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jueves, 23 de septiembre de 2021

SE ACABÓ...



… el trabajo que empecé el día 04 de julio. Cuarenta y seis días de entrenamientos para poder afrontar con garantías (las mínimas) el Maratón de Madrid, mi Mapoma, ese que se tenía que haber celebrado el 26 de abril de 2020, y que las circunstancias obligaron a suspender.

Entrenamientos que me han resultado duros, no por su exigencia, sino porque he tenido que poner toda mi fuerza de voluntad para cumplir con ellos.

Hoy me gustaría escribir que llego a la cita del domingo pletórico, pero no puedo porque no es así; voy simplemente para terminar con el mínimo sufrimiento posible. Solo eso. ¡Ah!, pero la sonrisa de cruzar la meta no me la va a quitar nadie, porque esa si me va a estar esperando en meta.


miércoles, 6 de marzo de 2019

MAPOMA: UNA ILUSIÓN PARA LLEGAR AL 33

Un mes menos para esa ilusión, y un mes menos para ese 33. Cuatro semanas del viaje han quedado atrás. La consigna, y el guión, en todo este tiempo ha sido la misma, la calma. No tener prisa, porque el entrenamiento de un maratón, o de cualquier cita que necesite un largo periodo para su preparación, requiere mucha paciencia, mucha cabeza, o mucha cabezonería; o al menos la justa para huir del abatimiento, si las cosas no salen, o de la euforia, si todo va demasiado bien. Las conclusiones se deben extraer la última semana.
Hasta ahora las cosas van, poco a poco pero van. Soy consciente de que podrían ir mejor, y que mi forma debería estar un par de puntos por encima, pero tengo que ser realista y afrontar los entrenamientos con lo que tengo. Sin prisas y con paciencia, para poder llegar a tener un resultado que me satisfaga. Cada paso cuenta, y creo estar tomando las decisiones correctas para ganar en confianza.
Así, que terminado el primer ciclo, vamos a por el segundo, y a seguir teniendo fe en mis entrenamientos. ¡Vamos tras esa ilusión!¡Seguimos adelante!.

sábado, 2 de marzo de 2019

XIV MEDIA LA LATINA: UNA MEDIA DE ENCUENTROS


Correr por León, por mi tierra, es bonito, pero por correr por Madrid siempre es especial. Es compartir con los amigos, con esos que siempre están, corran o no. Es compartir esos largos y agradables pre carrera del día antes. Y ese quedar, para ese café, antes de la carrera.
Hoy, bueno el otro día, el pasado domingo, día 24, el día de la carrera, estoy junto a mis amigos Bea y Abe, hablamos, y esperamos la salida, no calentamos, ellos no son de calentar, y a mí, hoy me da igual, solo he venido a disfrutar con mis amigos, con esos que siempre están.
La espera tras la línea de salida, como todas, pero con la mejor compañía. No oímos el momento de la salida, no sabemos si hubo cuenta atrás o si fue el tiro de rigor, solo vemos que la carrera se mueve, que los globos se han puesto en movimiento, y simplemente seguimos a la gente. Nuestros pasos son tranquilos, los de ellos porque lo son siempre y los míos porque no están para más, y porque he venido para disfrutar. Conocemos el recorrido, lo que nos hace salir con prudencia. Aprovechamos estos primeros kilómetros para ir cogiendo el pulso, un poco más de cinco, porque después empieza el sube y baja, el esfuerzo. Unas subidas que me agarran al suelo, y en las que me dejo ir, procurando, siempre que me fuera posible, no perder los pasos, ni la compañía de mis amigos. Irremediablemente me quedo en la cuesta arriba y les alcanzo en la cuesta abajo. También es cierto, que me esperan, o esa es mi impresión. Una, dos, tres, cuatro y quizás cinco subidas para entrar a la casa de campo. Esa casa de campo, y a pesar de mi distancia, tantas veces recorrida, y tantas veces sufridas; llegamos a ese tramo, muy conocido, el que dentro de poco recorreré y en el que llegaré muerto, o casi. Es fácil, pisando este asfalto, cerrar los ojos, y sentir como mente y alma se llenan de maratón. Seguimos con la tranquilidad que da el no tener prisas, llegamos a la cámara de Julio, se le ve bien, aunque el primero en hacerlo es Abe, quizás porque es el que mejor va.

