sábado, 13 de agosto de 2016

III Carrera Popular Comarca del Páramo: Mi historia y fotos



Pozuelo del Páramo, viernes por la tarde; el ambiente festivo se respira en sus calles, que se empiezan a llenar del colorido de los corredores. Y un poco de lo de siempre: saludos, charlas, café y risas. A veces pienso que correr es la disculpa. La megafonía reúne a los corredores bajo el arco de salida. 10, 9, 8…3, 2, 1, y el cronómetro empieza a correr, y yo tras él. El recorrido por las calles del pueblo termina en un sin sentir y los caminos toman el protagonismo. Los cantos salen rebotados bajo el impulso de las zapatillas y el polvo llena el aire. Seguir los pasos del que va delante, esquivando, al principio, ese pequeño reguero que baja por el camino, para pronto dejar de tonterías, y pisar agua y barro hasta salvar la pequeña cuesta. Giro a la derecha, recta, izquierda y derecha. Voy tranquilo, aunque más lento de lo que me gustaría. No cojo ritmo de carrera. Tocará sufrir. Otro giro a la derecha y bajada. “El pueblo no puede ya estar lejos”. Pero aún queda un poco. Otras zancadas, más cantos y vuelta al asfalto.

A los gritos de ánimos de los que han ido acompañando a los corredores, y a la mirada de los lugareños, a cruzar por primera vez el arco de meta, y vuelta a empezar. El recorrido ya memorizado, sabiendo por donde se puede ir mejor, voy dejando atrás carrera. Mi ritmo ha bajado un poco. A trabajar. A correr. A sudar. A esforzarme con cada zancada. A dejar ese camino para volver al pueblo, a esas calles y a esos gritos de aliento que me dan las fuerzas para el último sprint, para cruzar la línea de meta.

Y vuelta a la calma. A reunirme con mis compañeros del Nunca correrás solo. A esperar a los que aún faltan por llegar. Y a compartir momentos. Esos buenos momentos que van llenando la vida.
Y para rematar esta pequeña historia. Mi historia. Os dejo con las FOTOS de Ángeles.

jueves, 11 de agosto de 2016

MARATÓN DE BILBAO: 1 ª SEMANA

Del 01 al 07 de agosto

Corría el mes de mayo o quizás junio, no lo recuerdo bien. Por entonces ya estaba dando vueltas en mi cabeza cual sería el maratón del otoño. No lo tenía claro, y en esta ocasión me daba igual, solo sabía que correría uno.
Y entonces surgió, un correo electrónico, un maratón, publicidad. La primera visión fue de rechazo, nada lo hacía atractivo, hasta que me fije en la fecha, eso me daba un motivo. A partir de ahí, y con todo en contra menos el día, empecé a madurar la idea. Y aquí estoy, dando los primeros pasos del “EDP BILBAO NIGHT MARATHON”, a partir de ahora, y para abreviar: VIII Maratón de Bilbao.
Empiezo el plan, sabiendo lo complicado que será seguirlo al pie de la letra. Agosto, septiembre, Copa Diputación, compromiso, carreras… Nada nuevo. Esto me suena. Así que toca adaptar los entrenamientos semanales a las circunstancias.
Está primera semana, ha tenido un poco de todo ese desorden ordenado. Un día de rodaje tranquilo por los pinos, otro de series, y uno más de carrera corta y sufrida, y el cuarto de tirada larga.
Semana de 40´070 kilómetros. Semana que queda un poco escasa, pero las circunstancias fueron las que fueron, y ya está.

“Para lograr grandes cosas debemos no solo actuar, sino también soñar; no solo planear, sino también creer” de Anatole France.

Por delante tres meses, doce semanas, y con la mejor de las compañías. Vamos al lío.

domingo, 7 de agosto de 2016

XIII Cross Popular José Manuel García: Historia y fotos



La cita de hoy en La Robla. Hace calor, pero que vamos a pedir si estamos en agosto, y empezando. Es verano. Calor y buena compañía, la de mis amigos del Nunca correrás solo. Charla, café, foto, calentamiento; los momentos agradables de antes de las carreras.
Llega la hora y me sitúo dentro del grupo a la espera de empezar a correr. La espera se hace larga, menos mal que estamos a la sombra, y por fin oigo la cuenta atrás, el ya, y la estampida. Carrera corta, salida rápida. Mi idea es no volverme loco, coger mi ritmo y correr tranquilo. Me dejo llevar y remato una buena primera vuelta, cómodo como yo quería, aumento un poquito, me dejo llevar, y ¡ay! el cuerpo empieza a tener la inteligencia que yo no tuve. Acabo la segunda vuelta sabiendo que voy a sufrir en la tercera. Y no me equivoqué. El ritmo ya es el que puedo sacar de mis piernas. Intento distraer mi mente con el ir y venir de corredores, con esos ánimos de la gente, con esos ¡vamos! que suenan a música celestial. Ya en la recta final, apurando esos últimos metros de sacrificio, en busca de un sprint que me permita cruzar la meta con dignidad. ¡Ya está! Se acabo. Vuelta a la calma. Vuelta a los amigos.
Para terminar os dejo con las FOTOS de Ángeles.