Acabo de correr, última salida de la semana, el domingo la media de mi casa; estoy estirando, veo a lo lejos los pinos, los árboles de La Candamia, pienso en la carrera en su estrategia, y mientras todo esto sucede me sorprende el silencio, y disfruto de ese silencio en compañía de mis pensamientos, y me dejo envolver por mis sueños.Dos días para la media de León, dos días para disfrutar y quedar satisfecho de la carrera o dos días para quedar con la triste sensación de que todo podía haber ido un poco mejor.
Correr por la ciudad que nos ha visto crecer y que nos ve vivir día a día resulta complicado, quizás nos exigimos demasiado, quizás no queramos defraudar o defraudarnos, y quizás esa sobre exigencia haya hecho que las dos ediciones anteriores no terminaran de dejarme satisfecho.
Pero a la tercera va la vencida, no hay disculpas; he entrenado bien, tengo clara la estrategia de carrera, tengo claro lo que quiero y para nada soy exigente; estoy convencido, o eso creo, de que tengo que correr con cabeza y no con el corazón, fácil ¿no?.
