martes, 17 de marzo de 2020

A ESPERAR


Esta vez no habrá final feliz; ni tan siquiera habrá final. Andaba por la sexta semana, sin pena ni gloria, porque desde hacía quince días no tenía buenas palpitaciones. Y es que se veía venir, y si no se veía venir, yo al menos lo intuía. Pasaban los días, los entrenamientos, y las noticias que constantemente surgían no presagiaban nada bueno. Suspendido Roma, suspendido Barcelona, y como dice el dicho popular “cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar”; y suspendido Madrid. Se acabó.
Ahora toca re planificar, y buscar nuevas citas y nuevos retos. Aunque antes, hay que matar a este dichoso virus que ha trastocado nuestras vidas; ahora toca tener mucha paciencia.

No hay comentarios: