Mostrando entradas con la etiqueta Almanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Almanza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de abril de 2019

V Carrera Almanza Medieval: Mi historia

Casi sin anestesia, “3, 2, 1…” suena por la megafonía; atrás quedaron esos cinco minutos del aviso anterior, y esos cafés de buen rollo con mis compañeros del Nunca, y todos los preparativos, y “…ya”; arrancamos cruzando por debajo del arco, desde atrás para coger mejor el pulso a la carrera, y los primeros kilómetros de suave subida. Para empezar un poco de asfalto, no me disgusta ni me molesta; cojo un ritmo tranquilo, y cómodo, para empezar a disfrutar del paisaje. Un entorno que mejora cuando nos metemos en ese camino, ascendente, de robles, seco, con falta de agua, pero lleno de belleza; un lujo para subir sin prisas, paso a paso, haciendo la goma con amigos, aunque creo que son ellos porque mi ritmo es constante. Con mi tranquilidad llego al avituallamiento, al final de la subida, pienso que desde aquí todo será cuesta abajo, pero pronto me doy cuenta de mi error, y todavía me queda subir y bajar por ese entorno arbolado, hasta llegar de nuevo al asfalto, a la carretera que va a enfilar de nuevo a Almanza, a salvar el último repecho, y ya el último kilómetro con todo favorable, me dejo ir en busca del pueblo, de su arco y de mi meta.
Otro día, otra carrera de buenos momentos, de buenos recuerdos. De amigos.

domingo, 31 de marzo de 2019

V Carrera Almanza Medieval: Fotos


Hoy, con una hora menos de sueño, por eso del cambio horario, que no de reloj, he estado en Almanza, disfrutando de su carrera, y también de lo que viene siendo habitual, los antes y los después junto a mis compañeros del Nunca correrás solo.
He disfrutado de la carrera y de su nuevo recorrido, que por cierto me ha gustado mucho más que el anterior, lo veo menos monótono. Felicitar a la organización por un trabajo bien hecho, del que siempre se beneficia el corredor popular.
De momento, antes de mi crónica de carrera, siempre que acabe escrita, os dejo con las fotos de la carrera, que para vosotros será mucho más interesante.
FOTOS CARRERA: PINCHA Y BÚSCATE.

domingo, 11 de marzo de 2018

IV Carrera Almanza Medieval: Mi historia

Foto cortesía Moja
Me presento en Almanza con la mejor de las compañías, la de la familia del Nunca correrás solo. Pronto, y después de recoger el dorsal, nos refugiamos en torno a un café. En torno a la agradable charla que, inevitable acorta el tiempo y, nos lleva a la salida. Un poco de movimiento para entrar en calor. Desde lo alto del viejo arco de piedra, escuchamos la corta cuenta atrás, la que nos lleva desde el cinco hasta el ya; al momento de empezar, a ir recogiendo sensaciones. Con la tranquilidad del mejor correr, y con las prisas del mejor dorsal, abandono el asfalto para empezar a pisar los caminos embarrados a tramos, aunque no en exceso, los esperaba peor. Pronto ocupo mi lugar de carrera, y sabedor del recorrido, me regulo en el esfuerzo, y afronto la constante subida sin prisas, disfrutando del bonito entorno. Repitiéndome desde lo más hondo de mi corazón, mi última consigna: “Si quieres, puedes”. Piso ese camino de tierra mojada, de tierra convertida en barro, rodeado de viejos robles de hojas secas, que sin querer se convierten en el escudo que protege del fuerte viento. De Félix, que así le han dado en llamar. Alcanzo a mi compañera, Silvia, y tras ofrecerle mis pasos, continúo en solitario, dejándola con su disfrute; con su carrera. El avituallamiento me indica que ya queda poco para la dura subida, hoy llena de cámaras; para caminarla sin desarmar mi respiración. Ya arriba, lo peor ha pasado, ya solo queda dejarme ir por el encharcado camino hasta el asfalto, que me mete desbocado en las calles de Almanza, donde ya sigo la estela de la torre  de su iglesia, como si de un faro se tratase, y me lleva bajo el viejo de piedra a cruzar la meta, donde me espera mi familia naranja. Junto a ellos, espero a los compañeros que faltan por llegar.
Y ya todos juntos a disfrutar de las subidas de mis compañeros al podium.
Abandono Almanza satisfecho con mi carrera y sintiendo orgullo por los mios.