Después de dejarle nuestra sonrisa, vamos en busca del lago. Lo bordeamos, y volvemos a llenarnos de maratón, por aquí, por donde nuestros pasos van golpeando el asfalto, entramos al infierno. Que gusto de compañía, hacía tiempo que no disfrutaba como lo estoy haciendo hoy; me gustaría ayudar un poco en el ritmo, pero bastante hago con no perderme. Seguimos con el sube y baja, con el me quedo y les alcanzo, seguimos haciendo kilómetros. Salir vivos hoy de aquí es sencillo, aunque nos queda la última subida, la de Aisa, que la llaman, no me parece dura, pero a estas alturas y después de las que llevamos pesa, y a mi hoy mucho más. Mis compañeros se han alejado un poco, como en todas las otras, y espero darles alcance en la última bajada, antes de afrontar la larga y tendida subida del parque de Aluche, pero no soy capaz, y no quiero que se aleje mi deseo de entrar con ellos en meta. Me esfuerzo y agarro el ritmo de los que me adelantan, para que me acerquen un poquito, pero veo que no va a ser posible. Bea se aleja de Abe, lo que me hace sonreír. Va fuerte y eso me alegra; alcanzo a mi amigo, o se deja alcanzar, y ya recorremos ese último kilómetro que nos lleva a cruzar una meta juntos, y donde nos espera nuestra amiga con una sonrisa de MMP.
Gracias amigos por la carrera y por el fin de semana.

lunes, 4 de febrero de 2019

UNA ILUSIÓN PARA LLEGAR AL 33


Volver a empezar. Correr no lo es todo, pero correr un maratón me hace seguir vivo. Hoy, o mañana, empiezo con mi plan. Sea un día u otro, el día es lo de menos, porque lo cierto es que esta es la primera de las doce semanas que me van a llevar a correr por las calles de Madrid.
A pesar de tener un plan bien definido, dudo de si incluir alguna modificación; cambios que pueden sentar bien a mi cuerpo. La verdad no es algo que me preocupe mucho, haga lo que haga, no creo tenga mucha repercusión en el resultado final. Ahora es el momento de las dudas. De pensar en los contratiempos y en los posibles momentos difíciles que puedan llegar. De ir viendo cómo esquivar esas situaciones difíciles, de ver cómo superarlas. De visualizar y anteponerme a los problemas. De empezar a marcar el camino.
No es difícil el camino, para llegar al final sólo se necesita constancia y confianza, y nunca perder el norte. La locura solo me llevará al fracaso; “corro lo que corren mis piernas, no lo que corre mi cabeza”. Aunque no puedo negar que la cabeza ayuda; pero en ocasiones es mi peor enemigo. Ser realista me va a ayudar, lo ha hecho siempre.
Empiezo con una gran ilusión que me va a llevar a disfrutar del 33. ¡Que empiece la fiesta!.

viernes, 20 de abril de 2018

MAPOMA 2018: 12ª SEMANA

Sin sorpresas. Sin sobresaltos. Semana tranquila, con la mente puesta ya en modo maratón, y apurando los últimos entrenamientos. Tiempo de recoger sensaciones. Momentos de encuentros con los amigos, que delante de un café, me dejan un poso de tranquilidad. Diálogos de maratón; charlas de esto y de lo otro; conversaciones de todo un poco. Distracciones para la mente y recargas para el alma. Semana de fisio; con Omar tratando de recuperar el cuerpo que no acaba de estar como debería.
Todo el trabajo duro ya está hecho. Ahora falta llegar al lugar del delito, y empezar a disfrutar, primero de los momentos premaratón, el encuentro con los amigos madrileños del Nunca correrás solo, y segundo de la carrera, el encuentro con el maratón.
Mapoma voy a por ti, y no voy solo. Me llevo mucho coraje y mucho corazón.

