Esto está tocando a su fin. Atrás quedan tres meses
muy especiales. Tres meses acompañado de mis amigos del Nunca correrás solo. Tres
meses de entrenamientos, unos más llevaderos que otros unos más sufridos que
otros, pero todos compartidos con risas e ilusión.
Atrás quedan muchas preguntas y muchas dudas. Todas
las preguntas están respondidas, y todas las dudas aclaradas, menos una.
Pero todo eso ya es pasado; ya no es momento de pensar
en el maratón, ahora ha llegado el momento de VIVIRLO, de sentirlo.
Esto ya huele a maratón. A un maratón que será muy
especial para mí, tan especial como el que hoy, último resumen semanal de este
Mapoma 2015, quiero recordar: Mapoma 2011, el que corrí junto a mi hija.
Y con todos esos recuerdos, que sin duda me cargan de
moral, he cumplido con la semana, terminando con 52,480 kilómetros.
El martes, día 14, salida de 12,020
kilómetros, con la sensación de estar recogiendo lo sembrado en tantos
entrenamientos.
El miércoles último entrenamiento de
series, 12,600 kilómetros para una despedida.
El viernes, día 17, otra despedida. Hoy toca
decir adiós a las tiradas largas; dieciocho kilómetros de grandes sensaciones.
Y el domingo para terminar la semana me
coloco otro dorsal, en esta ocasión el IV Carrera Sahagún Mudéjar, con la sana
intención de disfrutar y dejar que mi cuerpo corriese como le viniese en gana.
Y ya amigos no
queda mucho más, solo disipar la única duda que os queda: Venceréis al Maratón.
“Si dudas de ti mismo, estás vencido de antemano” de
Henrik Johan Ibsen.