viernes, 5 de marzo de 2010

OBJETIVO CONSEGUIDO

A los entrenamientos semanales les faltan las dos tiradas largas; para una de ellas, la de hoy, tenía concertada cita con mi compañero, con el que pretende bajar de 1h50´ en la media de León, para hacer una tirada por el carril bici de la ribera del Torio (de unos 15 kilómetros, aunque creo que le faltan unos 600 metros); con la vista puesta en bajar de la 1h15´, ya que en la otra ocasión en que lo habíamos realizado empleamos un tiempo de 1h17´, cinco minutos por debajo de su mejor marca.

A las 10:00 horas teníamos la cita, y a esa hora nos encontramos los dos dispuestos para el comienzo, y sin más demora y no teniendo que esperar a nadie más empezamos a rodar; mi labor como liebre es que al menos baje de la 1h15´ para que recuerde esas sensaciones el día de la carrera, así que salgo con ritmo exigente desde el principio, siempre mirando por el rabillo del ojo a mi compañero para que no sufra en exceso en estos primeros kilómetros; los metros van cayendo y él se encuentra bien, aguanta perfectamente mi estela; controlo el crono y veo que vamos por debajo de cinco minutos el kilómetro, lo que nos llevaría a culminar el entrenamiento con éxito; llegamos al Villanueva del Árbol, en 35´20´´, mejor de lo pensado.

De regreso (sobre nuestros pasos) y durante los primeros metros cogemos aire, para así enfrentar la vuelta con más garantías; poco a poco volvemos a los ritmos anteriores, mi compañero sigue aguantando como un campeón y a estas alturas sé que conseguirá cumplir el objetivo de hoy; seguimos prácticamente al mismo ritmo, con la respiración agitada, apenas hemos intercambiado cuatro frases, último kilómetro, últimos metros, apretamos los dientes, 34´39, mucho mejor de lo pensado.

Con un tiempo total de 01:09:59, a un ritmo medio de 04´55´´, mi compañero miraba el crono una y otra vez, no sé lo creía; así que casi estoy seguro que si no se vuelve loco bajará de 01h50´, e incluso podría estar por debajo del 45´, pero esto de momento no se lo voy a decir, e incluso no llegaré ni a comentárselo.

jueves, 4 de marzo de 2010

VUELTA DE TUERCA

Otra vuelta de tuerca más, todas las piezas ya casi engrasadas, el día grande esta ya a la vuelta de la esquina, y eso hace que los entrenamientos se intensifiquen la máximo para saber lo que podremos esperar de nuestro cuerpo el día de la carrera, no es cuestión de estar en las nubes ni de soñar por soñar, hay que ser objetivos y tener los pies en la tierra.

Como es habitual en estas últimas semanas, los primeros días los dedico más a los entrenamientos de fuerza y más esfuerzo, sin desmerecer el resto en que hago las tiradas largas; y visto así, el lunes me dedique a trabajar la fuerza sobre todo del tren inferior, sin olvidarme del todo del superior; el martes, dejé paso a las series, pero en cuestas, 10x90 (es lo que media la cuesta, y me sobraba), más por supuesto el calentamiento y su descanlentamiento, sin olvidarme de estirar (cosas de la teoría); ayer miércoles, después de trotar unos diez minutos me inclino por un recorrido de tres kilómetros, ida y vuelta, y por llevar un ritmo exigente, así la ida la hago a una media de 5´13´´ y la vuelta a 4´46´´, acabando como podréis suponer con muy buenas sensaciones y con ganas de la tirada larga de mañana, hoy me he dado un poco de tregua y he dado un pequeño descanso a las zapatillas.

Echas la vista atrás y ves semanas duras donde nada funciona, donde estas hecho una piltrafa, y otras sin embargo, sin saber por qué, todo cambia, todo te sale bien, los entrenamientos van rodados; estamos hechos de contrastes.

