Último brindis
de Nicanor Parra
Último brindis
de Nicanor Parra
OTOÑO
¡Qué dulces las uvas dulces!...
¡Qué verdes tus ojos claros!...
Tú me mirabas, mirabas;
Yo comía, grano a grano…
Y, de pronto, te inclinaste,
y me tomaste en los labios,
húmedos de zumo y risas,
un beso goloso y largo.
de Ángela Figuera
Volverán
las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así no te querrán!
De Gustavo Adolfo Bécquer
Para ti, todo el tiempo
Qué se puede hacer con el
tiempo
cuando la ausencia llena
cada llama del amarillo fuego
y la distancia rompe todo lo que amas
como un frágil cristal... azul y viejo.
Quizá abrazarte a la nada
con el secreto deseo
de que no sea tiempo
eso que cuentan los acompasados
latidos del corazón.
Que no sea tiempo lo que
separa,
que las miradas no sean tiempo,
que los planetas dibujen sus invisibles órbitas en tus ojos
y que se llenen de besos, de caricias, de sueños sin tiempo.
Hacer posible lo imposible,
dormir sobre el breve filo de la existencia,
cambiar los secretos ecos del alma
por la vida sin tiempo, de tu boca.
No
rechaces los sueños por ser sueños
No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser
realidad, si el sueño no se acaba.
La
realidad es un sueño. Si soñamos
que
la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo
que corre en los ríos no es un agua,
es
un soñar, el agua, cristalino.
La
realidad disfraza
su
propio sueño, y dice:
«Yo
soy el sol, los cielos, el amor».
Pero
nunca se va, nunca se pasa,
si
fingimos creer que es más que un sueño.
Y
vivimos soñándola. Soñar
es
el modo que el alma
tiene
para que nunca se le escape
lo
que se escaparía si dejamos
de
soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo
muere
un
amor que ha dejado de soñarse
hecho
materia y que se busca en tierra.
de Pedro Salinas