial, estaremos en Astorga, donde tiene lugar la salida de la I carrera por relevos del Camino de Santiago, entre Astorga y Ponferrada; los equipos estarán formados por cuatro miembros, aunque también se puede participar de forma individual y hacer un solo tramo; yo me encargaré del primer relevo, y correré entre Astorga y Rabanal del Camino; unos 21 kilómetros separan ambas localidades; después a esperar al resto de compañeros y a disfrutar de su compañía.

Perfil 1ª etapa Astorga-Rabanal del Camino
lunes, 25 de octubre de 2010
Otra más o otra menos (depende como se mire)

Para ayudar a esa recuperación cambie el entreno del lunes para el martes, algo que tampoco pejudica mucho el plan (creo) y que suelo hacer la semana en que coincido con Sonia; así que el martes, en su compañía, salí a rodar, a ritmo tranquilo, sin pretensiones, durante sesenta y dos minutos.
El miércoles, casí sin tiempo para pensar, vuelvo a calzar las zapatillas, me esperan mis queridas series, único entrenamiento que no he variado desde que empece la cuenta atrás para Castellón; hago el calentamiento con Sonia, y después cada uno se va a hacer lo que tenía programado, ella cuestas y yo cambios de ritmos, o sea ella a los pinos y yo a la granja; hoy quizás, desde que empece con las series, ha sido el día que más me ha costado cumplir lo programado, acabando más cansado de lo que debería, pero con la satisfacción de no ceder a los cantos de sirena.
El jueves descanso, un descanso que mi cuerpo seguro ha sabido agradecer, y que ha hecho que el viernes las sensaciones fuesen agradables, y las pequeñas molestias de las piernas fuese un mero recuerdo; salida que también realice en compañía de Sonia, y creo que de todos los corredores de León (Dios mío, que transito).
El domingo, el día de la tirada larga, con Sonia, como no, disfrutando de un sol apagado que nos deja una temperatura agradable para correr, a un ritmo relajante y tranquilo, sin pretensiones, solo correr.
Y ahora a por otra semana en la que al final de la misma se encuentra otro pequeño reto: I carrera de relevos entre Astorga y Ponferrada por el Camino Santiago.
sábado, 23 de octubre de 2010
RE-CITAS: DE JUAN DONOSO CORTÉS
"Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos".
martes, 19 de octubre de 2010
La Bañeza, otra historia
“Yo soy más de verbo que de sustantivo”; esto qué tiene que ver con la media de La Bañeza, os estaréis preguntando; pues mucho o nada, o depende, pero tenía que empezar así; por qué, pues por mi cosas, por las nuestras, o simplemente porque sí; explicarlo es complicado, aunque más complicado es saber lo que quieren decir con esa expresión, aunque Ángeles parece que lo tiene claro.
Pero la verdad, sí tiene mucho que ver con La Bañeza, con esa carrera, con la amistad, con los amigos que he hecho corriendo, con la complicidad; con esa complicidad que carrera a carrera, año a año nos va acercando.
Para mí la media de La Bañeza no son solo 21095 metros, no es una media cualquiera, es algo más, en ella se aúnan muchos sentimientos; señalada en mi calendario como cita especial, no por tener en ella mi mejor marca, no por correr como en casa, que bien podría ser, sino porque durante este fin de semana nos reunimos los amigos del Nunca
Correrás Solo, los de León con los de Madrid, o viceversa, amigos para correr, amigos para pasarlo bien, amigos para siempre, y otros amigos como Jan y Raquel.
Y con esos sentimientos llegamos a La Bañeza, con el tiempo suficiente para ver salir a los andarines y a los patinadores, para despedir a los amigos que se han inclinado por esas modalidades; el cálido ambiente que se respira en la zona de salida contrarresta el frío que a esa hora nos deja la mañana; frío que combatimos al refugio de un café, entre animada charla y sentidos saludos, demorando el momento del calentamiento todo lo que podemos.
