lunes, 18 de mayo de 2009

XVIII MEDIA MARATÓN DE ÁVILA

Nunca una carrera ha sido tan aplazada como ésta, por una u otra causa nunca cuadraba en mi agenda, tanto que si no llega a ser por el empeño de Ángeles hoy aún sería una más en el calendario español.
Ávila es una bonita ciudad, tranquila y pequeña, en ella no hay distancias, todo esta al alcance de la mano, así que no sería necesario pegarse un madrugón.
No duermo excesivamente bien, la ansiedad por recuperarme de las jornadas turísticas y la información facilitada por el amigo Carlos me lo impide, o al menos me produce cierta incertidumbre y desazón.
A las 07:45 horas suena el despertador, muevo las piernas, buscando buenas sensaciones, noto los gemelos duros y no me gusta, tienen que estar preparados para rendir al máximo, no quiero justificaciones y tampoco sería justo, no en esta carrera.
Una hora después acudo a la cita con mi compañero de fatigas, Ángel; juntos, con nuestras respectivas familias, nos dirigimos a la zona de salida, la plaza de Santa Teresa.
Recogemos el dorsal; estiramos; trotamos; bebemos y comemos; buscamos una estación de autobuses (el entorno nos complicó la búsqueda); últimos apoyos de nuestros incondicionales, Esther, Ángel-illo y Ángeles; del amigo
Carlos, que se había acercado a la salida; las apreturas de la línea de salida; la muralla al fondo; disparo; negros (no se ofenda nadie) que empiezan a volar; blancos que empiezan a correr y otros muchos a trotar.
Nosotros somos de los blancos que empezamos trotando, no suelo volverme loco en las salidas y mucho menos lo iba a hacer en esta carrera, lo que nos quedaba por delante era duro y había que coger ritmo. Aún así no queremos desaprovechar los kilómetros favorables, y los primeros seis lo son; hemos pasado el segundo kilómetro a una media de 4´ 30´´, Ángel así me lo canta, “vamos deprisa” me dice, no contesto, sabe que corriendo hablo poco, ya he cogido mi ritmo y sé que no lo podré mantener durante mucho tiempo, la carretera acabara poniendo las cosas en su sitio.
Entre subidas y bajadas llegamos al kilómetro seis, a 4´40´´ de media, no esta mal; el ritmo es exigente para mi, pero voy cómodo y eso me ánima, Ángel va relajado y sacando fotos, “sonríe” y sonrio.
A estas alturas hemos hecho grupo con tres atletas de un club de Ávila y con uno de un club de Aranda; la carretera empieza a volverse contra nosotros, por delante una subida que desde donde estamos parece no tener fin, los abulenses nos avisan de que nos esperan tres kilómetros duros; concentración, cabeza gacha y p´arriba; lucha y esfuerzo; nuestros acompañantes se nos van unos metros, “vamos Satur, ya estamos arriba, no queda nada” me anima Ángel; alzo la vista veo una rotonda, los corredores giran a la izquierda, no queda nada, es cierto, aprieto los dientes, ya llegamos, ¡oh¡ no; la carretera no da tregua, sigue p´arriba, aunque un rayo de esperanza me ilumina, reconozco la calle, algo más arriba estaba mi hotel, se donde acaba el “repechón”, y eso hace que pueda dosificar mis fuerzas; volvemos a dar alcance a nuestros antiguos acompañantes (los tres abulenses y el de Aranda) y nos (o me) colocamos a su rueda, llevan una buena liebre y no es cuestión de desaprovechar la ayuda; por fin coronamos, oímos gritos de ánimo y tímidos aplausos, creo que los primeros desde que abandonamos la zona amurallada; estiramos brazos, cogemos aire, nos dejamos ir con gran alivio.
Aunque la relajación no puede durar mucho, pasamos el kilómetro 10 en 49´ 35´´, aún vamos por debajo del objetivo, pero en la anterior subida hemos perdido el colchón de dos minutos que llevábamos acumulados.
Sin darnos cuenta, y siguiendo a nuestra particular liebre, llegamos al kilómetro once, donde la carrera se vuelve a empinar, algo más de dos kilómetros de constante subida nos esperan; al llegar a una rotonda vemos bajar por el otro lado de la mediana a los corredores que nos precedían, y lo que podría se algo negativo lo transformamos en pensamiento positivo “al menos lo que subamos lo vamos a bajar”; Ángel en su papel de fiel escudero, “venga vamos”; la liebre se nos va y con ella sus tres acompañantes, ya solo queda engancharse en la distancia y que esta no crezca en demasía, no es cuestión de desfondarse; dos pequeños con su madre aplaudiendo “gracias”; el ritmo se ha hecho a la cuesta, lo aumento, el cuerpo lo acepta, subimos mejor, adelantamos a uno, a otro, eso da alas; por fin nos dejan cruzar para el otro lado de la mediana, la que va para abajo; “tranquilo” incide Ángel; “si” contesto, mientras adapto el ritmo y la zancada a la bajada; volvemos a alcanzar a la liebre y sus acompañantes, nos volvemos a acoplar; bajamos y bajamos; “¿aparte de la última subida queda alguna más?” pregunto inocente; “cuando lleguemos a la próxima rotonda giramos a la izquierda y tenemos una subida de un kilómetro” responde uno de los abulenses; seguimos bajando y bajando; giro a la derecha; kilómetro catorce y medio; ahora subimos y subimos; avituallamiento del 15, nuestra liebre afloja el ritmo, su grupo se queda; seguimos subiendo; nuevo cambio de sentido, ahora a bajar, esto lo llevamos mejor; por delante más de cuatro kilómetros de terreno favorable, intentamos incrementar o coger un ritmo que nos lleve al kilómetro 20 con un pequeño margen; nos adelanta la liebre y uno de sus miembros se queda a nuestro lado, los otros dos componentes del grupo han dejado de luchar; nuestro acompañante nos pone al corriente de lo que nos queda y nos advierte “ya no aguantaré mucho más con vosotros”; el fin de la bajada nos introduce de nuevo en la ciudad; nos quedamos solos; llevamos buen ritmo para la altura de carrera en que estamos; alcanzamos a algún corredor que intenta seguir nuestros pasos; pasamos junto a la iglesia de San Vicente, terreno en suave bajada, tímidos aplausos de un conductor de autobuses; la muralla a nuestra izquierda, “sonríe” foto, “no salió”, “otra sonrisa” otra foto, ésta si; kilómetro 20, ya no nos reímos, unos cuatrocientos metros infernales, regulamos o regulo, Ángel tira de mí, giro a la izquierda, giro a la derecha, divisamos el final del calvario, a lo lejos Carlos y sus amigos, Ángel agita los brazos, nos ven, y sus ánimos nos ayudan en esos metros finales; afrontamos los últimos metros, ya no puedo cambiar el ritmo, las piernas no me responden.
Foto gentileza de Carlos

