lunes, 30 de noviembre de 2009

VI SUBIDA A DRAGONTE

A medida que nos acercábamos a Villafranca del Bierzo, lugar de inicio de la prueba, empeoraban las condiciones climáticas, algo que sin duda complicaría la lucha contra el temido dragón; el frío, la lluvia y algunos copos de nieve intentaban enfriar el ánimo de los corredores que ansiosos querían iniciar ya la lucha; de eso se trataba ¿no?, pero no había solo un dragón contra el que luchar, sino que había tantos como guerreros, cada uno en su interior intentaría vencer a su dragón; derrotar a la montaña y sus temidos repechos.
El momento de la verdad había llegado, el camino hasta el lugar había sido largo, y el que quisiera derrotar al dragón tendría que luchar, no le quedaba otra; así que después de que el rey de la zona arengara a sus huestes iniciamos la marcha.
La misión que yo tenía encomendada no era la de pelear, simplemente acompañar y proteger a Sonia, ayudarla a derrotar a su dragón, a su montaña, a sus miedos. Los primeros metros, favorables a nuestros intereses, transcurrieron sin problemas; mientras nos aproximábamos al kilómetro dos la empresa empezaba a complicarse y Sonia decide apearse de su montura y continuar a pie, algo que haría más complicado la lucha contra su dragón; en vano intento que vuelva sobre su grupa y pique espuelas, pero sus miedos lo impiden y continúa a pie. Entonces, sabiendo que quizás lo mejor sea que continúe sola y que en esa soledad empiece a vencer a su dragón, continúo con mi particular ascensión, no tengo ninguna prisa, mi misión allí había terminado antes de lo que a mí me hubiese gustado; doy alcance a Siridia, amiga de Sonia, y continúo la ascensión con ella, poco después alcanzamos a N.G., quién también se había apeado de su grupa, pero ante nuestro paso decide seguirnos; con ritmo suave y constante seguimos subiendo, ahora la pendiente se ha suavizado y el camino se hace más llevadero; nos da alcance Eliseo y Siridia decide continuar con él; yo continuaré con N.G., al fin y al cabo, y sin querer, voy a cumplir con la misión que me trajo a Dragonte, ayudar a derrotar al dragón; despacio, pero sin pausa, llegamos a la meta, una meta que a medida que avanzabamos por la localidad de Dragonte parecía que se alejaba más.
De regreso y antes de lo previsto vemos llegar a Sonia, algo que me sorprende y me llena de alegría, así que sin dudarlo vuelvo a convertirme en su sombra y en su apoyo, un poco de ánimo a estas alturas no viene mal, y aunque cansada consigue llegar a la meta y empezar a vencer a su dragón, a sus temores y a sus miedos. Después de un pequeño descanso, el necesario para recoger nuestra ropa de abrigo y un poco de agua, iniciamos el descenso, dejando atrás, paso a paso, la montaña que acabamos de derrotar.

sábado, 28 de noviembre de 2009

RE-CORTES

Del suplemento ABCD Las artes y las letras

La instalación "sin título" de Mauricio Cattelan. Y a esto, ¿se le puede llamar arte?.

