De lunes, 20 de febrero, a domingo, 26 de febrero
El tiempo pasa deprisa (al menos esta semana), tanto que estamos a jueves y aún no me ha dado tiempo a plasmar mi cuarta semana de camino hacia Mapoma.
A nadie se le escapa, que entre mis entretenimientos, además de correr o trotar, está la lectura; y de una de esas lecturas extraigo la siguiente reflexión de Mónica Fernández Aceytuno: “No es que no me guste la conversación ni la compañía, es que, francamente, prefiero pasear sola, con el ruido del campo y de mis pasos, y el pensamiento callado y en blanco. El silencio es el lugar del nacen las palabra”.
Y fruto quizás de ese pensamiento, de ese silencio, de esas reflexiones que vienen y van en cada tirada larga, y también en las cortas, nace mi nueva aptitud ante los entrenamientos. Vuelvo a mis principios, correr por sensaciones. Se acabaron los planes locos, llenos de números y siglas, en ocasiones, jeroglíficas. No dejaré de entrenar en serio, ni de sufrir en los entrenamientos si la ocasión lo requiere, pero lo haré a mi manera, que al fin de cuentas y si miro hacia atrás es la que mejores resultados me ha dado. Y el primer cambio, y el más significativo, es decir adiós a las series; lo siento, me aburren, y es un día en el que me cuesta Dios y ayuda salir a correr, y no estoy dispuesto a exigirme ese esfuerzo mental: Corro porque me gusta.
Después de este cambio mental parece como si me hubiese quitado un peso de encima, haciendo unas salidas placenteras y llenas de buenas sensaciones, acercándome, aunque aún estoy lejos, a los ritmos que pretendo.
El lunes, día 20, rodaje dedicado a la recuperación de la tirada larga dominical. Sesenta minutos a un ritmo cómodo.
El miércoles, ya abandonadas las series, salgo en busca de un recorrido con cuestas, y con la intención de hacerlo exigente, pero con una exigencia agradable.
El viernes, otra tirada de sesenta minutos, de menos a más, donde recojo picos de menos de 5´ km. que me dejan más que satisfecho.
Con la nueva filosofía y la energía renovada me enfrento el domingo, día 26, a la tirada larga; 1h43´ de contrastes, donde tuvieron cabida las buenas sensaciones de la primera parte y el sufrimiento de la segunda. Nada que no sea normal a estas alturas de preparación pre maratón.
Y esto es lo que ha dado de sí la semana de cambio de rumbo; un rumbo que se irá enderezando poco a poco.
Para terminar, quiero mandar muchos ánimos para esa amiga que está atravesando una etapa delicada.