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jueves, 9 de marzo de 2017

Maratón de Barcelona: La última mirada

Del 13 de febrero al 09 de marzo
Semana 9ª. Semana 10ª. Semana 11ª. Y Semana 12ª. Un mes de entrenamiento en una sola entrada. Pocas ganas de escribir y en alguna ocasión pocas ganas de correr. Pero poco a poco, o de golpe, quien sabe, el alma ha vuelto al cuerpo. Todo, y todos listos, para el momento final.
Las sensaciones, en este pequeño viaje, han sido las de haber dado todo en cada entrenamiento, o al menos las de haberlo intentado. Así que la suerte está echada.
Ayer con la visita a la clínica de fisioterapia Axis, donde Omar dejó las piernas lista para la batalla, y con la pequeña tirada de mañana, terminamos un trabajo que empezamos allá por el mes de diciembre.
El tiempo de los ensayos ha llegado a su fin. Ahora toca cubrir la última etapa, y confiar en que el final sea el que empieza a dibujarse en mi interior. La meta ya espera.
“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” de Miguel de Cervantes

jueves, 16 de febrero de 2017

Maratón de Barcelona: 8ª semana

Del 06 al 12 de febrero
Entrenar el cuerpo para enfrentarse a un gran reto, como puede ser el maratón, con un mínimo de garantías es obligatorio. Pero también para afrontarlo en las mejores condiciones hay que entrenar la mente. Un cuerpo y una mente preparados te harán fuerte, y si a eso le unes el corazón te hará invencible
Gestionar la mente, trabajando con los aspectos positivos y con los negativos, ayuda a controlar los miedos que puedan surgir. Es siempre mejor pensar que la realidad no será tan dramática como uno espera.
El guion que esta semana teníamos marcado dio para 63´510 kilómetros. Seguimos con la exigencia que pide el momento, sientiendo como el cansancio se va adueñando de nosotros. Pero por contra vamos llenándonos de ilusión 

“Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón” de Marguerite Yourcenar

miércoles, 8 de febrero de 2017

MARATÓN BARCELONA: 7ª SEMANA



Del 30 de enero al 05 de febrero
No hay días buenos ni malos. Hay días diferentes. No hay bocadillos de calamares, ni bocadillos de chorizo, ni buenos ni malos. Hay bocadillos diferentes. No hay entrenamientos buenos ni malos. Hay entrenamientos diferentes.
Ante mí la hoja con el entrenamiento de esta semana; garabateada, corregida y modificada decena de veces. Números y letras, para delimitar los esfuerzos, que se confunden. Es el momento de gestionar esfuerzos y descansos. De ir rodeándome de buenas sensaciones.
Me interesa el ritmo y el tiempo de cada entrenamiento, si dijese lo contrario mentiría, pero me importa mucho más las sensaciones que estos me dejan.
Esta semana, en la que no es momento de dudar de las capacidades de cada uno, ha sido mucho más exigente en intensidad y distancia, terminando con 69´200 kilómetros. Distancia que las piernas han asimilado sin problemas.
“Nada es imposible para un corazón dispuesto” de John Heywood

miércoles, 1 de febrero de 2017

Maratón de Barcelona: 6ª semana



Del 23 al 29 de enero
No tengo ninguna duda de que el esfuerzo, y el trabajo, darán sus frutos. Y que llegado el momento hará ganar en confianza.
Esta semana ese trabajo me ha dejado cansado. El nivel de exifencia no era para ello, aunque sin saber muy bien porqué, ese ha sido el resultado, y ya está. No hay que perder el tiempo en buscar explicaciones. El cuerpo en su inmensa sabiduría sabrá los motivos. Yo seguiré por el mismo camino, y con las misma pautas.
La semana, como dije antes, no ha tenido nada especial, y los entrenamientos han sido los habituales: las cuatro salidas, con sus rodajes normales, sus series y su tirada larga. Y la carga en kilómetros, aunque aumentó un poco, no fue nada del otro mundo: 57’220 kilómetros.
Hay que empezar a ver solo los aspectos positivos, y ser ciego a lo negativo. Siempre que llovió escampó.
“La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” de Aldous Huxley