“Se camina con dos pies; la humildad es el pie izquierdo, la confianza el pie derecho” de Santiago Alberione

domingo, 15 de abril de 2018

MAPOMA 2018: 10ª y 11ª SEMANA


Ahora sí que está todo hecho. Otras dos semanas que terminan, y que ya me dejan sentado al borde del abismo. ¿Cuántas cosas no me he dicho a lo largo de los interminables entrenamientos?. Muchas dudas resueltas y sólo una por resolver. ¿Cómo afronto la carrera?. Muchas pueden ser las alternativas, pero solo tres las que rondan mi cabeza. Con valentía, con prudencia o con miedo. La valentía me puede llevar a la satisfacción, si todo sale bien, pero a sufrir si todo sale mal; la prudencia, si todo va bien, me dejará el por qué no arriesgue, y si todo va mal, me llevará al ¡uf!; y el miedo, sea cual sea el resultado me dejará un maratón sin sentimientos. Tres dudas y de momento ninguna respuesta.
Después de la salida de hoy, la última tirada larga antes de…, en la que conté con la compañía, y ayuda inestimable, de los amigos de la Ule, podría sacar conclusiones, positivas todas, pero quiero dejar macerar las sensaciones durante esta última semana, y después ya veremos.
Las piernas, creo que están listas, aunque la cabeza anda dando tumbos y buscando ese último impulso. Ese que puede llegar en forma de imagen. Una foto con un sol, grande, brillante, sonriente, y reluciente, y una hoja de trébol, con sus cuatro hojitas, el de la buena suerte, y una leyenda: “Cuando menos lo esperas. Todo sale bien”, es algunas veces suficiente para levantar el ánimo.
“Coraje y corazón”, es la leyenda que adorna el Metropolitano, mi casa rojiblanca, y eso es lo que me llevaré a Madrid. Coraje y corazón.

“El coraje no es tener la fortaleza de seguir adelante; es seguir adelante cuando no tienes la fuerza” de Theodore Roosevelt

jueves, 5 de abril de 2018

MAPOMA 2018: 9ª SEMANA

Una de las semanas más exigentes del plan, quizás la más exigente, al menos para mí, ha finalizado. “Lo peor ya ha pasado” es el pensamiento, que se escapa, delante de ese café compartido.
Es la sensación que he ido acumulando durante todos los entrenamientos de la semana, que lo peor estaba pasando, y la que me deja el entrenamiento del domingo, el de la tirada muy larga, y en el que conté con su gran ayuda, quien me dio la vida necesaria en esos últimos kilómetros.
Semana de meditaciones y reflexiones; de ver el futuro inmediato (si es que es posible), o al menos de intuirlo. Con el transcurso de los días he intentado ir sacando conclusiones. En otras circunstancias me sería fácil, pero en esta ocasión me resulta complicado. Las sensaciones, siento que no han sido malas, pero el saber que voy corto físicamente, y el sentirme mentalmente débil, no me deja ver el final con claridad.
El trabajo prácticamente está hecho, y en las tres semanas que quedan por delante poco ya puedo mejorar, así que trataré de no perder pierna, y de ir ganando cabeza. De momento, y siguiendo el consejo de Yann Martel, voy dando cuerda al reloj, que tiempo me sobra.

“Recuerde que el tiempo es distancia. No se olvide de darle cuerda a su reloj” de Yann Martel.

lunes, 26 de marzo de 2018

MAPOMA 2018: 7ª Y 8ª SEMANA

Con el paso de las semanas, mi cuerpo ha ido madurando. Me encuentro en el momento más decisivo, en el tramo más exigente del viaje, o eso creo. El que va dar buen o mal fruto.
Estas dos últimas semanas han transcurrido con las prisas del que se le acaba el tiempo y con la sensación de que no está todo listo.
En las que he podido disfrutar de la Media Maratón de León, y del buen test que la carrera resultó ser, dejándome ver mis carencias, algo que ya sabía aunque me negaba a aceptar, y mostrándome el camino a seguir. Tome nota de ello. Y de los rodajes tranquilos, en los que ir poniendo en práctica la lección aprendida.
Sigo la línea que me lleva hacia la meta, porque como diría Andy Warhol: “No importa lo lento que vayas mientras no pares”.