Antes de rematar la entrada me gustaría desear toda la suerte del mundo a los que el domingo vais a correr en Barcelona, sobre todo a los que por primera vez se van a enfrentar a la distancia de Filípides, y recordaros que aunque en la distancia estaremos con vosotros, ánimo que podéis.

martes, 2 de marzo de 2010

CALENTAR Y DESCALENTAR

Siempre he sido anárquico en mis entrenamientos, los hacía más por sensaciones que por programaciones, siempre que podía huía de ellas, y podía casi siempre; pero eso cambio hace dos semanas, desde entonces programo las salidas y el entrenamiento que voy a realizar (siempre semanalmente); a qué ha venido ese cambio, pues quizás haya sido por predicar con el ejemplo, quizás por no decir “tú haz lo que yo te diga y no lo que yo haga”, o quizás, quién sabe, por qué en algún momento tenía que hacerlo.
Hoy, mientras realizaba el entrenamiento programado, series en cuestas, sí, habéis leído bien, mis queridas series y encima en cuestas, me venía a la memoria una pregunta hecha por el compañero que va hacer por primera vez una media y bajar de 1h50´, “¿habrá que calentar antes de la carrera?”; pues claro que hay que calentar antes de la carrera, y eso aunque tengamos veintiún kilómetro por delante para hacerlo, y noventa y cinco metros, no me olvido de ellos.
Siempre hay que calentar, y no se trata de ponerse al sol, y estirar, tenemos que adaptar el cuerpo al esfuerzo que le vamos a exigir; también y quizás más importante que el calentamiento previo, está el enfriamiento o “descalentamiento”, como queramos llamarlo; muchos de los corredores acabamos un entrenamiento casi esprintando, y creo que es un grave error, el entrenamiento acabo hace cinco minutos, el tiempo de forzar ya pasó, ahora toca ir recuperando poco a poco, que el flujo sanguíneo vaya hacía las zonas que lo necesitan, el corazón y los pulmones.
Otro grave error que comenten muchos corredores, y sobre todo en maratones (afortunadamente los menos), es llegar a la meta y tirarse al suelo como un perro, no hombre camina suavemente, no lleves la vista al suelo, ya sabemos que estas cansado, pero sigue caminando y así evitarás mareos y algún disgusto.La teoría nos la sabemos todos así que pongámosla en práctica.

domingo, 28 de febrero de 2010

SEMANA DE CAL Y ARENA

Empecé con un entrenamiento de fuerza (nueva adquisición que espero se convierta en rutina), casi hora y media dedicado a ello, que me ha dejado molestias en músculos que hacían tiempo que no trabajaban; este tipo de trabajo puede llegar a dar resultado, pero a largo plazo; seguiremos con ellos, al menos hasta que empiecen a aburrirme.
El martes tengo cita con mis queridas series, Dios que calvario, es que me cuesta ya programarlas así que no os digo nada hacerlas; en esta ocasión estaban programadas y quedaron hechas; completadas con un rodaje, entre calentar y descalentar, de cuarenta y cinco minutos; al final no estuvo mal, aunque creo que note en exceso la tirada del domingo y el trabajo de fuerza de ayer (bueno no lo creo).
El miércoles lo dedicamos a la asimilación de los esfuerzos, con una tirada de treinta y cuatro minutos, a ritmo medio, entre 5:15 y 5:05; las sensaciones no fueron malas, me quedé con ganas de rodar más, pero la lluvia y también la prudencia me llevaron para casa.
El jueves descanso de cuerpo y alma para así afrontar la segunda parte de la semana con más garantías.
Y llegó el viernes, antesala del fin de semana, día que estaba programado para una tirada larga, en soledad (cada vez me resultan más placenteras), solo con mi esfuerzo, oyendo mi respiración agitada o pausada, según la exigencia, con mis pensamientos; hoy me la iba a trabajar de principio a fin, así que me voy por mi habitual carril bici del Torio, donde tengo un sinfín de referencias; el carril (sus 15 kilómetros) completados en 01:13:35, a 04:54 de media, que la verdad no esta mal; al final casi dieciocho kilómetros en las zapatillas y muy contento con el test.
El sábado inusual descanso, en esta ocasión debido a una emotiva reunión familiar.
Y llegó el domingo, otro día clave en los entrenamientos semanales, me cito con Mauri, mientras estiro aparece Miguel (padre de un crack) quién también va a hacer tirada larga, pero rechaza nuestra invitación a acompañarnos; Mauri y yo nos encaminamos a por nuestra ruta de Tendal, pero esta vez lo haremos a la inversa), ascendemos por los pinos y encaminamos nuestros pasos a Golpejar, donde nos cruzamos con Pedrín, continuamos hasta Tendal y después rumbo al Portillín, que acostumbrado a subir su empinada pendiente no recordaba la agradable sensación de descenderlo, y ya camino de la Candamia y del punto de partida, el pabellón del Polígono X.
Hoy las sensaciones no han sido buenas, sin acoplar en ningún momento la respiración a la zancada, sintiéndome pesado, muy pesado, aferrándome a la silueta de Mauri como buenamente podía; aunque como no, quiero acabar la semana siendo otra vez positivo, y pensando que el entrenamiento ha quedado ahí.
Ya estamos a tres semanas del gran día y eso se ha notado en todas las zonas runners de León; la Candamia hoy era un ir y venir de corredores, de ilusiones y sueños; se palpa en la ciudad el gran ambiente que viviremos el día 21.