jueves, 26 de noviembre de 2009

ZARAGOZA: III MARATÓN INTERNACIONAL

Los vociferantes nocturnos han vuelto a romper mi sueño, a lo largo de la noche ya lo han hecho varias veces, aunque no han conseguido interrumpir mi descanso; sus gritos llegan a mí, me doy la vuelta en la cama, la ventana deja pasar una claridad incipiente, miro el reloj, las 06:25, “otra vez que no sonará el despertador” pienso, “nunca lo hace en la mañana de un maratón” vuelvo a pensar; me desperezo entre las cálidas sábanas, respiro hondo, se acerca la hora, mi ángel se levanta y ve que ya estoy despierto “¿qué tal has dormido?”, “bien” respondo; me levanto, me aseo y bajamos a desayunar; no somos los primeros, ni los últimos, todos atletas, todos corredores, quiénes sino unos locos van a levantarse a estas horas un domingo; desayunamos, nos deseamos suerte y volvemos a nuestra habitación; comienzo con mi ritual, cual torero que se va a enfrentar a seis miuras, sistemáticamente empiezo a vestirme, buscando concentración y complicidad con mi ángel; nos dirigimos hacia la salida, cruzamos palabras a cuenta gotas, caminamos ensimismados en nuestros pensamientos (yo sé en qué piensa ella y ella sabe en qué pienso yo, no es difícil); en la línea de salida hemos quedado unos cuantos blogueros, me hace ilusión conocer a amigos de la lejanía, “Saturnino” oigo a mis espaldas, me giro, “ves como era él” dice uno de ellos, nos saludamos y presentamos, son el amigo Rafa y El Zorro, Francisco Castaño se fue a cambiar” me indica Rafa; poco después aparece mi paisano Ángel, más saludos y más ánimos, “suerte” nos deseamos mutuamente; empiezo a calentar, carrerita por aquí y carrerita por allá, troto bajo la atenta y preocupada mirada de mi ángel, quiero transmitir tranquilidad, sé que en esta distancia se preocupa, troto, estiro, vuelvo a trotar y a estirar; me despido con un beso “suerte y tranquilo”; busco mi lugar en la salida, el cajón entre las 03:30 y las 04:00 horas, me entremezclo entre los demás corredores, quiero concentrarme y meterme en carrera cuanto antes, repaso mi repertorio de apoyos morales, aunque parezca mentira sé que en estos momentos, casi las 09:00, no estoy solo; vuelvo a ver a Rafa, quién se coloca a mi izquierda, se come las uñas de dos en dos, “tranquilo y disfruta”; dan la salida, un nuevo sueño da comienzo, andando llego a la línea de salida, el crono empieza a contar al mismo tiempo que mis piernas inician sus primeras zancadas, estoy en un estado de “tranquilad inquieta”, sigo a la masa de corredores, ya tendré tiempo de correr, ya no veo a Rafa, “suerte amigo”; rápidamente me encierro en mí mismo, busco acoplar ritmo y respiración, busco mis sensaciones; paso a paso caen los tres primeros kilómetros, primer lugar donde me espera mi ángel, por supuesto le brindo una sonrisa, sincera sonrisa, a estas alturas no podría ser de otra manera, lo contrario sería una catástrofe, sé que acabo de empezar, que aún queda mucho, muchísimo, pero tengo buenas vibraciones; en sentido contrario vienen ya los primeros corredores, qué forma de correr, siguen cruzándose atletas, veo a Ángel, “vamos Ángel”, “venga Saturnino”, que bien sientan esos ánimos; sigo corriendo, sigo a gusto, nos acercamos al kilómetro seis, segundo lugar de encuentro con mi ángel, de nuevo sonrisa, ¿por qué no?, si voy bien; no miro el crono, no me interesa aún, en la cabeza grabadas a fuego cuatro distancias y cuatro tiempos, todo lo que sea ir mejorando esos tiempos en esas distancias significará que merecerá la pena seguir luchando por mi objetivo; me acerco al kilómetro 10, primer punto de referencia, 51´17´´, "fenomenal", sin duda una inyección de moral, el tiempo previsto era de 53´30´´, aun así no me lanzo, “tranquilo que esto es largo y estamos empezando”, me evado y pienso en los amigos que andan corriendo por Madrid, algunos habrán terminado y otros estarán a punto de hacerlo, y ellos quizá también hayan pensado en que a mí me quedarán diez kilómetros menos.