miércoles, 14 de marzo de 2018

A MITAD DE CAMINO

Terminada la que debería haber sido la sexta semana de entrenamiento, y que en realidad es la cuarta. “Es lo que hay” como diría una buena amiga.
El ritual no ha cambiado, es el de siempre, el de los cuatro entrenamientos. Solo que ahora, ando tratando de adaptar el entrenamiento de calle al entrenamiento entre paredes, usando mí lógica, y realmente no sé cuál será el resultado.
Sigo trabajando con constancia persiguiendo dejar atrás los problemas, intentando ganar en seguridad, ganar en confianza. Por eso he decido, o mejor dicho decidí, mientras corría en el gimnasio, sin avanzar ni un metro, con la mirada perdida, fija en cristal que refleja mi difusa silueta, concentrado en mi interior, tratando de buscar los recuerdos bonitos, que me ayuden en esta monotonía, que “si quieres, puedes”. Y quiero, me repito en la monotonía; entonces puedo, me vuelvo a repetir. Se acabaron los pensamientos negativos. Lo que tenga que ser será. “Es lo que hay”.

"El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder" de William James.

martes, 24 de mayo de 2016

MAPOMA 2016: PASIÓN DE MARATÓN


Hoy hace un mes que corrí el Maratón de Madrid: Mapoma. Demasiado tiempo para contar mi historia, pero no la podía dejar encerrada en un cajón, así que aquí queda plasmada en este mi pequeño cuaderno de bitácora.