sábado, 27 de febrero de 2010

RE-VERSOS: LAWRENCE SCHIMEL

Lo nuestro era una historia recordada
con cariño, como los libros de la infancia,

una novela de Robinson o Dumas
que no pudimos dejar de leer aunque ya era

la hora de acostarnos y seguíamos leyendo en secreto
con una linterna debajo de las sábanas.

Ya hemos pasado más años separados
que los que estuvimos juntos. Sentirte entre mis brazos

de nuevo era inesperado, como la agradable
sorpresa de reencontrar esos libros queridos.

Durante años he visto muchas veces estos títulos
en nuevas ediciones en las librerías pero

nunca los compré, no eran lo mismo, aunque
hasta volver a encontrarlos aún en la estantería

en una visita al pueblo para un cumple familiar
no sabía por qué. No eran primeras ediciones

pero para mí son ediciones especiales porque
eran las mías: tocar esas portadas, ver esos dibujos

hacía desaparecer los años entre hoy y ese tiempo
en que me perdí en sus páginas por primera vez…

Ya somos mayores, pero abrazarte así de nuevo también hace
que viajemos en el tiempo, aunque sea sólo durante este rato.

Hemos vivido, cada uno, otras historias desde entonces,
y seguro que viviremos otras en el futuro.

Es distinto releer un libro: aunque ya sabes cómo
termina la historia, no por eso lo disfrutas menos.

Levantas tu boca hacia la mía y sin palabras
me cuentas de nuevo nuestra historia.

