miércoles, 19 de marzo de 2014

VI Media Maratón de León: Mi historia



Amaneció un día sin nubes, con un cielo azul que daba paso libre a los rayos del sol, a eso rayos que pronto iban a castigar el esfuerzo de los corredores. Despierta un día especial. La media maratón de León, por muchas razones, lo es. La ciudad se cita en el Hispánico; y todo su entorno, se va llenando de un ambiente festivo. Amigos intercambiando saludos y sonrisas, abrazos, ánimos y consejos de última hora, perspectivas de carrera. Reuniones de equipos, calentamientos, cada uno llena el tiempo de espera como puede o como les dejan.
La hora de la verdad, la de alejar miedos y temores, se acerca. Los corredores, hoy más atletas que nunca, se van situando tras la línea de salida. Yo, casi a cola de pelotón, junto a mis amigos del “Nunca correrás solo”, cerca de quien hoy será mi compañera de viaje. Dos diferentes objetivos que convergen en uno solo: el suyo.
Intuimos el disparo, anuncio de la salida porque el mundo empieza a moverse. Dejo que mis pasos sigan al resto de corredores, pendiente de mi acompañante. Poco a poco vamos buscando nuestro hueco, evitando los incómodos zigzagueos y los tirones innecesarios; ya habrá más espacios. Nos dejamos llevar por la masa, sin prisas, sin agobios. Hablamos y corremos, habla y la dejo hablar, ya llegará el momento de solo correr. Estamos empezando a disfrutar de nuestra carrera, a coger nuestro ritmo. Correteamos nuestras calles entre los ánimos de los amigos que esperan nuestro paso. Corredera, Ordoño, Guzmán con San Marcos al fondo. La avenida Peregrinos que ya nos permite correr. Respiración y ritmo. Es hora de pensar en la carrera, en su carrera. María Jesús, mi compañera de viaje, lleva el ritmo, su ritmo. Sigo sus pasos. Tranquilos. Avanzando entre los corredores vamos aumentando la cadencia en busca del ritmo crucero. El caótico kilómetro 5 no interrumpe la marcha, y tras recoger el agua, e hidratarnos continuamos a lo nuestro. Salvamos la cuesta de Unicef sin que nos bloquee las sensaciones. Recuperamos el respirar y vuelta a la carga, a dejarnos ir en busca de las calles de León. Un retorno placentero y agradeciendo el suave viento que nos da de cara. Damos alcance al globo de 1h50m, y sin esperas seguimos hacia delante. Por mi mente un temor, la posibilidad de que nos vuelva a dar caza, con todo la carga negativa que ello conlleva. Miro a mi compañera, “¿Qué tal?”, “Bien”. Yo también lo creo. A partir de aquí Eduardo se une a nosotros; en ocho días volveré a compartir con él carrera y kilómetros, siempre y cuando respete una sola condición. Ya hablamos poco, y solo rompe nuestro silencio una palabra de ánimo o un saludo a un grito de apoyo. Ritmo y respiración. Miro mi crono, para comprobar que ya llevamos unos kilómetros con el ritmo estabilizado en 5m11s. “¿Vas bien?”, “Sí”. “Este es”, pienso. Kilómetro 8. Si, va bien. “Estoy disfrutando como nunca” nos dice. Dejo de correr un pasito por detrás para acompasar mi zancada, para empezar a guiar, aunque no lo necesite, sus pasos. La gente vuelve a llevarnos en volandas. Llegamos a la emblemática calle Ancha. A la Catedral.
Imágenes de muchos paseos, de recuerdos que nos llevamos con nosotros. El ritmo crucero sigue en nuestras zancadas aún cómodas. “Vamos, que pronto nos pica para abajo”, comento innecesariamente, ya que seguro que ella también lo sabe. “Recuperamos, cogemos aire”. Vamos a por los últimos kilómetros, a por los más duros, lo de atrás ya no cuenta. Los gritos de nuestra compañera Patricia aceleran el corazón y el paso a María Jesús. Kilómetro 15. Recogemos con ansia nuestro agua y entramos en territorio conocido: La Granja y La Candamia, lugares donde si no se va bien se empieza a acusar la Media. Nosotros seguimos a lo nuestro, paso a paso, y aún con buenas sensaciones. Alcanzamos La Lastra, es hora de no pensar en desiertos, solo en dos rectas. Miro a mi compañera. Su rostro empieza a mostrar cansancio, pero no es momento de fallar. “Vamos, que lo tienes”. Dos kilómetros para meta. Últimos esfuerzos. Ahora hay que intentar darlo todo, de no perder lo que poco a poco hemos ido ganando. Ha ido ganando. Un kilómetro. “Venga, esto ya está”.
Continuamos en el esfuerzo. Entramos en el estadio para correr su eterna recta. Al final la meta, que cruzamos juntos, como habíamos ido durante la carrera. Agarrados de la mano Eduardo, María Jesús y yo. Ya está: 1h50m30s.
Se acabó. Otra media más, en está ocasión con la vista puesta en Roma y en el objetivo de mi amiga. Los dos cumplimos nuestras expectativas. ¿Se puede pedir más?
Para rematar mi pequeña historia solo me quedan los agradecimientos. Primero a los amigos del Nunca correrás solo, en especial los que nos han acompañado desde Madrid; a todos los amigos que han compartido los 21097 metros; a todos los amigos que desde la acera han dado sus muestras de apoyo; y por último a Ángeles, por estar otra vez más ahí. Gracias a todos.