En la pequeña cocina, ensimismado observo ese tazón, ya vacío, como si en sus posos quisiese ver el futuro. Pero no son de café, y aunque lo fuesen tampoco podría adivinarlo. Así que mejor empezar a vivir el presente. Inicio ese pequeño viaje hacía el retiro, junto a Julio, para encontrarme con los amigos que repiten locura, Cristina, María Jesús y Óscar, y con los que no tardarán en cometerla: Alicia y Pedro, que hoy correrán la Media.
Ya juntos. El grupo respira optimismo. Sus risas pueden llegar a ser contagiosas. Unas sonrisas que esperemos podamos compartir en unas horas. Todo pasa deprisa, del primer encuentro, al segundo, donde nos vemos con Gustavo y Miguel Ángel, y con nuestros animadores Beatriz, Abe, Ángeles y Sonia. Demasiado deprisa. Despedidas, un hasta luego y mucha suerte.
Encajonados, cada uno con sus sentimientos, esperamos el momento de la salida. Los seis juntos, formando ese pequeño punto naranja, entre ese inmenso collage de colores. ¡Suerte chic@s!. Corremos juntos, como una piña, como lo hemos hecho en tantos entrenamientos. Castellana arriba, sintiendo ya el calor, empezando a coger el pulso; al encuentro de Julio y su cámara.
De Ángeles, Sonia y sus ánimos. Del Santiago Bernabeu, que no pasa desapercibido, y si así fuese ya hay quien nos lo recuerda, y si, este año “también va por Lucía”. Agua, esta vez para beber, que aún nos acordamos de toda la que sobró el año pasado. Todo va bien. Los kilómetros fáciles siguen cayendo de nuestro lado. Las calles ahora más favorable para correr, pero ahí que tener prudencia, “esto es muy largo”. Kilómetro 11, otra vez Julio, Ángeles y Sonia. El grupo compacto, tranquilo y alegre. Y ¡¡¡dios!!!, se me arrancan a cantar, primero Cristina y después a coro “Ese Nunca, ese Nunca es, ese Nunca es un campeón, es que somos de León. No nos gustan las patrañas, porque entrenamos en las montañas”. Me sonrío y pienso “Abe, esto se nos va de las manos”.  Llega el momento de separara caminos, Alicia y Pedro, por un lado, y Cristina, María Jesús, Óscar y yo, por otro. La Media y el Maratón, se intercambian ánimos y aplausos, se desean suerte. Casi 14 kilómetros, y apenas me he enterado, pero todo sigue sumando para la cuenta final. De seis a cuatro, y de cuatro a dos. La cara es el reflejo del alma, o eso dicen, y así creo. No me hace falta preguntar, porque lo veo en su rostro, pero pregunto “Qué tal”. “Bien”, me responde. Las calles nos van llevando a la ciudad más céntrica, por allí ya nos esperan Abe y Beatriz. Otro empujón de los nuestros. Llegamos a Gran Vía, a esa calle Precidados, a los inesperados gritos de ánimo de Gonzalo, y los suyos, a esa vista privilegiada de la Puerta del Sol. A correr de nuevo la calle Mayor en busca de la Almudena y del palacio de Oriente.
A recompensar nuestro esfuerzo, nuestros pasos, con los aplausos de Sonia, Ángeles y Julio. A recordar la foto de aquel mi primer Mapoma, que cuelga en las paredes de mi casa, y fue tomada en este mismo lugar. A seguir viviendo sueño tras sueño. Llegamos a mitad de carrera. Vamos bien. A nuestro ritmo. Miro el crono y sé que no bajaremos de 4 horas. No me importa. “Venga ahora recuperamos”, la bajada por el parque del Oeste es agradable, y quizás el último respiro que nos de la carrera. Lo bueno siempre dura poco, y ya por la avenida Valladolid caminamos hacía Príncipe Pío, donde volvemos a encontrarnos con los nuestros.
Hoy vemos el entorno más desangelado que nunca. Poca gente y la que hay silenciosa. Pero aquí están, primero Abe y Beatriz, que gritan nuestros nombres, entre palabras de ánimo, después Julio, Sonia y Ángeles, que nos llevan hasta la entrada de la casa de Campo. Vamos a ello, a su silencio, a esos kilómetros de pensamiento interior. Entre sus árboles dejamos ir nuestras zancadas. Las sensaciones son buenas. Y poco a poco, Lago y su temida cuesta, y la salida del silencio. “Saturnino, Saturnino” chillan desde la orilla. Una orilla en la que no deberías tener a nadie. Y ahí me veo a Juan con su cazadora del Nunca correrá solo, “Vamos, vamos” continua gritando. Me alejo con la alegría de haberlo visto, aunque haya sido solo unos segundos. Vuelvo a lo mío, volvemos a lo nuestro. Después de la cuesta, acompasamos las zancadas, otra vez más. Y otra bajada, que aprovechamos para coger aire, y otra subida, en que simplemente subimos. Un poquito más y llegamos a ese punto, emotivo para mí; entramos en el puente desde donde contemplo el Calderón. Allí está, hoy silencioso, y hace ocho días ruidoso, y echando al aire mi bufanda. Ese corredor que entona el himno. Esa esquina que en un guiño nos deja ver su gradería rojiblanca. Y sigo con esa motivación. Otro trago de agua, antes de empezar la subida que nos acerque a meta, apenas siete kilómetros para rematar la faena. El asfalto se torna cuesta arriba. Despacio, sin pausa, un paso tras otro. La gente nos va empujando, nos lleva en volandas. La glorieta de Atocha, donde la multitud nos estrecha, antes de abrirnos al paseo del Prado. Ya esta hecho, los dos lo sabemos. Neptuno, Cibeles, homenaje para un atlético y una madridista. Llegamos a la plaza de Colón, giro a la derecha, un poco más de subida, me quedo y me espera, empiezo a estar cansado. Arriba, estamos ya arriba, casi en el retiro, otro grito, “Saturnino”, miro y veo a Juan Antonio, que me da el penúltimo arreón. Cuesta bajo, para recoger el último aliento, y entrar en el Retiro. Enfilo la larga recta, con la sonrisa en los labios, las sensaciones empiezan a aparecer. Mi cara, su cara, refleja el esfuerzo, pero también la felicidad. Abe, Beatriz, Gustavo, los primeros en estar a la orilla.
Poco metros después Ángeles, Sonia, Julio, Alicia y Pedro. Y unos pocos metros más allá nuestro último arco. Corremos por la derecha y Óscar por la izquierda, y así, casi al mismo tiempo cruzamos la línea de meta. Nos abrazamos. María Jesús, Óscar y yo formamos una piña, seguimos caminando, y Cristina que nos esperaba. Abrazos, emociones contenidas. Estiramientos y descanso ante de reunirnos y recibir los abrazos de los nuestros.
Y esta ha sido la historia de mi veintiocho maratón.
Gracias a los que durante los entrenamientos estuvieron pendientes de que todo saliera bien, a los que lo entrenaron conmigo, y a los que me aguantaron. Gracias a los que el día de la carrera estuvieron en la orilla, de un lado para otro, dando todo su aliento: Abe, Beatriz, Ángeles, Sonia, Julio, y Gonzalo y los suyos, y Juan, y Juan Antonio. Gracias a los que desde la distancia tuvisteis un deseo de buena suerte. Gracias a todos, de corazón.