miércoles, 25 de enero de 2017

Maratón Barcelona: 5ª semana

Del 16 al 22 de enero
Días más largos. Entrenamientos más largos. Más luminosidad. Más intensidad. Más frío. Y más de casi todo.
Más disciplina y más esfuerzo. Todas las semanas, todos los meses son imprescindibles para el desarrollo final; pero quizás este segundo mes es el más importante. Poco a poco, paso a paso se van creando oportunidades, y se va dejando menos espacio al azar. La suerte, siempre importante en la vida, es aquí necesaria aunque solo sea para aportar tranquilidad mental. Pero no hay que dejar todo a esa buena suerte.
Aumenta la carga, y la exigencia, lo que la convierte en una buena etapa para ser constante. Para ser cabezón.
La semana se ha hecho larga. Y un mal planteamiento, con cuatro salidas exigentes, la hizo más dura de lo que debería haber sido. 49´700 kilómetros han sido testigo; pocos pero intensos. Aún así las sensaciones no han sido malas.

“Soporta y resiste: ese esfuerzo te será muy útil un día” de Ovidio

jueves, 19 de enero de 2017

MARATÓN BARCELONA: 3ª Y 4ª SEMANA


Del 02 al 15 de enero

Empezamos un nuevo año como lo terminamos: corriendo, y con pocas ganas de escribir. Intentaré equilibrar ambas cosas.
Disfrutar de buen momento, de un buen entrenamiento, hace que se gane en optimismo. Y en ello andamos.
Es aún pronto para extraer conclusiones. Muy pronto. Pero el resultado de este primer mes me gusta. Todas las salidas van según lo programado; las cortas, las tiradas largas, las de cuestas, y hasta las series. Y si nos caemos, nos levantamos. Y si nos volvemos a caer, nos volvemos a levantar. Y si no era un día para cuestas, pues no hay cuestas. No pasa nada, y nada importa. Solo nuestra meta.
Dos semanas muy parecidas. Casi mismos entrenamientos. La tercera que nos deja con 50´510 kilómetros, y la cuarta con dos kilómetros más.

“Los que nunca tropiezan no se atreven a más” de Oprah Winfrey

jueves, 5 de enero de 2017

Maratón de Barcelona: 2ª semana



Del 26 de diciembre al 01 de enero
Rematamos la semana cambiando de año. ¡Que duro se hace entrenar en estas fechas navideñas!. Continuamos con lo planeado, cuadrando entrenamientos, regateando fiestas, intentando que nada se interponga en el camino.Continuar dando pasos, sin más. Unos primeros pasos sabiendo de su importancia, pero siendo consciente de que estamos en el comienzo, solo eso. Que aún no hemos logrado nada, ni llegado a ninguna parte. Que con los entrenamientos que semana a semana vamos realizando estamos construyendo la carrera.
Esta segunda semana, aunque complicada por la Navidad, ha dejadobuenas sensaciones. Cuatro días, cuatro salida para 51’130 kilómetros.

“No puedo en un solo día cambiar el desierto pero puedo empezar haciendo un oasis” de Phil Bosmans