Ya paso todo, cien metros y último giro a la izquierda; Ángel ya con ganas de agarrar a su hijo y cruzar de nuevo la meta con él; Ángel-illo nos ve y corre hacía nosotros, agarra la mano de su padre; esprinta, se suelta de la mano paterna; llegamos a meta, Ángel-illo el primero, Ángel a continuación lleno de gozo, y cerrando el grupo el que esto narra.

1h 46´ 26´´ y 1h 46´ 30´´ respectivamente, a una media de 5 minutos el kilómetro; nuestros tiempos no son para tirar cohetes, eso lo sabemos, pero nos la hemos currado un montón, además de haberla disfrutado, y eso es lo que nos importa.
Agradecer como siempre a todos los que de una u otra forma nos han apoyado, y en especial a Ángeles; a Esther y Ángel-illo; a Carlos y todos sus acompañantes.
Volveremos......o no, ¿que creéis?.
Foto gentileza de Carlos

13 comentarios:

Ángel dijo...

Eres un crack Nino, aunque yo creo que lo de apretar los dientes en realidad lo hiciste durante la comida post-carrera (estaba reservando fuerzas el pillín durante la carrera para lo que le esperaba). Os aseguro que la foto no hace honor a lo inmenso del chuletón que se metió el amigo entre pecho y espalda, no me extraña que llegase cansado, pero de tanto masticar.

Muchas gracias por todo Carlos, las fotos preciosas, y la del viejo del final de carrera de premio. Cuando vengas por los madriles, avisa. Saludos también a todos tus colegas,seguro que nos vemos en muchas carreras en madrid (sólo tenéis que entrar en el blog de NUNCACORRERASSOLO y quedamos en la salida en la próxima).

Mi crónica con las fotos está en el horno haciéndose. Estoy esperando que los de corriendovoy cuelguen el vídeo de entrada a meta para que aprendáis qué es esprintar. Lo dicho, en breve.

Saludos a todos.

