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sábado, 12 de noviembre de 2011

VIDAS: JOSEPHINE MPONGO

Con está imagen su autor, Andrew McConnell, ganó el premio de la Asociación de Fotógrafos de Prensa Norteamericanos.
La foto está tomada en Kinshasa, ciudad africana del Gongo, y en ella se mezcla el ir y venir de sus gentes con la serenidad de la música.
En esa tierra que está entre la vida y la muerte, la verdadera protagonista de esta entrada, Josephine Mpongo, toca el violonchelo ajena a todo lo que le rodea; separada de la realidad de la vida por una sencilla y mísera valla verde.
Josephine Mpongo, junto a dos centenares de jóvenes, forma parte de la Orquesta Sinfónica del Congo; desgranando las notas de sus instrumentos en un entorno hostil, donde la música clásica carece de tradición y prestigio, lo que no impide que sigan adelante con toda la ilusión del mundo.
Y el pasado año, como premio a su entrega y dedicación, tuvieron su momento de gloria en los actos de la celebración del 50 aniversario de la República Democrática del Congo, donde después de interpretar el "Himno a la Alegría" de Beethoven y "Carmina Burana" de Orff, los tres mil asistentes al acto les brindaron una sonora ovación.
La instantánea de Josephine Mpongo gano un premio, pero seguro que ella seguirá tocando su violonchelo entre la pobreza de las calles de su ciudad.

sábado, 10 de septiembre de 2011

MÁS CORAZÓN QUE CABEZA

Cuando la sinrazón puede más que la razón; cuando los sentimientos pueden más que lo que el buen juicio recomienda; o cuando el corazón puede más que la mente.
Hace mes y medio tuve noticias del Desafío Anglirú 2011, y aquel mismo día tome la decisión: “este año no, tengo Berlín a dos semanas”.
Los días pasaban y la razón se imponía. No había dudas, pero si pena por no asistir a una carrera que me motiva.
Los días siguieron pasando, “no debes ir” pensaba con tristeza.
Y llegó el día en que dejé de pensar; el día en que volvió la sonrisa a mi rostro, y con esa misma sonrisa le dije a Ángeles “nos vamos al Anglirú”, y ella simplemente dijo “ya lo sabía”.
Ahora me viene a la memoria la pregunta que David, el amigo del Chorco, micrófono en mano nos hacía el sábado en Valencia, “Y tú ¿por qué corres”; y quizás estar en estas carreras sea mi respuesta.
Y mañana, a las 11:00 horas volveré a ascender por las empinadas rampas de mi montaña.

viernes, 2 de octubre de 2009

PRIMERA PIEDRA

Todo reto necesita de una motivación y si esa es especial mucho mejor. Este sin duda puede ser mi mejor argumento y el que mejor puede ayudarme a fortalecer su mentalidad, a que se instale en ella ese puntito de sacrificio que aún le falta y sin duda necesario.
Hoy hemos puesto la primera piedra, Sonia ha empezado la cuenta atrás, ha empezado su particular vía crucis. El camino será duro, muy duro, y en muchas ocasiones cuesta arriba, pero el objetivo o quién sabe si objetivos, merecen la pena y ella lo sabe; pero Sonia también sabe que no va a ser fácil, o lo debería saber, y que va a necesitar mucha constancia y muchísima fuerza de voluntad.
Quizás la idea le rondase ya por su cabeza, o quizás emergiese mientras el sábado veía a los corredores sufrir con una sonrisa los repechos del Anglirú, pero lo cierto es que lo dijo, y lo dijo en alto “el próximo año subiré contigo”; así que llegados a este punto no me queda otra que asumir también mi reto, ayudarla a llegar a la cima.
Nada me agradaría más, bien lo sabe Dios, que compartir esa subida con ella; y poder acompañarla en otros retos que tiene en mente, como una maratón o la de cien kilómetros en veinticuatro horas, prueba que también quiere vivir conmigo.
Este camino que hoy hemos empezado, esta primera piedra, este bonito sueño puede tener un final feliz, pero para lograrlo solo hay una receta: trabajo y esfuerzo.