martes, 23 de febrero de 2010

SEMANA SIN SOBRESALTOS

Afortunadamente me he recuperado bien de Siero y he podido entrenar con normalidad; tenía mis dudas ya que la media de Getafe me tuvo dos semanas con malas sensaciones.
Y ahora la vista puesta en León, ya no habrá más pruebas puente, solamente entrenar y ajustar la puesta a punto para el día de la prueba.
La semana, como decía anteriormente, ha transcurrido sin sobre saltos; empecé, el lunes, dejando al cuerpo descansar, se lo había ganado.
Ya el martes, me dirijo al paraje de “los pinos” para hacer cuestas; rodaje de cincuenta y tres minutos, por terreno sinuoso, con un sube y baja constante, en el que cuando quieres recuperar el aliento ya estas metido en otra subida; salida placentera, aunque al final mis piernas se acordaban del sube y baja del domingo y afloraron algunas molestias, que se quedaron en simples molestias.
El miércoles, había planificado, sin convencimiento alguno, series (mis odiadas series. Sí, se que se mejora, pero las odio), así que con las mismas empiezo por un rodaje de calentamiento a ritmo tranquilo, media hora dedicado a calentar el cuerpo; y después de eso empiezo con el calvario, todo va bien, pero a la tercera noto que las piernas no responden como es debido, en la cuarta la cosa no mejora y aumenta el tiempo, por lo que decido abandonar; quizás no era la semana más idónea; estiro y vuelto a trotar otro cuarto de hora.
El jueves poca cosa, bueno mejor dicho nada, o sea descanso.
Para el viernes tengo preparada una tirada larga con un compañero que, aunque deportista, se va enfrentar por primera vez a una media, la de León, lo habéis adivinado, y tiene su objetivo fijado en bajar de 1h50´; así que después de una pequeña charla en el que me explica lo que quiere y a los ritmos que corre normalmente empezamos la andadura; desde el parque de la granja nos encaminamos al carril bici del Torio, donde él tiene controlados sus quince kilómetros, kilómetros que hasta ahora hacía en 1h21; mi intención es la de llevarle a un ritmo constante, y en el que él corra cómodo; y entre 5´25´´ y 5´30´´ nos movemos; al final 17 kilómetros a una media de 5´25´´; y mi compañero satisfecho, porque en sus 15 km. de referencia había hecho 1h17´, bajando su crono cuatro minutos de una tacada, y porque ha terminado bien; aún saldré con él otro par de veces antes de la media, así que aún creo que pueda mejorar y lograr su objetivo.
El sábado día inusual para un descanso, pero eso fue lo que hice.
El domingo, de nuevo tirada larga, y esta vez en soledad, queriendo buscar mis mejores sensaciones, rodar a un ritmo cómodo, pero a la vez exigente; o al menos era lo que yo pensaba, pero algunas veces las cosas no suceden como uno las ha planeado, y eso es lo que sucedió en esta ocasión; mientras estiraba en mi lugar de costumbre apareció Paco, que nunca está en forma, pero que corre un montón, y dispuesto a acompañarme; hoy este no iba a ser mi mayor problema, apenas dos kilómetros recorridos aparece en escena Quique, y este si que corre, (1h21´ en media, y un mejor tiempo de 1h13´), y como si yo tuviese un imán también se nos une; ¿dónde está mi salida tranquila?, me pregunto; el ritmo al que me someten es el que llevo en carrera, no es un simulacro, es real, ya puestos aprovecho el tirón y me decido a hacer un entrenamiento de calidad, de mucha calidad; llegamos por el carril bici del Torio hasta Villanueva y damos la vuelta; aprovechamos que el terreno ahora pica un poco para abajo para ir más deprisa (o eso me parece a mí), ya solo escucho, no hablo y a duras penas digo algunas palabras; a falta de tres kilómetros para acabar el carril, Quique decide abandonarnos, yo la verdad lo agradezco, un poco de paz no viene mal; pero no acabó ahí, otro actor aparece en escena, el amigo Servando, otra buena liebre, y sin querer volvemos a incrementar el paso; estaba visto que hoy no tendría paz, todo o todos parecía que se había o habían puesto de acuerdo para salir a correr conmigo y no dejar que fuese un domingo cualquiera; así que lo que prometía una salida tranquila se convirtió en una salida imprevista y divertida, de un apretar los dientes durante 1h27´.
Semana sin duda en cuanto a entrenamientos se refiere positiva, esperemos que todo siga en esa línea y que caminemos sin sobresaltos.

