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miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡FELIZ NAVIDAD!



Navidad, tiempo de alegría, de reencuentros, de esperanzas e ilusiones.
La felicidad es hacer lo que se desea y desear lo que se hace. No sueñes tu vida, vive tus sueños.
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

lunes, 14 de diciembre de 2009

COSTUMBRE O TRADICIÓN

El lunes me metía en las zapatillas con ganas, ya sabía que sería una semana complicada y que tenía que aprovechar el tiempo, así que en compañía de Sonia afrontaba el que a la postre sería la tirada larga de semana, con una mañana soleada que daba calor a nuestros pasos empezamos nuestro rodaje, ritmo tranquilo y sosegado, al menos para mí, para dar cuenta de 1h15´ que a ella le sirve para ir cogiendo fondo y a mí para no perder la forma.
Las obligaciones profesionales impidieron que el martes y el miércoles pudiese disfrutar del correr.
Ya metidos en el jueves me dispongo a una tirada en la que las protagonistas serán las cuestas, con cincuenta y cinco minutos dedicados a ellas, eso si que es amor.
El viernes vuelvo a las cuestas, pero esta vez solo cuarenta y cinco minutos, y no por falta de amor, sino que de tiempo.
Y así, con más pena que gloria, acabo la semana deportiva, el fin de semana estaba dedicado a otras correrías.

El sábado por la mañana cumplía con una tradición o quizás con una costumbre que desde mi lejana infancia llevo acabo; costumbre o tradición que quizás tenga los días contados, aunque mientras los abuelos tengan ganas y fuerzas seguiremos alimentando, me refiero a la matanza del gocho, como por esta tierra se llama; y por supuesto para remate la agradable comida alrededor de la mesa camilla, con ese brasero, hoy ya eléctrico, calentando nuestros pies, puesto que nuestro cuerpo no necesita más calor, las diversas y abundantes viandas lo calientan de sobra.

Para continuar con el ajetreado fin de semana, por la noche, a las 22:00 horas cita con la cena de empresa, otra costumbre o tradición, aunque esta de más reciente implantación, donde además de pasarlo bien debería servir para rebajar tensión y limar asperezas con esos compañeros con los que en alguna ocasión has tenido algún encontronazo; una buena cena y una o unas copas a veces hacen milagros.

Pero el fin de semana, no había terminado, con pocas horas de sueño, y después de una rápida y reconfortante ducha, me dirigía hacía la localidad de Busdongo, tenía cita con las “XIV Jornadas Gastronómicas de la Tercia”, otra joven tradición o costumbre, donde en compañía de buenos amigos dábamos cuenta de otra buena comida y de otra agradable sobremesa.
Y así entre tradiciones o costumbres, con unas ganas locas de salir a correr, terminé la semana.

martes, 3 de febrero de 2009

SAN BLAS

Permitidme la licencia de dedicar la entrada a un Santo, hoy día tres de febrero se celebra en muchos pueblos de la geografía española la festividad de San Blas, y entre esos muchos pueblos está el mío, Villamandos.
En Villamandos, mi pueblo, hoy es día grande, seguido de otros tres menos grandes pero también festivos.
Los años van pasado inexorablemente pero la fiesta sigue sus pautas tradicionales; ayer igual que hoy, hoy igual que ayer, cierras los ojos y ves; ves.
A su gente alegre y festiva sacando a su Santo de procesión; a esos danzantes bailando a su alrededor; a esas cigüeñas que nunca faltan a su cita alzando su vuelo, aleteando suavemente, mientras las campanas de la iglesia repican incansables; a esos niños queriendo ir a donde los gitanos; ¡ay! esos gitanos.
Gitanos que año tras año vuelven con sus casetas, con su colchonetas, con su pequeña tómbola, con las escopetas de perdigón, esas escopetas con las que querías impresionar a tu amada, y que nunca impresionabas, “voy a tirar el palillo de la bola roja”, si fallas (tenías muchas posibilidades) “estas escopetas tienen el punto de mira desajustado ¿ves?”, que va a ver coño, si aciertas pero en vez del palillo rojo atinas al de al lado el azul “al final apunte al azul”, mientras te dices “estas escopetas tienen el punto de mira desajustado”; esos juegos infantiles y de los no tan infantiles; ¡ay! esos juegos.
Esas carreras de cintas, de sacos, del huevo, esos partidos de fútbol de solteros contra casados, en el que casi siempre ganaban los solteros, esas cervezas que te tomabas después del partido y antes de ir al baile; ¡ay! esos bailes.
Baile donde los niños corretean entre esos jóvenes que se enamoran por primera vez y abrazan a su chica con timidez; que corretean entre esos jóvenes que bailan acaramelados con su novia; que corretean entre esos no tan jóvenes, matrimonios ya, que bailan esos pasos con maestría, mientras miran de reojo a esos jóvenes enamorados; esos niños que siguen correteando, incansables, entre esos que un día fueron jóvenes y que no tienen con quién bailar, conformándose con mirar a la cantante del grupo, intentando guardar su imagen para esa noche llevarla a sus sueños.
¡Ay! San Blas, ¡ay! Villamandos, ¡ay! mi fiesta, mis recuerdos.