7 comentarios:

JK dijo...

¡Felicidades por la carrera!, muy controlada desde el principio y, por supuesto, por la marca..un buen registro.Un abrazo

maratonman dijo...

Muy bonita cronica Saturnino,y por supuesto FELICIDADES¡¡¡, a ti y a tu compañera de viaje que supiste llevar perfectamente hasta meta,estas muy en forma eh???,lo cual es una gran noticia de cara a esa maraton que te va a salir de lujo.Yo llegue a la slaida apurando el tiempo y asi es complicado encontrar a nadie, en fin...de todas formas el domingo de ritmo solo estaba para lo que hice que bastante es.En algun lugar he perdido la forma que tuve en la de entreculturas, aunque nunca podria haber seguido vuestro ritmo si que pensaba que podria haber corrido en 1h:56 y disfrutando un poquillo los dos ultimos kms pero se ve que ni para eso estaba.Ya sera en otra. Si puedes mandame al correo maratonman34@gmail.com las fotos que veas mias.La de la plaza de toros quedo excelente dale muchisisisimas gracias de mi parte a Angeles, mi dorsal era el 1416,solo por esta vez, tan bonita para mi, os dare la vara en ese sentido,jajaja.La marca de agua no afecta y hasta queda bien,solo quiero ver como quedan con tamaño original.
Un fuerte abrazo y como te digo estas cada vez mas fuerte que es lo que se busca con un plan de entrenamiento,seguro que la confianza la tienes por las nubes y con ella llegaras a Roma,que no te queda nada, menudo lujazo sera correr por alli. Que te vaya como esperas, de todas formas el marco de una ciudad como Roma se presta para celebrarlo sea el que sea el resultado final,asi que muchisisisma suerte alli y a disfrutar y si puedes tranquilito que Roma no se corre todos los años aunque yo no iria tranquilito,jajaja,va un poco en contra con la ambicion de querer ir mejorando pero si puedes date tus momentos de disfrute.Un abrazo, muy buen viaje y muy buena maraton¡¡¡.

Manuel Gonzalez dijo...

Muchas Felicidades por esa Media y por la bonita crónica.
Un abrazo.

felipe perez dijo...

Muy buena media te has marcado, enhorabuena, lo vas a petar en Roma. Un saludo

Halfon Hernandez dijo...

Felicidades por la misión cumplida, en las fotos se nota que estás fino para Roma.

Ya te queda poco para recoger los laureles!!!

EDUARDO dijo...

Si señor buena carrera y buena compañía, un lujo...Nos vemos en Roma.

Saturnino dijo...

JK: Gracias. Ese era el objetivo, controlar el ritmo.
maratonman: Gracias y enhorabuena por ese sub 2 horas. Intentaremos disfrutar de Roma.
Manuel Gonzalez: Gracias Manuel, haber cuando te animas a venir a correrla.
felipe perez: Muchas gracias. Intentaremos liarla en Roma.
Halfon Hernandez: Si señor cumplimos las expectativas. Esperemos explotar esa finura.
EDUARDO: La compañía lo mejor. Nos vemos en las calle romanas.
Abrazos.