miércoles, 12 de mayo de 2010

VETE A FREIR ESPARRAGOS (II VUELTA A LA CASA DE CAMPO)


Con la resaca “emocional” del sábado, con un proceso gripal a cuestas, y con las ganas del reencuentro con mis amigos me dirijo hacía la Casa de Campo.
Aunque llego a la cita puntual, ellos ya están allí, me recriminan mi tardanza, “el metro que no funciona” (de quién será esta disculpa). El encuentro siempre bonito con mis, ya viejos, amigos Ángel y Abe. Después de una pequeña toma de contacto se nos une Risco, y ya todos juntos a por el dorsal y a matar el tiempo previo a la carrera lo mejor que se pueda; y casi con el tiempo justo nos disponemos a calentar un poquito, que según esta el día no viene nada mal, todos menos Ángel que tiene un pequeño desgarro muscular en su pierna derecha o es la izquierda, bueno en una de ellas.
Situados entre el resto de corredores, menos de los que la organización preveía, quizás debido a la climatología, esperamos el momento del comienzo de la carrera; inicio que se dió sin darnos cuenta, o me estoy quedando sordo (que puede ser) o no hubo pistoletazo (será para no espantar a los patos; esto se mueve, pues es que ya empezó.
Risco, Abe y yo iniciamos la marcha y una vez atravesada la línea nos deseamos suerte, aunque quizás ya nos la hubiésemos deseado durante ese lento caminar en pos del arco; Abe pronto se rezaga y yo casi lo debería hacer, pero tampoco doy mucho por mi vida y continuo a mi ritmo, con Risco a mi lado (o yo al de él), pero sé que no será por mucho tiempo, esta no es mi guerra y desgraciadamente un pequeño visitante a dejado mi cuerpo con lo justo; pero aún así no pienso en ello, estoy corriendo (me gusta), estoy con mis amigos (me gusta), pues entonces disfruta de las cuestas de la Casa de Campo y ya está.
Después del primer kilómetro Risco se va, era lo normal, y ya con mi ritmo cogido me dispongo a disfrutar, de momento conozco el entorno, algunas horas he perdido y al menos dos mapomas he preparado por aquí, después del kilómetro tres (más o menos) abandonamos el asfalto, y también mis referencias pasadas, pisamos caminos de tierra, hoy convertidos en caminos de barro; un barro que hace que tengamos que ir en ocasiones en fila india, aunque sin encontronazos entre corredores, al menos en mi altura de carrera; cruzamos la vía del tren y en ese giro veo a Abe, a escasos doscientos metros detrás, por un momento pienso en esperar, pero también pienso que quizás me alcance, no voy excesivamente fuerte, y en las subidas con mi respiración forzada pierdo tiempo, por lo que decido seguir, siempre esperando de reojo que una camiseta naranja se coloque a mi lado; los kilómetros se suceden en un sube y baja constante, no excesivamente duro pero si exigente, en un bonito paraje, todo muy parecido a mis queridos pinos (como si corriese en casa); llegados al kilómetro siete una fina lluvia que pronto se convierte en torrencial se une a la carrera, aunque por suerte solo aguanta mi ritmo durante un kilómetro; sigo con mi cadencia y con alguna dificultad para tragar saliva, pero bueno vamos bien, ya de nuevo rodando por parajes conocidos, la salida a Somosaguas, la salida a Prado del Rey, donde nos ofrecen un avituallamiento quizás tardío, pero es lo que hay, me acerco a la zona de Campamento, “¿veré los patos que tanto gustaban a mi sobrino?”, no los vi, aunque seguro que estaban, me acerco al Zoo, donde me desvían por la parte trasera, “nunca había ido por aquí”, pronto un repechito, “la dura es la siguiente” comentan a la orilla una pareja de ancianos, y lo era, duro muy duro y hasta altura de carreras más, pero también se que después de aquí el terreno ya es favorable; y en esas andamos, cuando ya cerca de lago recuerdo lo vivido hacía quince días, la piel de gallina y “hoy me quedo aquí”, giro a la izquierda y veo a Ángel y a Ángeles, mi ángel de la guarda; paso la meta, otra misión más cumplida, el crono 1h33´44´´; a escaso minuto y medio llega mi amigo Abe (sabía que no podía ir muy lejos) y con él vuelve la lluvia, “a ver si es la que no pudo seguir mi ritmo y se acoplo al de él”; nos juntamos, cogemos la camiseta y nos reunimos con nuestro apoyo logístico y moral; nos cambiamos, nos resguardamos de la lluvia y nos dimos cuentas de unas cervecitas, que para eso es para lo que habíamos quedado hoy.
Decir que pasamos un buen rato, decir que reímos, decir que hablamos de locas carreras y que lo que es peor, que alguna haremos, y decir que el rocé hace el cariño esta de más, así que con mucho pesar nos tuvimos que despedir, y despedida entre risas porque Ángel nos muestra lo que estuvo haciendo mientras nosotros corríamos, “Ángel para que sacas esto”, ”quizás le hayan echado de casa”, o “quizás le manden a freír espárragos”.