Pero por mucho que queramos demorar los acontecimientos, no podemos parar el tiempo, y el momento de la salida se acerca, llega, y todos dispuestos, y a toque de silbato, emprendemos la marcha; tengo claro el planteamiento, el ritmo de carrera, no quiero dejarme llevar por el subidón de la salida, o lo que es lo mismo, no deseo sufrir; así que después de unos primeros metros al lado de mi hija, de esos últimos consejos, a los que quizás no haga caso, acoplo mi ritmo a los de mi planteamiento, y me alejo intranquilo por ella pero con mi tranquilidad; y al lado de Mauri transcurren los primeros kilómetros, de ligera subida, algún repecho más o menos duro, todo depende de donde se mire; la carrera después de esos repechos se ha estirado y cada uno va colocándose en su posición natural, y los compañeros de viaje empiezan a ser los mismos; los kilómetros van cayendo de mi lado, las sensaciones no son malas, pasamos el kilómetro diez y hay que exprimirse un poco, no cambio los planes, ya estaban en mi cabeza, y hoy manda ella; voy disfrutando, de la carrera, de la compañía, de esos campos que se extienden ante mí, siempre ilimitados, viajo a través de ellos, paso a paso, zancada a zancada, voy acercándome hacia mi meta, hacia la meta; disfruto de la visión del arco final, y gozo cuando lo cruzo; el crono, mi crono, 1h45´15´´.
Recojo como puedo (solo tengo dos manos) todo lo que me dan en meta; pillo aire; busco a mi ángel de la guarda, Ángeles, recibo mi beso de campeón y me voy a por Sonia; deshago el camino, con incertidumbre y con esperanza, hasta su encuentro; viene escoltada por Abe, ¿qué tal?, ¿bien?, no necesitaba preguntar, la respuesta la reflejaba su rostro; retomo el trote a su lado, dando unos ánimos que hoy están de más.
Pero aún no había terminado el día, y como suele ser habitual nos reunimos para dar cuenta de una agradable comida, donde siempre afloran mil y una locuras, y mil y un recuerdos.
Y para terminar agradecer los ánimos de Ana, y de Ángeles, y de Sandra y familia, y la presencia de Abe, Jan, y Raquel; además de haber echado de menos a unos cuantos amigos, que a buen seguro estuvieron en alma con nosotros.
Y aquí acaba una historia difícil de contar y llena de buenos momentos.
Pero la verdad, sí tiene mucho que ver con La Bañeza, con esa carrera, con la amistad, con los amigos que he hecho corriendo, con la complicidad; con esa complicidad que carrera a carrera, año a año nos va acercando.
Para mí la media de La Bañeza no son solo 21095 metros, no es una media cualquiera, es algo más, en ella se aúnan muchos sentimientos; señalada en mi calendario como cita especial, no por tener en ella mi mejor marca, no por correr como en casa, que bien podría ser, sino porque durante este fin de semana nos reunimos los amigos del Nunca
Correrás Solo, los de León con los de Madrid, o viceversa, amigos para correr, amigos para pasarlo bien, amigos para siempre, y otros amigos como Jan y Raquel.
Y con esos sentimientos llegamos a La Bañeza, con el tiempo suficiente para ver salir a los andarines y a los patinadores, para despedir a los amigos que se han inclinado por esas modalidades; el cálido ambiente que se respira en la zona de salida contrarresta el frío que a esa hora nos deja la mañana; frío que combatimos al refugio de un café, entre animada charla y sentidos saludos, demorando el momento del calentamiento todo lo que podemos.