martes, 16 de febrero de 2010

XXI MEDIA MARATÓN POLA DE SIERO

El frío y pequeñas farraspas de nieve que se escapaban del cielo nos dieron la bienvenida en Pola de Siero, por lo que Sonia y yo buscamos refugio en el interior del mercado de abastos, lugar donde la organización había colocado su centro de mando, y a decir verdad se agradecía.
Pronto localizamos a nuestros compañeros de club Amador y Lorenzo; después el nervioso Servando y sus compañeros Hernando, Javi y Joni; las charlas y los saludos se multiplican; da pereza dejar el refugio y pensar en lo que hemos venido a hacer; pero el tiempo pasa y con ello la hora de la salida esta más cerca, no podemos demorarlo más, hay que salir a calentar; el frío persiste, pero con el suave trote que llevamos el cuerpo va entrado en acción; estiramientos, fotos, más trotes y más estiramientos; la hora de la verdad se acerca, me despido de Sonia, apoyo logístico y moral para la ocasión, mi inseparable Ángel de la Guarda hoy no nos ha podido acompañar; me sitúo en la salida, junto a Amador y Lorenzo; suena el tiro de gracia y empezamos a movernos, suerte.
No llevo un planteamiento de carrera agresivo, al menos al principio; saldo tranquilo, hoy esta no es mi guerra; junto a Lorenzo, sigo los pasos de Amador, el ritmo cómodo me permite ir cogiendo aire poco a poco; después de una pequeña vuelta por el casco de Pola, y de volver a pasar por el lugar de la salida, enfilamos una subida que nos sacara de la villa; mientras subimos, recuerdo las palabras de Servando “es una carrera dura, con un sube y baja continuo”, así que “tranquilo” me digo; ya estamos de lleno en el sube y baja, la montaña rusa ha comenzado, Amador sigue tirando de nosotros, pero pronto vuela por libre, Lorenzo y yo continuaremos con nuestra particular lucha, a nuestro paso; llegamos al kilómetro tres, y el primer chequeo me indica que voy rodando cómodo, las piernas no sienten ninguna de las molestias que me han acompañado durante la semana, la cabeza va fresca, así que cambiemos el chip, y trabajemos un poco esto; sufro en las subidas, pero recupero en las bajadas, lo que hace que la media siga por debajo de los cinco minutos; Lorenzo y yo seguimos juntos, haciendo la goma, tirando uno del otro, subiendo se me va y lo fijo a unos metros, bajando me voy y yo y él hace lo mismo; van pasando los kilómetros, voy bien, me esta gustando la carrera, dura pero bonita, los continuos desniveles te sacan de la monotonía; empezamos a cruzarnos con corredores que ya están de vuelta, saludos y ánimos; el kilómetro doce, por debajo de una hora, por debajo de cinco minutos; hora de otro nuevo chequeo, en esta ocasión me indica que voy algo cansado; frente a mí una subida pronunciada, la respuesta no se hace esperar “Lorenzo, tira que voy a recuperar”; acoplo mi ritmo, cojo aire, sigo a lo mío; todo lo que sube baja y en esta ocasión no iba a ser menos, la bajada y el ritmo cómodo me vuelven a hacer sentir bien, así que decido volver a la compañía del compañero de hoy; le doy alcance y continuamos con nuestro particular tira y afloja; última subida, kilómetro veinte y todo hacía abajo, alargo la zancada para emparejarme con Lorenzo, la meta ya la sentimos, bajamos y bajamos, giro a la izquierda y pequeño repecho que se me hace enorme, mi compañeros se me va unos metros, ya no hago nada por darle alcance, hasta aquí llego mi lucha; otro giro a la izquierda, bajada y la meta; 1h44´22´´.
Recogida de la bolsa del corredor, del diploma, cambios de impresiones, de saludos con Ángel y Amelia, a los que no había visto antes; y despedidas y hasta la próxima carrera ¿León?.
La carrera, tenía razón Servando, es dura; yo las sensaciones que he tenido no han sido malas, llevaba una idea de la carrera que quería correr y esas sensaciones han hecho que cambiase el planteamiento; he disfrutado de la carrera y del ambiente; no se me ha hecho larga, ni pesada; y como entrenamiento no ha estado mal; volveré.