viernes, 22 de abril de 2016

MAPOMA 2016: 11ª Y 12 ª SEMANA



Estas dos semanas ponen punto y final al plan que ha ido marcando las pautas para afrontar el maratón en las mejores condiciones. O al menos eso creo. Atrás quedan tres meses; atrás quedan los días de rodajes, de series, de tiradas largas, que iban llenando mi cuerpo de sensaciones. Días y momentos de trabajo, esfuerzo, de buen rollo y, a pesar de todo, de risas.
El trabajo está hecho, solo falta recoger sus frutos. Es la hora de disfrutar del día y de la carrera, de los amigos. Es el momento de seguir riendo.

“Si se cree, y si se trabaja, se puede” de Diego Pablo Simeone “El Cholo”. Y si hasta ahora he creído (hemos), he trabajado (hemos), entonces … A por ello amigos.

martes, 12 de abril de 2016

Maratón de Madrid: 10ª semana

Del 04 al 10 de abril

Semana a medio gas. Que ha transcurrido entre el descanso y la reflexión en el pasado más reciente, y con la vista en el futuro más cercano.
La idea, en un principio, no era tomarme la semana con tanta calma. Pero entre unas cosas y otras, y entre las complicidades de otros, es en lo que me he visto abocado.
Empecé saliendo el martes por las calles parisinas, con la compañía de mi amigo Alberto, quien “de la buena orientación de un marine, pasó a estos puentes no me suenan”. Una agradable tirada de 10’390 kilómetros, llevada de principio a fin a ritmo tranquilo, donde casi lo mejor fue el estiramiento final.
Después unos días de más relax, para volver a calzarme las zapatillas el viernes, día 08. Esta vez ya por León. Lo suyo era hacer la tirada larga con mis compañeros, o eso era lo que yo pensaba, pero la complicidad y el engaño me llevaron a correr solo 11’680 kilómetros. Ellos tuvieron su recompensa y yo mi descanso.
Y la última salida de la semana, la del domingo, programada ya de antemano. Esta no pudo tener mejor entorno: Almanza, hasta donde me acerqué con mis amigos del “Nunca correrás solo” para correr su II Cross Villa de Almanza, y compartir el día. Una bonita carrera que en mi pulsómetro marcó una distancia de 9’490 km, que corrí cómodo y me dejo un buen poso de buenas sensaciones.
Semana rematada con 31’560 kilómetros; menos de lo pensado, y quizás más de lo necesario. Pero me quedo con los sentimientos que mi cuerpo ha recogido. Locura o pasión.

“Las locuras que mas se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad” de Helen Rowland.

lunes, 28 de marzo de 2016

Mapoma 2016: 8ª semana



Del 21 al 27 de marzo

63´850 kilómetros para continuar recorriendo el camino; para terminar el segundo mes.
La semana ha transcurrido entre cornetas y tambores. Mientras mi compañera corría con el sonido de las cornetas aún retumbando en su cabeza, yo lo hacía escuchando tambores de guerra. Intentando llenarme de motivación para afrontar el primero de los retos, ese por el que de momento estoy pasando de puntillas, y que espero tenga un bonito final. La cabeza en el primero, pero la vista en el segundo, que es el que por muchas razones más me motiva.
Hasta ahora las cosas no van mal, aunque siento que van más lentas de lo que esperaba, aún así, no caeré(mos) en el desánimo ni en la desesperación. Las prisas ahora no son buenas consejeras.
Es tiempo de tener paciencia. Es tiempo de confiar y de seguir adelante. Seguir con el convencimiento de nuestras posibilidades y de que el camino es el correcto. Queda tiempo y hay margen.
 
“Las batallas del mañana se ganan con el esfuerzo y sacrificio de hoy” de Paul Barrios Duque.