martes, 29 de noviembre de 2011

DRAGOMÁN 2011: LA PRE-HISTORIA

Cuenta la leyenda que, hace muchos años, muchísimos, vivía en el castillo de Villafranca del Bierzo un pequeño dragón al que todos llamaban Dragonbaby.
Dragonbaby había llegado un día al pueblo, nadie sabía de donde venía, pero eso nunca les importó; no tardó en convertirse en la atracción de jóvenes y mayores, y en el juguete de los niños.
La fama del pequeño dragón iba en aumento y desde los más reconditos lugares acudían a ver a Dragonbaby, y eso le asustaba.
A Dragonbaby le gustaba jugar con los niños, pero cada día le resultaba más difícil soportar las aglomeraciones y algunas de las bromas a las que era sometido. Así que una mañana recogió sus cosas y las metió en un pequeño petate, y con lágrimas en los ojos abandonó el castillo.
A las afueras de Villafranca, se encontró con un campesino, quién al verlo preguntó ¿Dónde vas Dragonbaby?; Me voy, contestó; No, no puedes hacerlo, les romperás el corazón a los niños, le espetó el aturdido campesino; Dragonbaby guardó silencio; Pues entonces vete al monte, señalando hacia el alto, desde allí podrás venir a jugar con los niños y ellos podrán ir a jugar contigo, dijo el campesino; a Dragonbaby le pareció buena idea y se encaminó hacia donde le indicó el campesino; Dragonbaby llegó a lo más alto de la montaña, miró el paisaje que tenía ante sus ojos y quedó extasiado de su belleza, nunca me iré de aquí.
Cuando las gentes de Villafranca se dieron cuenta de que Dragonbaby no estaba en el pueblo se pusieron a buscarlo por todas partes, pero no dieron con él. Los más pequeños estaban tristes, echaban de menos a Dragonbaby. La tristeza iba en aumento y el campesino decidió revelarles el secreto que hasta entonces tan celosamente había guardado. Reunió a los pequeños del pueblo y les dijo: Dragonbaby está en el monte; No puede ser, lo han buscado por todas partes, contestaron todos al mismo tiempo; Sí, está escondido y solo saldrá si vais vosotros solos.
Y los pequeños sin esperar más salieron del pueblo en busca del escarpado camino que subía a lo más alto del monte. Dragonbaby, desde su escondite, les vio subir y salió a su encuentro. Todos fueron abrazos, risas y más risas, carreras y juegos, eran otra vez felices. Sin darse cuenta llegó la hora de regresar a sus casas; Vendremos todos los días a jugar contigo Dragonbaby, dijeron los niños; Sí, pero venid solos, sino no me veréis, contestó Dragonbaby.
Así lo hicieron y desde entonces en lo alto del monte, en un lugar que en honor a Dragonbaby llamaron Dragonte, se reúnen los niños con su amigo el dragón.
Han pasado muchos años, muchísimos, y me cuentan que Dragonbaby se ha convertido en todo un dragón, al que ahora llaman Dragomán. Todos los años suben desde el castillo de Villafranca hasta Dragonte unos cuantos locos para ver si lo encuentran, pero solo los niños consiguen verlo. Aún así quedan en volver al año siguiente...
Yo estuve este año, y el anterior, y el anterior, pero esa historia mejor os la cuento mañana.

domingo, 27 de noviembre de 2011

VIII DRAGOMAN 2011: FOTOS ÁNGELES

Hoy con la subida a Dragonte hemos echado el cierre a la I Copa Diputación y como viene siendo habitual desde que el día 01 de mayo corrimos la primera carrera de la Copa en Astorga, la II Carrera Popular de Santo Toribio, os dejo con las fotos Ángeles.
Y ya que ha sido la última carrera quiero agradecer primero a Ángeles el esfuerzo y el tiempo dedicado a sacar las fotos, y después a todos vosotros, a los que carrera tras carreras habéis visitado éste modesto blog para buscar vuestros recuerdos. Gracias.


Si alguién quiere la foto sin marca de agua y en tamaño original que no dude en mandarme un correo electrónico, indicándome el número de foto y número de dorsal.

