Pronto localizamos a nuestros compañeros de club Amador y Lorenzo; después el nervioso Servando y sus compañeros Hernando, Javi y Joni; las charlas y los saludos se multiplican; da pereza dejar el refugio y pensar en lo que hemos venido a hacer; pero el tiempo pasa y con ello la hora de la salida esta más cerca, no podemos demorarlo más, hay que salir a calentar; el frío persiste, pero con el suave trote que llevamos el cuerpo va entrado en acción; estiramientos, fotos, más trotes y más estiramientos; la hora de la verdad se acerca, me despido de Sonia, apoyo logístico y moral para la ocasión, mi inseparable Ángel de la Guarda hoy no nos ha podido acompañar; me sitúo en la salida, junto a Amador y Lorenzo; suena el tiro de gracia y empezamos a movernos, suerte.
No llevo un planteamiento de carrera agresivo, al menos al principio; saldo tranquilo, hoy esta no es mi guerra; junto a Lorenzo, sigo los pasos de Amador, el ritmo cómodo me permite ir cogiendo aire poco a poco; después de una pequeña vuelta por el casco de Pola, y de volver a pasar por el lugar de la salida, enfilamos una subida que nos sacara de la villa; mientras subimos, recuerdo las palabras de Servando “es una carrera dura, con un sube y baja continuo”, así que “tranquilo” me digo; ya estamos de lleno en el sube y baja, la montaña rusa ha comenzado, Amador sigue tirando de nosotros, pero pronto vuela por libre, Lorenzo y yo continuaremos con nuestra particular lucha, a nuestro paso; llegamos al kilómetro tres, y el primer chequeo me indica que voy rodando cómodo, las piernas no sienten ninguna de las molestias que me han acompañado durante la semana, la cabeza va fresca, así que cambiemos el chip, y trabajemos un poco esto; sufro en las subidas, pero recupero en las bajadas, lo que hace que la media siga por debajo de los cinco minutos; Lorenzo y yo seguimos juntos, haciendo la goma, tirando uno del otro, subiendo se me va y lo fijo a unos metros, bajando me voy y yo y él hace lo mismo; van pasando los kilómetros, voy bien, me esta gustando la carrera, dura pero bonita, los continuos desniveles te sacan de la monotonía; empezamos a cruzarnos con corredores que ya están de vuelta, saludos y ánimos; el kilómetro doce, por debajo de una hora, por debajo de cinco minutos; hora de otro nuevo chequeo, en esta ocasión me indica que voy algo cansado; frente a mí una subida pronunciada, la respuesta no se hace esperar “Lorenzo, tira que voy a recuperar”; acoplo mi ritmo, cojo aire, sigo a lo mío; todo lo que sube baja y en esta ocasión no iba a ser menos, la bajada y el ritmo cómodo me vuelven a hacer sentir bien, así que decido volver a la compañía del compañero de hoy; le doy alcance y continuamos con nuestro particular tira y afloja; última subida, kilómetro veinte y todo hacía abajo, alargo la zancada para emparejarme con Lorenzo, la meta ya la sentimos, bajamos y bajamos, giro a la izquierda y pequeño repecho que se me hace enorme, mi compañeros se me va unos metros, ya no hago nada por darle alcance, hasta aquí llego mi lucha; otro giro a la izquierda, bajada y la meta; 1h44´22´´.
Recogida de la bolsa del corredor, del diploma, cambios de impresiones, de saludos con Ángel y Amelia, a los que no había visto antes; y despedidas y hasta la próxima carrera ¿León?.
La carrera, tenía razón Servando, es dura; yo las sensaciones que he tenido no han sido malas, llevaba una idea de la carrera que quería correr y esas sensaciones han hecho que cambiase el planteamiento; he disfrutado de la carrera y del ambiente; no se me ha hecho larga, ni pesada; y como entrenamiento no ha estado mal; volveré.