Sigo a lo mío, corriendo a ritmo, corriendo, como si esto acabara de empezar, buscando no perder la concentración, ni precipitarme al abismo de la euforia, corriendo tranquilo, corriendo con buenas sensaciones; llego al kilómetro 14, uno de los puntos más emotivos (al menos para mí), paso por delante de la Basílica del Pilar, buen momento para pedir ayuda Divina; con esa ayuda me acerco al 16, último paso en el que recibiré el apoyo de mí ángel, la próxima vez será en meta, la veo y esbozo mi mejor sonrisa, sonrisa que no tengo que fingir, voy bien, lo noto y sé que ella también se quedará con ese momento; poco a poco vamos abandonando el centro de Zaragoza, poco a poco nos vamos acercando a los kilómetros del tedio y del entorno aburrido y monótono; a lo lejos diviso el kilómetro 20, mi segundo punto clave, mis sensaciones siguen siendo buenas, pero espero la confirmación del crono, 1h42´50´´, estupendo, el tiempo que tenía previsto de paso por este punto era de 1h47´, sin duda nueva inyección de moral, “vamos a 5´07´´” oigo que dicen a mis espaldas, “vamos que vamos”.
Casi no puedo aguantar la euforia, algo en lo que no quiero caer, lo peor sin duda está por llegar, y a pesar de todo me permito una pequeña licencia, un pequeño sueño, a este ritmo podría acabar en 3h38´, ¡uf!, “vuelve a la realidad, antes de que te despierten”, “venga deja de fantasear y céntrate”, metro a metro nos hemos alejado de la ciudad, transcurrimos ahora por terreno de nadie, por un carril bici (interminable carril) a orillas del Ebro, carril que nos llevara irremediablemente al recinto de la Expo, donde entre interminables vueltas y revueltas se encuentra el kilómetro 30, punto en el que paro el cronómetro en 2h36´15´´ y en el que según lo planificado debería haber llegado en 2h40´30´´, a estas alturas de carrera sigo manteniendo las opciones de lograr mi objetivo, y aunque los kilómetros empiezan a pesar, me encuentro bien de moral y mucho más cerca de la meta.
Ahora los kilómetros se suceden más lentamente, el ritmo va decayendo, lo noto en las piernas, y es el momento de que la cabeza tome el mando, “vamos, no podemos perder lo que hemos ganado hasta aquí”, las piernas obedecen sin problemas, van fatigándose, pero van bien, sin molestias; fijo la vista en las torres de la Basílica, cada vez más y más cerca, último paso del Ebro, último puente, ya estamos otra vez junto al Pilar, “venga Saturnino, vamos que ya no te queda nada” gritan unas desconocidas, el dorsal personalizado sirve para algo, “gracias chicas”; kilómetro 39, no quiero mirar el crono, sé que he bajado el ritmo, que voy más lento, pero me resisto a mi suerte, “corre y olvídate del maldito reloj”, y eso hago, correr y correr, a lo lejos el kilómetro 40, ansío el momento de llegar a su altura, de cruzarlo, de dejarlo atrás, y de saber, sí ya, 3h33´, un minuto por debajo de las 3h34´ previstas; miro al frente y aprieto los dientes, solo dos kilómetros, “vamos, vamos, vamos”, kilómetro 41, kilómetro de ligera subida, pero a estas alturas no la hace nada fácil, la fatiga es dueña de mí; plaza de España, última curva y la larga recta de meta ante mí, de reojo miro el reloj y alargo la zancada, un paso y otro y otro, no miro a los lados, no veo a nadie, no quiero verlos, no oigo a nadie, no quiero verlos, solo veo el arco, solo escucho mi corazón, cruzo la línea, paro mi crono, 3h45´12´´.
Ahora sí, ahora ya me puedo relajar, ahora puedo soñar, recojo aire, lleno pletórico los pulmones mientras camino entre el gentío, busco a mi ángel, la veo, nos encontramos, y me da el beso del vencedor, mi beso, mi premio.
Ya juntos caminamos, los dos tranquilos, buscando un lugar donde poder estirar; “Saturnino”, es la voz de Rafa, me alegro al verle con su medalla al cuello; “no vuelvo a correr más maratones” me dice, sonrió, “volverás”.
Zaragoza y su maratón ya es parte de mi historia.
Y para terminar la crónica de un maratón, no se me ocurre mejor manera que desear toda la suerte del mundo, la que sin duda yo he tenido, a Carlitros, Quique, Carles Aguilar, y todos los amigos de este blog que el domingo se enfrentarán al maratón de San Sebastián.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

