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viernes, 31 de diciembre de 2021

RE-VERSOS: NICANOR PARRA


 

Último brindis

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.

de Nicanor Parra

sábado, 18 de septiembre de 2021

RE-VERSOS: ÁNGELA FIGUERA

OTOÑO

¡Qué dulces las uvas dulces!...

¡Qué verdes tus ojos claros!...


Tú me mirabas, mirabas;

Yo comía, grano a grano…


Y, de pronto, te inclinaste,

y me tomaste en los labios,

húmedos de zumo y risas,

un beso goloso y largo.

de Ángela Figuera

viernes, 18 de junio de 2021

RE-VERSOS: GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER


Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el  vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así no te querrán!

De Gustavo Adolfo Bécquer

domingo, 18 de abril de 2021

RE-VERSOS: SALVADOR LAPEÑA



Para ti, todo el tiempo

Qué se puede hacer con el tiempo
cuando la ausencia llena
cada llama del amarillo fuego
y la distancia rompe todo lo que amas
como un frágil cristal... azul y viejo.
 

Quizá abrazarte a la nada
con el secreto deseo
de que no sea tiempo
eso que cuentan los acompasados
latidos del corazón.
 

Que no sea tiempo lo que separa,
que las miradas no sean tiempo,
que los planetas dibujen sus invisibles órbitas en tus ojos
y que se llenen de besos, de caricias, de sueños sin tiempo.
 

Hacer posible lo imposible,
dormir sobre el breve filo de la existencia,
cambiar los secretos ecos del alma
por la vida sin tiempo, de tu boca.

 de Salvador Lapeña

sábado, 7 de noviembre de 2020

RE-VERSOS: PEDRO SALINAS


No rechaces los sueños por ser sueños

No rechaces los sueños por ser sueños.

Todos los sueños pueden

ser realidad, si el sueño no se acaba.

La realidad es un sueño. Si soñamos

que la piedra es la piedra, eso es la piedra.

Lo que corre en los ríos no es un agua,

es un soñar, el agua, cristalino.

La realidad disfraza

su propio sueño, y dice:

«Yo soy el sol, los cielos, el amor».

Pero nunca se va, nunca se pasa,

si fingimos creer que es más que un sueño.

Y vivimos soñándola. Soñar

es el modo que el alma

tiene para que nunca se le escape

lo que se escaparía si dejamos

de soñar que es verdad lo que no existe.

Sólo muere

un amor que ha dejado de soñarse

hecho materia y que se busca en tierra.

 de Pedro Salinas 

sábado, 11 de julio de 2020

RE-VERSOS: FRANCISCO VILLAESPESA

Humildad

Ten un poco de amor para las cosas:
para el musgo que calma tu fatiga,
para Ia fuente que tu sed mitiga,
para las piedras y para las rosas.

En todo encontrarás una belleza
virginal y un placer desconocido...
Rima tu corazón con el latido
del corazón de la Naturaleza.

Recibe como un santo sacramento
el perfume y la luz que te da el viento...
¡Quién sabe si su amor en él te envía

aquella que la vida ha transformado!
¡Y sé humilde, y recuerda que algún día
te ha de cubrir la tierra que has pisado!

de Francisco Villaespesa

sábado, 11 de abril de 2020

RE-VERSOS: ÁNGEL GONZÁLEZ


Nada es lo mismo

La lágrima fue dicha.

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosa
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

De Ángel González

sábado, 28 de marzo de 2020

RE-VERSOS: JOSÉ ÁNGEL BUESA


Excusa del viento

Yo le entregué mi corazón al viento
en una encrucijada del camino,
al viento de invisible movimiento
que se va sin saber de dónde vino.

Así por el camino polvoriento,
con el azar del viento en su destino,
mi corazón fue el príncipe de un cuento,
bajo un hosco sayal de peregrino.

Pero al ser como el viento, a veces lento,
y a veces con violento remolino,
también se hace voluble el sentimiento.

Y si mi amor se va por donde vino,
en una encrucijada del camino,
no es culpa de mi amor, sino del viento.

De José Ángel Buesa

sábado, 14 de marzo de 2020

RE-VERSOS: DE CARLOS BOUSOÑO

Yo iba contigo

Yo iba contigo. Tú con tristes ojos
parecías la tarde en la mañana.
Mi amor, al verte triste, atardecía.
Atardecía, pero alboreaba.

Pues yo te quise más. Para alegrarte,
la luz del mundo celebré más ancha.
Y mi alma entonces exhaló el perfume
agreste y fresco que madruga y canta.

Como el jilguero su garganta oprime
en donde suena una experiencia humana,
se escuchaban arrullos, liras, voces,
tambores, venturas, violas, arpas.

Y el mundo era el sonido no vivido
que en mi interior vivía y resonaba.

De Carlos Bousoño.

sábado, 30 de noviembre de 2019

RE-VERSOS: ÁNGEL GONZÁLEZ



Letra para cantar un día de domingo

Y a última hora no quedaba nada:
ni siquiera las hojas de los árboles
—acacias—, ni el viento de la tarde,
ni la alegría, ni la desesperanza.
La caricia que pudo haber rozado
aquella piel, no se produjo porque
aquella piel no era la tuya,
ni los ojos
que me miraban eran
tus ojos, ni el deseo
—que en otro tiempo hubiera sido
suficiente tenía
sentido, desviado
del cauce de ti misma.

A última hora había pasado un día,
y al sentirlo hecho sombra, y polvo, y nada,
comprendí que la luz que había llenado
sus horas,
y todas las palabras
que ocuparon mi boca, y los gestos
de mis manos,
y la fatalidad de mis designios,
y las calles que anduve paso a paso,
y el vino que bebí, y la alegría
de saber que existías en el mismo
instante,
no eran sólo el fracaso repetido
del Día del Señor, sino que eran
un día más sin ti:
comprendí con dolor que jamás, nunca
para mí habría domingos ni esperanza
fuera de tu mirada y tu sonrisa,
lejos de tu presencia tibia y clara.

de Ángel González