Pero por mucho que queramos demorar los acontecimientos, no podemos parar el tiempo, y el momento de la salida se acerca, llega, y todos dispuestos, y a toque de silbato, emprendemos la marcha; tengo claro el planteamiento, el ritmo de carrera, no quiero dejarme llevar por el subidón de la salida, o lo que es lo mismo, no deseo sufrir; así que después de unos primeros metros al lado de mi hija, de esos últimos consejos, a los que quizás no haga caso, acoplo mi ritmo a los de mi planteamiento, y me alejo intranquilo por ella pero con mi tranquilidad; y al lado de Mauri transcurren los primeros kilómetros, de ligera subida, algún repecho más o menos duro, todo depende de donde se mire; la carrera después de esos repechos se ha estirado y cada uno va colocándose en su posición natural, y los compañeros de viaje empiezan a ser los mismos; los kilómetros van cayendo de mi lado, las sensaciones no son malas, pasamos el kilómetro diez y hay que exprimirse un poco, no cambio los planes, ya estaban en mi cabeza, y hoy manda ella; voy disfrutando, de la carrera, de la compañía, de esos campos que se extienden ante mí, siempre ilimitados, viajo a través de ellos, paso a paso, zancada a zancada, voy acercándome hacia mi meta, hacia la meta; disfruto de la visión del arco final, y gozo cuando lo cruzo; el crono, mi crono, 1h45´15´´.
Recojo como puedo (solo tengo dos manos) todo lo que me dan en meta; pillo aire; busco a mi ángel de la guarda, Ángeles, recibo mi beso de campeón y me voy a por Sonia; deshago el camino, con incertidumbre y con esperanza, hasta su encuentro; viene escoltada por Abe, ¿qué tal?, ¿bien?, no necesitaba preguntar, la respuesta la reflejaba su rostro; retomo el trote a su lado, dando unos ánimos que hoy están de más.
Pero aún no había terminado el día, y como suele ser habitual nos reunimos para dar cuenta de una agradable comida, donde siempre afloran mil y una locuras, y mil y un recuerdos.
Y para terminar agradecer los ánimos de Ana, y de Ángeles, y de Sandra y familia, y la presencia de Abe, Jan, y Raquel; además de haber echado de menos a unos cuantos amigos, que a buen seguro estuvieron en alma con nosotros.
Y aquí acaba una historia difícil de contar y llena de buenos momentos.
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domingo, 17 de octubre de 2010
XII media maratón Vía de la Plata: Por Ángeles
viernes, 15 de octubre de 2010
Parada obligada

La salida del lunes fue algo más larga, recuperando el tiempo que el domingo había hecho de menos, y más exigente de cómo la tenía que haber hecho, pero la rabia interior me pedía ese esfuerzo, no por castigar al cuerpo, sino por desahogarlo; el miércoles, el día de las series (sigo con ellas), no hubo cambio de planes y todo aconteció según lo previsto; hoy viernes, me incline por pensar en los veintiún kilómetros del domingo, haciendo una tirada corta, intentando llevar el ritmo que me gustaría tener durante la carrera; y ya, el domingo, la tirada larga será en carrera, en la XII media maratón Vía de la Plata, lo que sin duda hará que el ritmo sea más vivo y suba el nivel de exigencia.
Y ahora, cambiando de tema, me gustaría hacer un par de puntualizaciones sobre la organización de los diez kilómetros de León, que se celebró el pasado domingo (10-10-2010); sin ánimo de entrar en polémica, y vaya por delante que para mí fue casi perfecta, solo le pongo dos “peros”, aunque de fácil solución; el primer “pero” lo encuentro en la salida, no se puede poner en el mismo montón a los que van a hacer los diez kilómetros que los que van a hacer los dos, o antes o después, no juntos; y el segundo “pero” lo sitúo en la línea de meta, en la que habiendo sitio nos metieren en el embudo de la calle Sierra Pambley; y salvo estos dos “peros” la organización de 10.
lunes, 11 de octubre de 2010
DIEZKM CIUDAD DE LEÓN: EL MEJOR ESCENARIO
Los papeles protagonistas se los dieron a actores foráneos, que aunque no eran de relumbrón, cumplieron con lo que de ellos se esperaba, ganar; los actores secundarios, la mayoría locales, no fallaron y su actuación estuvo a gran altura; pero los que no fallaron y dieron un verdadero recital fueron los cientos de figurantes que participaron en la obra, mostrando lucha, coraje y espíritu de superación, y fueron los que a la postre se llevaron la mayoría de las ovaciones de un público entregado.