20 comentarios:

joni dijo...

Una mañana perfecta amigos,correr,lluvia y un paisaje idílico, que envidia me das.
Un abrazo.

Rafa González dijo...

Bonita crónica!! Otra más!!

Olga y Alfonso "Halfon" dijo...

Muy buena crónica.

Espero que ese bichito te esté dejando ya en paz.

Un abrazo

Miguel Mij-Mij dijo...

Buena mañana, correr por el barro nos lleva atrás en el tiempo. Seguro que luego la recuperación fue perfecta con la charla y el acuarius de cebada.
Salud

Rafa dijo...

Sabes Satur?, me mola como escribes las cronicas, porque?, pues porque al mal tiempo le pones buena cara al escribir y le cambias el talante, otro diría, menuda mañanita que nos ha caido la del pulpo.
Pero mira tu con buena compañia y buen estado de ánimo te puedes apuntar una más que no es poco.
Un abrazo

carles aguilar dijo...

Que tendrá la Casa de Campo que vuelves una y otra vez...?? Celebro que hayas pasado un buen rato cooriendo en buena compañia.. Por cierto que la tortilla de espárragos está buenísima..!! Saludos..

Francisco Castaño dijo...

Me ha gustado la crónica, una buena mañana de correr y como toca este año, la lluvia que no falte.

manuel binoy dijo...

Bien, Saturnino, en tu línea como siempre; no me cambies, un saludo.

Risco dijo...

A punto estuve de ir a buscarlos en la carrera. Pero así hubiera durado más así que corrí más rápido.
Bueno saludarte en las carreras.
Avisa cuando vuelvas,

Quique dijo...

Genial Satur, es una carrera muy dura y encima el terreno no estaba en las mejores condiciones....la Tapia es un recorrido exigente y que a muchos nos sirve de entrenamiento para el Mapoma....

Un saludo y a por la siguiente
Quique

Joan Corre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joan Corre dijo...

saludos Satur, muy buena descripción del día con tus compañeros,que son afortunados por tenerte como tal.
he podido correr a tu lado, pues narras con tan lujo de detalles la crónica, que yo si pude ver los patos.
realmente lo que querías era estar con tus amigos una jornada mas, un deseo honroso para con ellos.
no seas tan exigente en un día como este, pues una carrera dura siempre endurece las piernas y el animo.
muchos éxitos.
Joan

Fer Panama dijo...

Jajajaja, muy buena crónica Satur, enhorabuena por tu carrera :)

Un abrazo

FER

Korrecaminos dijo...

Que buena crónica, como se nota que la has disfrutado primero sobre el barro y despues delante del ordenador.
Apuntate otra.

Un saludo.

Jan dijo...

Yo estuve en la Cdc la tarde anterior haciendo prácticamente el mismo recorrido (menos la cuesta del zoo), y viendo lo que llovió...

Un fuerte abrazo

SONIA dijo...

Si lo de la carrera era una excusa hombre, ya lo sabíamos todos, jeje:P

Un besín!

Beatriz dijo...

Me parece que Sonia tiene mucha razón, ja, ja, ja.
¿Qué tal van esos virus? Espero que desapareciendo que los caminos te esperan.
Un abrazo y cuídate mucho.

Carlos dijo...

Bonita carrera. Entre mis amigos del foro de ElAtleta.com tiene mucho predicamento. Habrá que apuntarla para alguno de estos años...

Saludos. ;-)

Ángel dijo...

Lo mejor sin duda la compañía y las cervecitas, y el entorno cómo no, porque el día amaneció encapotado y amenazante, y al final llovió.

Buena carrera Satur, y espero que estés ya como un toro y sin virus, que los Aquilianos están a la vuenta de la esquina. Yo ta estoy corriendo y .....andando.

Abrazos amigo.

Mariano dijo...

Me parece que la mayoría de los patos de esa zona desaparecieron, quizás se los llevaron, cuando lo de la gripe aviar.