Tengo a mi vecino Anselmo mosqueado (y no me gusta mosquear a los amigos, un poco de puteo no esta mal, pero que no se enfade), el otro día en una de nuestros paseos habituales, me paso otro no menos habitual papel, y como siempre bien doblado, esta vez no era un recorte de periódico, lo había escrito él, “para que lo pongas en tú blog”, me dijo.
Cogí el papel y lo metí en el bolso, con la intención de hacer una entrada, como había hecho otras veces, pero los acontecimientos de las últimas semanas, entre los que se encontraba la celebración de nuestra carrera hizo que no encontrase el momento para ello.
Hoy, cuando volvía de mi rodaje, me he cruzado con él, y tras un escueto saludo, disparó.
- No has puesto lo que te di.
- No he podido.
- Como no vas a poder, si el blog es tuyo, ¿no te gustó?.
- No es eso, me da igual, tú me lo das y yo lo escribo, hoy lo escribo.
Total que aquí estoy otra vez hablando de mi vecino Anselmo, quien poquito a poquito va mejorando de su problema de salud, y aún con la fijación de salir a correr.
Bueno pues voy al grano, y al papelito de mi vecino Anselmo, en el que plantea unas reflexiones de su hija Clara, de 16 años.
- Papá, si no voy a clase, ¿te avisan?.
- Sí, hija.
- Papá, si me pillan robando en una tienda, ¿te avisan?.
- Sí, hija.
- Papá, si me pillan fumando un porro o haciendo botellón, ¿te avisan?.
- Si, hija.
- Papá, si voy a un hospital a abortar, ¿te avisan?.
- No, hija.
- Papá, no puedo comprar tabaco, no puedo comprar bebidas alcohólicas, no puedo votar y si puedo abortar, no entiendo nada.
- Hija, yo tampoco.
A decir verdad, además de Clara, alguien más debería de reflexionar.
Cogí el papel y lo metí en el bolso, con la intención de hacer una entrada, como había hecho otras veces, pero los acontecimientos de las últimas semanas, entre los que se encontraba la celebración de nuestra carrera hizo que no encontrase el momento para ello.
Hoy, cuando volvía de mi rodaje, me he cruzado con él, y tras un escueto saludo, disparó.
- No has puesto lo que te di.
- No he podido.
- Como no vas a poder, si el blog es tuyo, ¿no te gustó?.
- No es eso, me da igual, tú me lo das y yo lo escribo, hoy lo escribo.
Total que aquí estoy otra vez hablando de mi vecino Anselmo, quien poquito a poquito va mejorando de su problema de salud, y aún con la fijación de salir a correr.
Bueno pues voy al grano, y al papelito de mi vecino Anselmo, en el que plantea unas reflexiones de su hija Clara, de 16 años.
- Papá, si no voy a clase, ¿te avisan?.
- Sí, hija.
- Papá, si me pillan robando en una tienda, ¿te avisan?.
- Sí, hija.
- Papá, si me pillan fumando un porro o haciendo botellón, ¿te avisan?.
- Si, hija.
- Papá, si voy a un hospital a abortar, ¿te avisan?.
- No, hija.
- Papá, no puedo comprar tabaco, no puedo comprar bebidas alcohólicas, no puedo votar y si puedo abortar, no entiendo nada.
- Hija, yo tampoco.
A decir verdad, además de Clara, alguien más debería de reflexionar.
Nota: Anselmo es el seudónimo de miles de personas anónimas.
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