Al final tanto organizadores, como actores y público quedaron satisfechos, siendo todos emplazados para las posteriores representaciones que a buen seguro se volverán a hacer en este grandioso escenario.
En cuanto a mi participación en los actos, fue la de mero figurante, pero eso sí, comprometido con la causa; y así, con ese compromiso y desoyendo los consejos de mi cabeza, salí a por todas, tomando el mando en ese momento mi corazón; quería hacerlo bien en mi tierra y bajar un crono que alguna veces se me antoja imposible, pero aún así hay que intentarlo y qué mejor que en casa.
Salgo bien y en los dos primeros kilómetros voy dentro del objetivo; en el tercero sigo estando ahí, pero empiezo a notar que las piernas no van todo lo frescas que yo quisiera; ya en el cuarto cada zancada que doy me aleja un poco del sueño de hoy, mientras el quinto lo hace del todo, por lo que ya decido, o lo ha decidido la carrera, que tenemos que actuar con cabeza, así que ya desde aquí busco un ritmo más o menos cómodo y me dejo ir; ya estamos en el kilómetro siete y volvemos a las calles de la ciudad, lo que hace más llevadero mi pequeño calvario, los kilómetros finales van cayendo por inercia, por su propio peso, y aunque cansado, intento disfrutar de la subida de la calle Ancha, de ese giro a la izquierda previo a la meta y de esa vista de la Catedral, siempre inmensa.
El tiempo de 48´33´´ en que se para mi crono, no me ha dejado para nada satisfecho, pero es lo que hoy ha tocado; aunque también es cierto que ha sido el único sabor amargo, porque el poder compartir carrera con cada vez más amigos me llena de satisfacción.
Y ya para terminar, agradecer el apoyo de mi ángel de la guarda, Ángeles.
domingo, 10 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
RE-VERSOS: DE JOSÉ SANTOS CHOCANO
"Nostalgia"
Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos!... Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
José Santos Chocano
miércoles, 6 de octubre de 2010
A CUATRO DÍAS

Yo, mientras, como un mero testigo, dejo transcurrir estos últimos días, y sigo con el trabajo programado para Castellón, no quiero cometer los mismos errores que en el pasado (un pasado demasiado reciente); sin apenas variaciones he completado las dos primeras salidas semanales, ayer con un rodaje de cincuenta y ocho minutos, y hoy, bajo una fina lluvia, con el entreno de series (aún sigo con ellas); ya para la tirada del viernes pensaré un poco en los diez mil y además de rebajar la intensidad acortaré el tiempo de entrenamiento, y así el domingo intentar estar un poco a la altura de la cita.
lunes, 4 de octubre de 2010
SIGUE EL CAMINO…

Es un plan que en absoluto me obsesiona, algo que por vuestros comentarios a mi entrada anterior parece que di a entender; lo seguiré siempre que siga disfrutando corriendo, y si tengo que cambiar días de entrenamientos o rodajes lo haré sin problema alguno, manteniendo invariable los días de descanso.
Ayer sin ir más lejos, modifique el plan para acudir a la quedada difundida por el “blog mediamaratonleon” y por el periódico local “la Crónica de León”, en la que recorreríamos los diez kilómetros a los que nos enfrentaremos el próximo domingo 10/10/10. Una quedada donde disfruté de correr entre amigos, lo de menos era el recorrido, todos los que allí estábamos lo conocemos de sobra. Esta semana, a pesar de la cita del próximo domingo, no tengo intención de modificar el plan, y simplemente me situaré en la línea de salida con la intención de hacer un entrenamiento de calidad, y de divertirme corriendo por las calles de León.
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