jueves, 26 de febrero de 2015

X Media Maratón La Latina: Mi historia



Me encanta correr por Madrid. No importa la carrera, ni los kilómetros. Solo los amigos y los buenos ratos. Las cervezas que comparto; y los cafés. Las risas. Las carreras que soñamos con correr; tantas que no si tendré tiempo en lo que me queda de vida. Los momentos pre-carrera y los del pos-carrera. Todo un fin de semana de sensaciones.
Pero hay que dar paso al correr, que aunque parezca mentira he venido a ello. Espero la salida rodeado de mis amigos del Nunca correrás solo. Llegó el momento. Doy las primeras zancadas sin tener claro el planteamiento de carrera. ¿Es un test?. ¿Busco paz o busco guerra?. O simplemente me dejo llevar. El grupeto del “Nunca” se va desgajando; unos se van por delante, otros se quedan atrás, y junto a mí Carlos, que hoy se ha propuesto sacarme del paso. De momento, aprovecho los cómodos primeros kilómetros para ir cogiendo ritmo, y pospongo para cuando lleguen los subes y bajas la decisión.
Junto a Carlos, o mejor tras él, salvo el primer tercio, voy bien, pero ya con los primeros repechos noto que mis piernas no van. Procuro pensar en Barcelona y Madrid, en cargarme de sensaciones. Empiezo a notar que no voy bien, que no aguanto el ritmo de mi acompañante. Le doy un primer aviso, pero sigue a mi lado. El subir y bajar nos mete en la casa de campo; otro aviso, “este no es nuestro objetivo”, me dice. Lo sé, atrapo aire y me resigno a su ritmo. Ahora transito por territorio Mapoma, y el recordar emociones pasadas y pensar en las futuras, me ayuda. Cuánto sudor ha caído en este asfalto. Cuántas ilusiones perdidas. Otro subir, y otro bajar, y ya la cabeza se apodera de todo. Hasta aquí llego mi nivel de exigencia, de resistencia. Amigo, me quedo solo. Solo con esos pensamientos que han venido revoloteando en mi interior. Por delante ocho kilómetros para dejarme ir. Para fortalecer la mente. Para ir extrayendo conclusiones reales. Ahora solo yo y mis circunstancias.
Última subida, larga, tendida; último kilómetro; última foto; última vuelta al estadio; último esfuerzo; última meta.
Para terminar, dar las gracias a todos los que han hecho que un fin de semana normal se haya convertido en un fin de semana especial.

3 comentarios:

JK dijo...

Desde luego que el encuentro con los amigos es un punto muy importante en la motivación de las carreras.
Correr por Madrid no es fácil pero aguantastes y llegastes a meta y es lo que importa.Felicidades,un abrazo

Halfon Hernandez dijo...

Si cambio un poco el escenario, me vale como entrada a mi Tragamillas de ayer.

Casi las mismas sensaciones.

Barcelona está a la vuelta de la esquina.

Un fuerte abrazo

Raúl Rubio dijo...

Una alegría volver a verte y compartir esos primeros minutos después de cruzar la meta.

Mucha suerte en Barcelona, y en poco más de un mes.... Madrid. 😉