Carlos dijo...

Que juzgue el lector la cara de cansancio que llevaban en la foto, justo en lo más alto de la última y más dura cuesta... Esta pareja vino a cumplir el expediente y darse un garbeo por mi tierra. No más, jejeje...

Angel, fue un placer conoceros aún tan efímeramente. Ten por seguro que volveremos a vernos. Al final, como hablábamos ayer, este mundillo es un pañuelo...


Un abrazo. ;-)

CarLitros dijo...

Como siempre, una crónica excelente. Y una cruz puesta a una carrera que intuyo que tenías ganas de completar.

Un abrazo

Beatriz dijo...

¿Y se atrevió Ángel a sentarse a tu lado sabiendo tu tendencia a comerte el plato de los demás? Me alegra que no te quites el "naranja" ni después de la carrera.
Una gran crónica. ¡¡Enhorabuena a los dos!!
Besos.

Abe dijo...

Ayer de purita preocupación ni dormí, solo pensando en que no habíais comido ¡¡ufff qué peso me he quitado de encima al ver los platos!!
1h 46' y es jodida... está muy bien chicos, ahora dejaros de tonterías y a entrenar que queda menos de un mes...
El año que viene habrá que probar las cuestas de Ávila Beatriz ¿te apuntas no?
Un saludo.

Saturnino dijo...

Ángel: Gracias por lo de crack, pero sin tú inestimable ayuda no podría mantener ese ritmo. Y el chuletón doy fe, inmenso.

Carlos: Cumplimos con la carrera y sobre todo con las viandas (magnificas). Gracias por todo.

CarLitros: Gracias. Siempre apetece correr una carrera nueva, como bien dices una cruz nueva, pero esta era especial por las ganas que tenía mi mujer de ir a Ávila.

Beatriz: Se atrevió, pero estaba vigilante, se relajo cuando vió el tamaño de mi chuletón, jeje.

Abe: Vaya comida te perdiste, a nuestra altura, para que entiendas. Y en cuanto a la carrera es algo durilla, pero ya ves no nos fuimos en los tiempos, que al menos era mi objetivo. Acabo de llegar de entrenar estoy ya con la cabeza en esas 24 horas.

Un besazo para ellas y un abrazo para ellos.

Quique dijo...

Hola compañero, me habias asustado con el crono en el km 10, he leido 1hora 14' y 35", la verdad es que no me salían las cuentas.

Enhorabuena por esa marca, como dices os la habeis currado y con el perfil que cuentas, está fenomenal.

La foto final, se os ve más felices, reponiendo hidratos de carbono...je, je.

Un saludo
Quique

Paco dijo...

Buena cronica y buena carrera, ¿comiste regular no?jajaja
saludos

Anónimo dijo...

hola, soy uno de los amigos de Carlos que compartió mesa contigo y con tu amigo. Excelente crónica y muy buena marca. Que más quisiera un servidor que bajar de 1h 50' en media, pero todavía no he sido capaz

Un saludo

César

Saturnino dijo...

Quique: je,je, lo he corregido, se me fue la pinza. Y cuestas para regalar.

Paco: Gracias, la comida no estuvo mal, jeje, para repetir.

César: Gracias por la visita y por tu comentario . Yo admiro a los que llegan antes que yo en las carreras, pero realmente mis héroes son los que llegan por detrás; demuestran mucha más fuerza de voluntad.
Un abrazo.

Crazysoul dijo...

Que buena crónica, me ha encantado, casi he sentido el recorido en mis carnes, arriba...abajo...arriba...abajo...¡uf!se ve que has sufrido, pero esas son la buenas carreras, las que marcan. Pero bueno, veo que luego repusistes buenas proteinas jajaja. Enhorabuena sobre todo por disfrutar de la carrera y por quitarte esa espinita.
Un abrazo amigo

Anónimo dijo...

Soy uno de los tres corredores abulenses de los que mencionas(del mismo equipo que tu amigo Carlos, Ecosport), he leído tu crónica, está muy bien y es divertida. Aunque fui el primero en abandonaros, al fnal terminé en 1H 48'.
Un saludo.
Tomás

Saturnino dijo...

Crazysoul: Gracias amigo, las fuerzas fueron repuestas correctamente, jeje.

Tomás: Gracias por tú visita; me alegra un montón que te hayas identificado en la narración. Vuestro grupo me fue de gran ayuda. Dada las características de la carrera me parece un excelente tiempo el que has hecho.
Un abrazo.