miércoles, 12 de abril de 2017

ENCUENTROS EN ALMANZA

La III Carrera Villa de Almanza me lleva hasta esas bonitas tierras. A una villa tantas veces pasada; sin detenerme a la ida y sin detenerme a la vuelta. Pasada con la tristeza del que se va y con la alegría del que vuelve. Pero eso son cosas del ayer, hoy vuelvo un domingo de Ramos. Vuelvo para correr, vuelvo con mis compañeros del Nunca. El reagrupamiento en torno a un café, nada mejor para arrancar las primeras sonrisas. Y con la alegría reflejada en los rostros nos vamos al ligero calentamiento, y a la línea de salida.
Junto al arco de piedra, antes, muy antes, quizás puerta de entrada a la villa, espero ya la salida. El espeaker inicia la cuenta atrás; 10, 9…ya. Tranquilidad desde el principio, con los ánimos de los pocos lugareños que despiden nuestros pasos. Con el sol en todo lo alto, con un hasta pronto dejo Almanza. Del asfalto paso a un camino de tierra que tímidamente se enfila hacia arriba. Tierra, hierba y arena para correr. Rebusco en los recuerdos del año pasado para no cometer errores de planificación. Los robles, con sus hojas secas, distraen mi ascensión. Amigos que me adelantan. Amigos que adelanto. Disfruto del paisaje. Los recuerdos me llevan a la cuesta de la “bajada técnica”; a saber todo lo que queda por delante. Bajo y llaneo hasta el agua, después ando la dura subida, y después ya a tumba abierta. Dos o tres inspiraciones profundas y dejarme ir. Cuesta abajo, tras los pasos de mi compañera. Con la idea de acompañar sus pasos. Kilómetros fáciles, agradables, para volver al asfalto. Deprisa, con todo lo que las piernas dan de si, afronto la última calle, la que en un leve zigzag me lleva a cruzar bajo el arco, esta vez el arco de meta.
Ya con todo terminado. Ni ha sido fácil ni difícil. Pero me quedo satisfecho con mi carrera y con la de mis compañeros. Satisfecho con la compañía de este domingo de Ramos.

domingo, 10 de abril de 2016

II Cross Villa de Almanza: Mi historia y fotos

El día, en cuanto a lo meteorológico no auguraba lo mejor. El antes de la carrera era buscar un buen refugio, en torno a un café, para evitar el gélido viento, y rehuir de escusas para empezar a calentar. Pero ese calentamiento, aunque breve, se hacía inevitable. Breve trote antes de situarnos en esa línea de salida, tras el estrecho arco que será el inicio de todo.
Y como siempre, junto a mis amigos del “Nunca correrás solo”, espero la hora. Empieza la cuenta atrás dice el speaker: Diez, nueve, ocho…tres, dos, uno…y doy los primeros pasos bajo el arco. Unos pasos que solo quieren ser tranquilos y ser acompañantes. Pero pronto me dicen que los otros pasos quieren ser más tranquilos, así que voy en busca de mi tranquilidad.
Dejamos la villa, e iniciamos la ligera ascensión por un bonito camino rodeado de robles y algún pino desperdigado. Naturaleza en estado puro. Subo sin agitar la respiración, acompasándola a mi cómodo paso. El cielo grisáceo no afea el entorno. Pasan los kilómetros, ¡bajada técnica!, extremo la precaución, pero no es para tanto, que yo bajando en montaña no es que sea la “rehostia”, que tengo más miedo que vergüenza. Bajo rápido la zona técnica, para poco después llegar al avituallamiento, y afrontar la zona más dura de la carrera. Dejo la pista, y tras ese alfombrado prado, me encamino a la empinada cuesta. Del correr paso al caminar deprisa. Doscientos o quizás trescientos metros. Cojo aire y para abajo. La tranquilidad de la subida me permite correr ahora rápido, y lo que es mejor: cómodo.
Disfrutando de la carrera, del bonito paisaje, vuelvo al pueblo, a esos giros de izquierda y derecha, antes de correr la pequeña recta de meta. Otra meta más.
De ahí, al reagrupamiento, y a continuar disfrutando del día.

Después de este pequeño rollo, de mi pequeña historia, os dejo con las fotos de Ángeles: PINCHA AQUÍ.