De lunes, 02 de abril, a domingo, 08 de abril
“Los errores son lecciones de sabiduría. El pasado no se puede cambiar. Pero el futuro está aún en tus manos”, desconozco su autoría.
Entramos en las semanas decisivas, en las que ya no hay tiempo para rectificaciones. Donde ya deberíamos saber el ritmo al que correr. Donde atrapar una buena sensación se hace imprescindible. Donde es tan importante no perder ritmo como ganarlo. Donde el tiempo vuela más que corre. Donde cada entrenamiento se convierte en un simulacro del maratón. Donde todo es Mapoma.
Sigo siendo positivo, al menos he conseguido cambiar de tendencia, y eso me va ayudar. La semana fue un poco atípica, en la que sin querer descansé lunes, martes y miércoles, dejando para el jueves, día 05, la primera salida semanal.
Salida que pensaba haber hecho larga, pero que por recomendación del físio dejé en quince kilómetros de rodaje suave.
El viernes, día 06, tirada larga de dieciocho kilómetros, en los que busco el ritmo a seguir el día del maratón. Sin sufrir. Sin forzar. Buscando ese buen momento para recordar en carrera.
El domingo, con la compañía casual de Miguel del equipo del Recreo, me enfrento al rodaje largo. Mi objetivo para hoy es hacer unos veintidós kilómetros y ya al ritmo del día “D”. Con muchas reservas y con miedo, y con Miguel, me pongo a trotar. Vamos tranquilos, charlando, corriendo casi sin darnos cuenta. Los kilómetros caen al mismo tiempo que gano en sensaciones. Sin duda el mejor rodaje de toda la preparación. A once días de Mapoma me quedo con esto. Satisfecho con la semana.
Esperando y deseando que llegue el día de correr Madrid y volver a reencontrarme con los viejos amigos, con esos que, como yo, nunca faltan a la cita. ¿Qué espero?, no lo sé, y no voy a sacar la bola de cristal. Simplemente no me importa.
“Los errores son lecciones de sabiduría. El pasado no se puede cambiar. Pero el futuro está aún en tus manos”, desconozco su autoría.
Entramos en las semanas decisivas, en las que ya no hay tiempo para rectificaciones. Donde ya deberíamos saber el ritmo al que correr. Donde atrapar una buena sensación se hace imprescindible. Donde es tan importante no perder ritmo como ganarlo. Donde el tiempo vuela más que corre. Donde cada entrenamiento se convierte en un simulacro del maratón. Donde todo es Mapoma.
Sigo siendo positivo, al menos he conseguido cambiar de tendencia, y eso me va ayudar. La semana fue un poco atípica, en la que sin querer descansé lunes, martes y miércoles, dejando para el jueves, día 05, la primera salida semanal.
Salida que pensaba haber hecho larga, pero que por recomendación del físio dejé en quince kilómetros de rodaje suave.
El viernes, día 06, tirada larga de dieciocho kilómetros, en los que busco el ritmo a seguir el día del maratón. Sin sufrir. Sin forzar. Buscando ese buen momento para recordar en carrera.
El domingo, con la compañía casual de Miguel del equipo del Recreo, me enfrento al rodaje largo. Mi objetivo para hoy es hacer unos veintidós kilómetros y ya al ritmo del día “D”. Con muchas reservas y con miedo, y con Miguel, me pongo a trotar. Vamos tranquilos, charlando, corriendo casi sin darnos cuenta. Los kilómetros caen al mismo tiempo que gano en sensaciones. Sin duda el mejor rodaje de toda la preparación. A once días de Mapoma me quedo con esto. Satisfecho con la semana.
Esperando y deseando que llegue el día de correr Madrid y volver a reencontrarme con los viejos amigos, con esos que, como yo, nunca faltan a la cita. ¿Qué espero?, no lo sé, y no voy a sacar la bola de cristal. Simplemente no me importa.