sábado, 21 de marzo de 2015

XXXVII Maratón de Barcelona: Mi historia



Plaza de España. Barcelona. España. Tranquilidad y nervios a partes iguales. Preparativos y despedida. Dejamos a Ángeles, y junto a Abe, Carlos y Gustavo me voy adentrando en las entrañas del maratón: ya no hay marcha atrás. El encuentro con Aurelia y Pilar, de las running La Bañeza; la agradable espera al sol mientras vemos transcurrir el tiempo.
La charla en el cajón; esa espera interminable. El acercarnos al momento de nuestra salida. Los primeros que ya corren, cuatro minutos, otros que empiezan, cuatro minutos, otros que salen, cuatro minutos más, ¡Por fin! ¡Llegó nuestra hora!. Nuestra cuenta a tras terminó.
Lentamente nuestros pasos empiezan a dar rienda suelta a sus ansias de correr. Abe se queda a lo suyo, suerte amigo, mientras Carlos, Aurelia y Pilar unimos zancadas en busca de las cuatro horas.
Despacio, respirando, tomando el aire a Barcelona. Intercambio de palabras de calma. Miradas cómplices. Cogiendo ritmo paso a paso, lejos aún del objetivo, pero sin prisas; adaptando el cuerpo. Llega el primero de los avituallamientos, el que pensamos que no necesitamos, pero tan importante como los demás. Mis amigas un poquito por detrás. Miro de vez en cuando, no llegan a nuestra altura, levanto el pie, llegamos al Camp Nou, y escucho el gol de Godín, el que nos regalo la liga a los atléticos; busco a mis amigas, las veo rezagadas unas decenas de metros, y siento que se han dejado caer en busca de su carrera. Suerte amigas. Vuelvo la vista al frente, a la suave subida, a buscar ese ritmo cómodo y monótono. Kilómetro 10; los kilómetros se suceden entre mirar y correr, entre ver y sentir. Las calles nos acercan a la cercanía de la salida, a los aplausos del público que allí se agolpa, a los ánimos de Ángeles, a ese “voy bien”.
Nos vamos alejando, Carlos a mi lado, a ritmo crucero, al ritmo tantas y tantas veces ensayado. A correr fácil, a dejarnos ir. Kilómetro 15; primer gel. Kilómetros de cuadrículas, de casas casi iguales, de largas calles, monotonía rota por la Sagrada Familia, por esa catedral inacabada. Todo va bien, mi compañero va bien, yo voy bien, el maratón va bien. Kilómetros de sentimientos que van llenando cada poro. Más kilómetros, más gente en las aceras. Ese niño que anuncia que si le golpeas la mano correrás más. La gente vuelve a llenar las aceras, aplausos, corredores que van, corredores que vuelven, kilómetro 18 para unos, kilómetros 22 para otros; busco en las orillas y no encuentro mis ánimos. Seguimos a lo nuestro, seguimos buscando y encontramos a Ana, Esther, Tábita y Raquel, aplausos y gritos que nos siguen mientras nos alejamos. Kilómetro 20; de ir pasamos al volver. Veo a mis amigas Aurelia y Pilar, les grito. No me oyen. Suerte. Media maratón, media carrera. Otra vez nuestras chicas. Una camiseta naranja que sube, una cara amiga, “vamos Abe, ánimo”, grito. Gestos y palabras “lo dejo, voy roto”. Momentos de tristeza. Momentos que tenemos que olvidar. Vamos. Busco otra vez en las aceras y no encuentro. Sigo. Seguimos. Kilómetro 24; el silencio empieza a apoderarse de los cuerpos de los corredores. Respiraciones y el golpeteo de las zapatillas contra el asfalto  son ahora los únicos ánimos que recibimos. Caras que empiezan a sufrir el maratón. Barcelona a nuestros pies. Kilómetro 25; otro gel. Otro paso dado. Ya queda menos. Otra vez la Diagonal; otra vez la carrera se convierte en ida y vuelta, en envidia de los que vuelven. Otro un buscar a Ángeles y otra vez en no encontrar. Me marcho sin sus ánimos. No pienso, corro. Kilómetro 30; hablo a mi compañero, en un intento de distraer sus pensamientos, “voy bien”, me dice, pero le sigo hablando de tonterías como después me dijo. Kilómetro 32; “tira, no quiero forzar”. Le deseo suerte y tiro, y me voy poco a poco, cuando uno no va lo mejor es su soledad. Y empiezo a traer a mi mente a todos mis amigos, a toda la gente que me quiere, a todos los que en la distancia están corriendo conmigo. Y veo el mar, y pienso, si quizás en tonterías, pero me ayudan. Corro, voy bien, y me siento bien. Un “vamos Satur” interrumpe el curso de mis pensamientos. Kilómetro 35; tomo el último gel. Y llego al arco de triunfo, paso por debajo viéndome triunfador. Las calles se estrechan y el público empuja. Aplausos y palabras de ánimo. Griterío. La Catedral del Mar; una sardana. Ya todo a favor. Último kilómetro. La sonrisa asoma en mi rostro. “Vamos Satur” me grita Abe y Tábita. Ya sonrío. Lo tengo. “Satur”, se desgañita Gustavo. Alzo la mano con el puño cerrado por la rabia, por la emoción. Plaza España, giro a la izquierda, una recta y al fondo la meta. Corro los últimos metros disfrutando como lo he hecho en toda la carrera. Cruzo la meta, hago la señal de la cruz; como siempre. Levanto mi dedo índice buscando el cielo. “Alejandro, va por ti”.  Sonrío. En mi mente resuenan aplausos. El corazón late lleno de sentimientos. Otro sueño cumplido.

Gracias a todos los amigos, a los que me acompañaron en Barcelona y a los que desde lejos estuvieron conmigo.