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL SOL ESTÁ TRISTE

Hoy se celebra el día mundial contra la violencia de género. Hoy nos bombardearán con un sinfín de estadísticas; con unos números que siguen aumentando año tras año, y que desgraciadamente acaban siendo solo eso, números. Hoy se hablará de maltratadas y de maltratadores, hombres y mujeres enfrentados entre sí; pero se acordarán de las verdaderas víctimas: los hijos. Estos son las verdaderas víctimas de todo este tinglado, de acusaciones, de peleas, de agresiones, de muertes.
Y por ellos, por esos hijos que ven con tristeza como su pequeño mundo se desmorona, sin que nadie haga nada por solucionarlo, os voy a contar una pequeña historia, una historia que yo titulado El sol está triste.
Cruzan la calle, una mujer con su pequeña hija, cogidas de la mano. Caminan despacio, la mujer con la mirada perdida, vacía, y con un semblante serio, la niña solo agarra la mano de su madre, no tienen prisa. Parece cansada. Se paran ante la puerta de una comisaría.
“Buenas tardes, ¿qué desean?”, les dice un policía.
“Mi marido me ha pegado”, contesta la triste mujer mientras mira a su pequeña hija.
“Si, suban hasta la primera planta y allí les atienden”, responde el policía.
“Gracias”, dice la triste mujer con su hija aferrada a su mano.
El policía se dirige hacía su garita, descuelga el teléfono mientras ve a madre e hija dirigirse hacía la escalera, marca un número, habla brevemente y cuelga.
“Buenas tardes”, el policía que les recibe ya no pregunta, sabe a lo que van.
“Buenas tardes”, contesta la triste mujer.
“Hola, ¿cómo te llamas?”, pregunta el policía a la niña tratando de ser amable.
La niña no contesta, agacha la cabeza y la hunde en su pequeño pecho, mientras agarra con fuerza la mano de su madre.
“Se llama Daniela”, responde la madre por ella.
“Tienes un nombre muy bonito, Daniela, te quedas aquí un poquito que tengo que hablar con tu mamá”, le dice el policía.
“Mamá, no me dejes sola, tengo miedo”, dice la niña entre sollozos.
Pero su madre la tiene que dejar sola; es mejor que no oiga lo que su madre va a contar, aunque es posible que la pequeña haya sufrido todo eso. Acude otro policía y se sienta al lado de la niña, la mira sin decir nada; espera a que la pequeña deje de sollozar, le ofrece una galleta y la niña hace como que no la ve.
“¿Cómo te llamas?, yo me llamo Manuel”, dice a la niña el policía.
Tiene el gesto amargo, no contesta; pasa otro policía y le acaricia sus tirabuzones; la niña sonríe un poco, solo un poco, pero suficiente para que sus gestos se dulcifiquen, para que se olvide un momento de donde esta; cada poco pasa alguien, otros policías, miran a la niña y sonríen.
“Me llamo Daniela, tengo cinco años”, le dice a una policía que acaba de llegar con un papel y unas pinturas.
¿Me haces un dibujo?, le pregunta la policía.
"¿Cómo te llamas?", pregunta la niña.
“Yo Lucía”.
La pequeña Daniela se pone a garabatear sobre el papel.
"¿Se llevaron a mi papá? ¿dónde está?", preguntó la niña.
Se abre la puerta y sale su madre….”mamá” grita la niña mientras se arroja a sus brazos.
“Gracias, diles adiós Daniela”, dice la triste mujer, mientras esboza una triste sonrisa.
“Adiós”, contesta rápido la pequeña.
“¿No te llevas el dibujo?”, le dice Lucia, la policía.
“Es para tí, te lo regalo”, contesta la pequeña Daniela.
Y los policías ven alejarse a la madre con su hija, sabiendo que no han arreglado su problema y que es posible que vuelvan a encontrarse.
Miran ahora el dibujo que les dejó Daniela, y reparan en un detalle que les llena de tristeza, el sol. El sol que la niña pintó está triste; ellos ahora sienten más pena por la pequeña.
Mañana saldrá el sol pero seguirán recordando el sol de Daniela.

martes, 22 de noviembre de 2011

SIN CHISPA

Desde que corrí el maratón de Berlín, allá por el mes de septiembre, y se suspendió el maratón de Málaga, también por esas fechas, ando como un alma en pena.
No es que no tenga motivación para correr, que de eso me sobra; pero cuando sabes, como sé, que vas a tener un parón más largo de lo habitual se hace más difícil buscar esa motivación necesaria para correr con un mínimo de exigencia. Una motivación que he buscado en correr las carreras de la Copa que quedaban y en hacerlo, si podía, en compañía de mi hija, lo que ha sido suficiente para salir a entrenar, pero no para buscar la exigencia de esos entrenamientos.
Con ese espíritu van transcurriendo las semanas, y esta que acabamos de dejar atrás no iba a ser menos, tres salidas, solo tres.
El lunes, en compañía de Sonia, me voy a las cuestas de los pinos, entrenamiento exigente de 8 kilómetros para completar un tiempo de 38´42´´.
Para el miércoles Sonia me tiene preparadas unas series en cuesta larga, lo justo para mi "sin chispa"; por supuesto no me niego, correr con ella me gusta; la aproximación hacía la zona de las cuestas fue tranquila, aunque mis pensamientos se iban a "si hiciésemos una tiradita en este plan, que bien", pero quedo en eso, en pensamiento; y empezamos las series y poco tiempo tardo Sonia en darse cuenta de que yo estaba por estar, empezaba bien pero el ritmo después era el del mejor trotón y poco más; pero las hice y como mandan los cánones, aunque me digan que no.
El viernes, última salida semanal, me voy solo, buscando la soledad y oscuridad del parque de la Granja, a simplemente correr durante cincuenta minutos.
Y poco más dio la semana; ver pasar los días y esperar que llegue el próximo domingo para la subida a Dragonte.