GRACIAS

Apenas hace un par de horas que he regresado de mi viaje a Zaragoza; viaje que sin duda será el embrión de alguna entrada en este blog, sobre todo de la más importante, la del relato de mí carrera, aunque si me lo permitís eso tendrá que esperar a mañana, y no será por ganas, pero hoy, más que nunca quiero ser agradecido, por eso quiero empezar por dar las gracias a todos los que habéis estado pendiente de mí, sin tener que estarlo, porque entre todos me habéis ayudado a ser más fuerte mentalmente y a lograr mi objetivo.
No voy a dar nombres por temor a olvidarme de alguien. Gracias a los que me dieron ánimos por medio de mensajes o de llamadas telefónicas; a los que lo hicieron a través de este blog o de otros; a los que corriendo durante la mañana del domingo dieron unas zancadas con la mente puesta en Zaragoza y también a los que sin correr, pasearon junto al Ebro, y también, como no, a su Virgen del Pilar; a todos muchas gracias.
También aprovechar para felicitar a Rafa González, al Zorro (a quienes tuve el gusto de saludar y de compartir unos minutos) y a Francisco Castaño.
Y sobre todo a mi paisano Ángel de la Mata, grande donde los haya, que con el de Zaragoza ha firmado su 112 maratón.
Ahora me vuelvo de viaje, pero esta vez a vuestros blogs.

viernes, 20 de noviembre de 2009

PORNOGRAFÍA INFANTIL NO

Por segundo año consecutivo volvemos a la carga. El objetivo no es otro que mover el ciberespacio, y echar de este mundo a los seres degenerados y sin conciencia.

Si has llegado a este modesto blog, y eres de esas personas sin escrúpulos, me alegro, hoy te has equivocado, aquí no encontrarás lo que buscas; aunque posiblemente no llegues a leer esto, pero al menos habrás perdido el tiempo.

Para ayudarte a perder ese tiempo y que este mundo de Internet te aparte de los seres indefensos te dejo con unas cuantas palabrejas: "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy".

Todos juntos podremos acabar con estos depravados. Pornografía infantil NO.

jueves, 19 de noviembre de 2009

OTRO SUEÑO A LA VISTA

Lejos ya el mes de julio, en el que decidí que correría el maratón de Zaragoza; y cerca, muy cerca, el día en que cumpliré otro sueño, correr otro maratón.
Ya todo preparado para la cita, la habitación con ropa encima de la cama esperando su incorporación a la maleta, y en la esquina observándolo todo, mi mochila, ella ya lleva un tiempo preparada, fue la primera, en ella va lo más importante del viaje, la ilusión.
No tengo dudas, solo temor a la respuesta de mí cuerpo; no es la primera que corro pero no por eso he perdido el respeto a esos 42 kilómetros, son demasiados y siempre sobrevuela el miedo a que algo se tuerza; si todo va bien Zaragoza será mi onceavo maratón, quien lo hubiese dicho cuando aquel 21 de abril del 2002 corrí el primero.
Suerte a los amigos de este blog que correrán por las calles de Zaragoza: Rafa González, Francisco Castaño y Ángel de la Mata.
Se acerca la hora de disfrutar de la carrera y de saborear ese momento mágico, el instante de cruzar la línea de meta, vivamos un nuevo sueño.

lunes, 16 de noviembre de 2009

LA TRAICIÓN DE LA MENTE

O la traición del subconsciente, no se muy bien quien ha sido el culpable de este entuerto en el que me han metido, pero el caso es que cuando hoy estábamos comiendo, mi hija, Sonia, dice: “Te veo con mucha confianza para Zaragoza”; algo que no puedo negar me dejo perplejo, porque si algo no suelo hacer antes de una carrera es echar las campanas al vuelo, ni pecar de un optimismo desmesurado, y mucho menos lo iba a hacer antes de enfrentarme a un maratón; “¿Por?” pregunto con la misma perplejidad con la que me dejó su afirmación; “Dices que vas a bajar de 3h36´”; “No puede poner eso”; “Pues lo pone”; “Pues que más quisiera yo, pero me da que debería poner 3h46´”.
Aún así, he de reconocer, que no fié, y al terminar de comer lo tuve que comprobar con mis propios ojos y efectivamente me habían traicionado.
Ya metidos en este berenjenal, divago, “soñar es gratis”, “pero eso es mucho soñar”; mejor volver a poner los pies en la tierra y las cosas en su punto; el objetivo para Zaragoza es intentar bajar mi marca de 3h46´, que ya esta mucho más acorde con mis características, lo otro lo dejaremos para soñarlo más adelante.