sábado, 19 de noviembre de 2011

UN DÍA EN LA UNI

Hoy he compartido la mañana con amigos del correr, alguno de ellos blogeros y el resto futuros blogeros, al menos eso espero; siempre es agradable leer y compartir los retos y los logros de esos objetivos que tanto sudor nos cuesta.
Un día en la Uni; ese era el título de la primera entrada de un blog que nunca verá la luz, no por no tener importancia, sino porque era de aprendizaje, o siendo prepotente (algo que no pretendo) de perfeccionamiento.
Me dice mi amigo, Ángel de la Mata, que tiene un lio del copón, yo no tanto, pero seguro que acabamos dominando el asunto; yo, para demostrar a mi profesor, y a la que durante toda la comida no dejó de tirar con postas del 15, que algo he aprendido os voy a dejar con un video de la subida a Dragonte 2009.
La primera Dragoman que realicé y eso ocho días después de haber corrido el maratón de Zaragoza, y por culpa de la que dispara con postas.



Una subida que el día 27 celebrará su 8ª edición y en la que estaré presente. Muchas son las razones que podría esgrimir para afrontar la dura subida, pero me quedo con dos; en primer lugar porque es una carrera que me gusta y en segundo lugar para despedir la primera edición de la Copa Dipuatación de León.

martes, 15 de noviembre de 2011

SEMANA INSULSA

Terminada la semana llega el momento de reflexionar sobre los entrenamientos realizados y proponer los de la próxima. También llega el momento de coger un bolígrafo y plasmar en un papel los entrenamientos que dan forma a mi vida de corredor; aunque en semanas como esta, en la que muchos amigos han corrido una carrera legendaria, como la de Behobia, y en la que mis entrenos han sido paupérrimos, me resulta más difícil.
Pero bueno vamos a ello: Quedan dos semanas para mi última carrera del año: La subida a Dragonte; “subida”, la palabra prohibida, y para entrenar eso que mejor terreno que las cuestas de los Pinos.
El martes, día 08, quizás el rodaje de más calidad y exigente, en cuanto a ritmo, de la semana; treinta y ocho minutos para recorrer unos 8 km.
El jueves, día 10, salida más tranquila, rodar por rodar; cuarenta y nueve minutos para 9 km.
Y el sábado, en compañía de Sonia afronto la tirada larga; setenta y dos minutos para unos 13 km. de sube y baja constante; lo justo para ver el estado en que se encuentra mi hija y el nivel de exigencia con el que afrontar la carrera de Villafranca.
Y esto ha sido todo amigos, la semana no dio para más.

sábado, 12 de noviembre de 2011

VIDAS: JOSEPHINE MPONGO

Con está imagen su autor, Andrew McConnell, ganó el premio de la Asociación de Fotógrafos de Prensa Norteamericanos.
La foto está tomada en Kinshasa, ciudad africana del Gongo, y en ella se mezcla el ir y venir de sus gentes con la serenidad de la música.
En esa tierra que está entre la vida y la muerte, la verdadera protagonista de esta entrada, Josephine Mpongo, toca el violonchelo ajena a todo lo que le rodea; separada de la realidad de la vida por una sencilla y mísera valla verde.
Josephine Mpongo, junto a dos centenares de jóvenes, forma parte de la Orquesta Sinfónica del Congo; desgranando las notas de sus instrumentos en un entorno hostil, donde la música clásica carece de tradición y prestigio, lo que no impide que sigan adelante con toda la ilusión del mundo.
Y el pasado año, como premio a su entrega y dedicación, tuvieron su momento de gloria en los actos de la celebración del 50 aniversario de la República Democrática del Congo, donde después de interpretar el "Himno a la Alegría" de Beethoven y "Carmina Burana" de Orff, los tres mil asistentes al acto les brindaron una sonora ovación.
La instantánea de Josephine Mpongo gano un premio, pero seguro que ella seguirá tocando su violonchelo entre la pobreza de las calles de su ciudad.